EDITORIAL

Los 53 años del "costo Sendic"

Los US$ 15 millones de superávit que anunció haber logrado Ancap en el ejercicio 2016, dieron lugar a que Raúl Sendic se subiera al carro de los festejos y considerara que eran producto de su sabia gestión al frente del Ente petrolero.

El vicepresidente de la República es una persona mayor que desempeña un alto cargo, que fue legislador, integrante del directorio y luego presidente del principal ente industrial del país, que hace años que está en la actividad política y que como todo ciudadano tiene la más absoluta libertad para expresar sus opiniones. Y ¡vaya si la usa!, pero la usa mal: maneja conceptos errados, hace afirmaciones que no son ciertas, oculta o distorsiona la realidad, la culpa siempre la tiene otro y, en definitiva, hace lo posible para que todo lo que dice le juegue siempre en contra y la caída de su imagen perfore ya el suelo.

Esta semana, a raíz de las últimas medidas que estudia el actual Directorio de Ancap para abatir el abultado déficit de 800 millones de dólares que heredó tras su gestión al frente de la empresa y la del actual Intendente de Montevideo, consideró oportuno hacer algunas precisiones. Veamos.

1) "Hay muchas gente que le molesta que yo esté en política, que yo sea vicepresidente de la República y que sea hijo de Sendic". Obviamente no dice a "quién le molesta", pero como ha sido duramente criticado en estas páginas vamos a precisar que ninguna de esas cosas por sí solas molestan a El País. Aquí se opina sobre hechos y palabras de los actores políticos, no sobre sus personas.

Los hechos y palabras son episodios ocurridos, fácilmente demostrables, como puede ser el déficit de Ancap o la ausencia de título de Licenciado del vicepresidente. Nada tiene que ver de quién es hijo, primo o sobrino y, mucho menos, que haya abrazado la carrera política y que la ciudadanía lo haya votado para vicepresidente.

Sí consideramos que eso fue un error, como fue un error —tal vez más grave— que lo hayan puesto al frente de Ancap, entramos en el terreno de la opinión. Pero de una opinión que se limita a juzgar (y calificar llegado el caso) hechos, que esperamos no vuelvan a repetirse jamás. Solo eso.

2) "Ningún presidente de Ancap puede invertir US$ 1.200 millones sin autorización del Presidente y de los ministros involucrados". Una acusación de coautoría contundente e irrebatible para Mujica, Vázquez y Astori porque el descalabro de Ancap empezó en el primer gobierno del Frente Amplio, cuando Daniel Martínez era presidente y luego se agravó con su presencia.

3) "Nosotros preparamos la empresa para que tuviera un balance positivo", comentó sobre el primer balance positivo de Ancap (US$ 15 millones), en una invitación al festejo, tras cinco años ininterrumpidos de números en rojo. No es cierto. La ganancia de Ancap tuvo una sola explicación: el costo de los combustibles al público.

Ancap compró petróleo barato y vendió nafta cara, la famosa nafta más cara de la región que nunca se enteró que el precio del "oro negro" después de superar los US$ 127 en 2011 el barril, bajó a US$ 28 en enero de 2016 y hoy ronda los US$ 55.

Como Ancap tiene el monopolio, vende al precio que se le antoja. El contribuyente no tiene ninguna vía de escape y tampoco ningún respiro: debe pagar derecho viejo lo que Ancap establece. Y si Ancap obtiene buena ganancia es porque hizo caja con la necesidad del ciudadano.

La nafta cara, la que no respetó la paramétrica en todo un año, le permitió el ingreso "por izquierda" de unos 70 millones de dólares. Y a no olvidar que, como si fuera poco, Ancap encajó una suba de los combustibles a partir del 1° de enero del 8%, bajo la consigna de recaudar, recaudar y otra vez recaudar en la línea marcada por la "consolidación fiscal" (aumento de impuestos para el ciudadano) de Danilo Astori.

A eso hay que agregarle los 622 millones de dólares de la capitalización que votó el Parlamento más los 250 millones del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Si sumamos todo, nos da 942 millones de dólares que ingresaron de afuera en Ancap para lograr un superávit de 15 millones en un balance que aún no ha sido aprobado por el Tribunal de Cuentas de la República.

Pero, lo apruebe o no lo apruebe ¿cuál sería la preparación "para que la empresa tuviera un balance positivo" que hizo Sendic con su fabulosa gestión? Nada. Los hechos dicen que eso es falso, que es un embuste. Que van a pasar muchísimo años antes de que Ancap recupere los US$ 800 millones perdidos.

A 15 millones por año y sin intereses ni recargos, serán unos 53 años.

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