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Saber decir No

Tendría que ser regla


@|Ante la renuncia del director de la Asesoría Macroeconómica del MEF han “corrido”, por la prensa escrita y las redes sociales, las más variadas opiniones… pero ninguna ha hecho hincapié en algo, que en la actualidad no se ve ni se valora, que es la capacidad de decir que No cuando las circunstancias no se ajustan, no solo a temas técnicos, sino también éticos y morales.

Es una capacidad que todos tenemos…, tanto políticos como ciudadanos comunes de poder decir No!...
No a dar un aval sin garantías; no a realizar gastos públicos que no se encuentren amparados en los marcos legales; no a validar actos administrativos que sean discrecionales,…etc. Y en esta cadena de posibles “no” alcanzan desde un Ministro hasta el portero de un Ministerio u oficina pública…

Parecería ser que está implícitamente aceptada en estos ámbitos, “la obediencia debida”… tan cuestionada en la institucionalidad militar pero tan arraigada en el sistema político y administrativo del país.

Yo lo hago… porque “me lo pidieron”… “recibí instrucciones”…, “no pasa nada… porque fulano me respalda”… pero ¿dónde queda nuestra capacidad técnica, moral y ética de hacer algo que van contra las normas legales u ordenamiento administrativo?… porque no nos traguemos el que “lo político está sobre lo jurídico”… eso solo cubre a quien, en una actitud casi fascista, hizo uso de un poder temporal que el pueblo le otorgó con otros fines.

Como consecuencia de ello, es que en el año 2012 el Uruguay acompañó la adhesión de Venezuela y la suspensión de Paraguay sin ningún sustento jurídico… cuesta decirlo, pero Uruguay fue la “prostituta del Mercosur”… hizo lo que los demás quisieron: Cristina, Dilma, Chávez…y lo peor, ¡gratis!... no tuvimos ningún retorno y solo costos por incumplimientos.

¿A qué viene todo esto?... a que no hubo ningún no… ni del Canciller (que después de gestionar los peores años del relacionamiento comercial del país fue premiado en la ONU y ahora sí le tira piedras a Venezuela…, la misma Venezuela de Chávez, solo que ahora sin plata); no hubo un no en los Directores o Coordinadores del MRREE, del MEF, del MIEM ni de la OPP, ni de jerarcas ni cuadros técnicos, no hubo una renuncia sobre ningún escritorio… a nadie se le obliga a hacer aquello que no quiere… salvo por el uso de la fuerza o del interés… solo hubo silencios.

Todos los involucrados siguieron igual o con la misma suerte del Canciller, …en mejores puestos.

Ni que hablar que no existió ningún no en el proceso de venta de Pluna, ni el descontrol de los gastos de Ancap… que si bien quedó demostrado que su presidente no conocía los marcos legales por donde tienen que canalizarse los gastos, …tampoco los conocían el resto del Directorio ni ninguno de los funcionarios (técnicos como administrativos) en la cadena de ejecución…
Vivimos en un país donde hay ciudadanos “de primera” (empleados públicos) y “de segunda” (empleados del sector privado)…, lo que le permitiría al ciudadano de primera decir no sin que vea su fuente laboral en riesgo, máxime si ese no tiene sustento técnico y legal (un país donde el Tribunal de Cuentas, órgano de contralor, observa el gasto, el jerarca lo ratifica... y se ejecuta... y no pasa nada). Los ciudadanos “de segunda” tenemos la obligación de detectar todas las irregularidades sino quedamos fuera.

Tenemos que convivir con un Estado “gordo”, que pagamos todos con el dinero de nuestro bolsillo, de esos impuestos que iban a bajar y no bajaron…, no nos queda otra que pedir como contrapartida otros no... No que piensen en el bienestar del país a largo plazo y no en un remiendo electoralista; no éticos; no morales… No que le devuelvan al ciudadano común y corriente, votante o no del partido de gobierno, la confianza en la idoneidad de las personas que cumplen roles de gobierno, que además de desempeñar su cargo con responsabilidad, transparencia, ética… sepan decir no.

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