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Leyes insuficientes

Las penas


@|Escucho atentamente cuando un encargado de impartir justicia, magistrado o penalista hace uso de la palabra. Dan la sensación, salvo pocas excepciones, que carecen de autocrítica. Si la tienen es hacia adentro. Para afuera trasmiten como una aureola de infalibilidad y defensa a ultranza ante los fallos de sus pares. 

Su discurso generalmente se basa en tecnicismos de difícil comprensión para el neófito, con un dejo de jactancia en su sabiduría ante la incomprensión o ignorancia del ciudadano común. Como queriendo decir en buen romance y con cierto desdén: “la gente no sabe nada”. 

Hoy no puedo enorgullecerme de la justicia que se imparte en mi país cuando un depredador sexual anda suelto con varios antecedentes de violación o atentado al pudor y denuncias de andar rondando escuelas para satisfacer su perversión, que incluso llegó al seno familiar. 

¿Es posible esto? Aquí en el Uruguay sí. ¿Cómo no puede pesar esto en la consciencia de los responsables de su liberación? Se aplican las normas nos dicen. Si las leyes permiten el libre transitar de agresores sexuales y pedófilos, son insuficientes. Están vencidas. 

Estamos hablando de seres con perversiones incurables. Como dijo el criminal de Rivera para justificarse “me vinieron ganas”. No sienten remordimiento ni miedos que los inhiban, se las ingenian de mil maneras para llegar a los más vulnerables. Suelen ser serviciales, seductores. Son camaleones poseedores de fecundos recursos para simular, tantos que son imposibles de preverlos todos, tienen todo el tiempo del mundo para crear nuevas formas para atraer a sus víctimas potenciales y si se trata de niños es mucho más fácil por la inmensidad de fantasías y tentaciones que albergan las mentes infantiles.  

Hay teóricos que en ocasiones se ponen en “abogados del diablo” que manejan la palabra venganza u odio ante reacciones populares. Venganza es responder al acto criminal de igual manera. Eso es reprobable. Encerrar por tiempo indefinido, sacar a esa gente de las calles no es venganza ni odio, es aplicar la más pura lógica en defensa de los más débiles.
Sentimos a diario, que nos bombardean con la medicina preventiva. Con detalle de los análisis que debemos hacernos periódicamente. En esta materia tan prioritaria como preservar la vida de inocentes, ¿no existe la prevención?  

Nos hablan de 15 a 30 años de pena. Después vendrá una pena negociada, una rebaja por buena conducta, o una amnistía, o prisión domiciliaria por enfermedad, que se yo, tantos recursos que son hilvanados a la perfección por defensores cada vez más hábiles y vuelta al ruedo de nuevo.  

No sé a quienes atribuirlo, pero no puedo estar conforme con una justicia que no protege a los indefensos. Y lo digo con conocimiento de cómo proceden en muchos países con este tipo de criminales. Entre ellos los marxistas por supuesto

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