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Entre patoteros e impostores


@|Y la justicia falló. Dicen que los hechos fueron confusos. Las acusaciones recíprocas. Las penas, como siempre ocurre, dejaron conformes a unos y contrariados a otros. Seguramente quedaron conformes aquellos que en mayor número fueron a declarar. ¿Estos últimos se habrán puesto de acuerdo para declarar lo mismo? Contrariados resultaron aquellos cuya humanidad fue vulnerada por una patota y muchos que se ilusionaban esperando penas más severas. Quedó en eso, en una ilusión.

Tal vez también fue una ilusión ese video borroso que pudimos ver, ¿no habrá sido una muestra más de tecnicismo virtual? ¿No estará la mano de George Lucas detrás de todo esto?

Al parecer las pruebas no fueron contundentes. Fueron inversamente proporcionales a los golpes. Después de todo, las magulladuras también pueden simularse desde los tiempos de Lon Chaney.

Sí trascendió que la mayoría de los imputados no tenían antecedentes y eran trabajadores. A lo mejor iban a misa también y seguro que le dan el beso de las buenas noches a la mamá. Queda clarísimo que sopesaron muy bien las consecuencias antes de ejercer violencia de género. Después de todo al ejercer su legítimo derecho a defenderse, su palabra de honor vale tanto como la de sus víctimas.

Dicen que había impostores entre los jugadores. Comentan que en esa categoría es moneda corriente. Sólo sé que no es nuevo. En los años 60 estuvo practicando en el club del Parque Central el cordobés Daniel Willington, sólo que no era él, era un amigo del jugador que se hizo pasar por aquel crac de entonces.

Algunos opinan que 120 días sin ir al fútbol es una pena considerable. Sin embargo deben ser unos miles que sin pasar por el juzgado están purgando esa pena hace ya unos cuantos años.

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