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Honoris causa, no es. Es la causa del deshonor en política.


@| Quienes son afectados por la delincuencia y quienes delinquen, a pesar de que sus responsabilidades son muy diferentes, puesto que los ciudadanos probos son vulnerados en sus derechos y los delincuentes son invasores del derecho ajeno. 

Aunque parezca contradictorio, ambos son desprotegidos por el Estado. La persona honesta cumple con sus responsabilidades, como la ley manda. Sin embargo quienes están al margen de la ley, no dispusieron desde el Estado, la educación, ni la preparación laboral necesaria, que le hubiere permitido insertarse en la sociedad. Imaginemos familias, de integración múltiple, mayoría monoparentales, con escasez alimentaria, hijos concebidos para efectivizar el cobro de asignaciones familiares. 

Como no se ha de comprender la indignación de la población honesta y bien intencionada, que la seguridad publica se escurre como agua entre los dedos. Y la clase política en el gobierno, sobretodo en el de Mujica, en lugar de atacar las causas de la pobreza e indigencia, se ocupo de dilapidar los fondos de las empresas del Estado e inventar nuevas formulas empresariales, a puro déficit, de un Estado ineficiente a ultranza, utilizando el producto del esfuerzo, de casi todos los uruguayos. Adicionando la vergüenza de sustraerle a la misma población activa y jubilada, la suma de 1000 millones de dólares por año y en forma indefinida, para proveer casi 40% más de empleados públicos o sea 70000, en momentos que decaía la actividad económica en el país. No es Honoris Causa, es la causa del deshonor de la política. Además de la actitud imprudente, clientelística y deshonesta, ya que si se hubiera administrado un país y no un boliche, hoy día Uruguay, podría haber atacado los problemas de la educación, pobreza y seguridad, que seguramente hubiera resultado para el futuro beneficioso y reduciendo la violencia enquistada en la sociedad. 

Imaginemos 2000 millones de dólares para terminarla marginalidad, suministrando vivienda y comedores alimentarios, para que nadie de este país se sienta como que al estar al costado del camino el MIDES, les ofrece un mendrugo, para que por lo menos sobrevivan hasta la próxima elección nacional. 

Y como dijo un político frentista, creo en el bar Sinbombo, de Industria y Gral. Flores. “Mientras este vigente la tarjeta del MIDES, tenemos asegurada la permanencia en el poder.” Anti moral, anti ético, de parte de un partido que además dispone de cantidad de denuncias judiciales por corrupción.

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