Washington Beltrán
Washington Beltrán

Maduro, el supremo

La presidencia del Mercosur quedó en el limbo. El lunes se sabrá qué pasará con ella. Pero por el momento me siento más tranquilo: podrá decirse que el venezolano Maduro es impresentable, que no tiene capacidad o condiciones para encabezar el diálogo con la Unión Europea, que es resistido en el mundo civilizado, que se le considera un dictador y en sus cárceles se multiplican los presos políticos, que su régimen no tiene nada de democrático.

La presidencia del Mercosur quedó en el limbo. El lunes se sabrá qué pasará con ella. Pero por el momento me siento más tranquilo: podrá decirse que el venezolano Maduro es impresentable, que no tiene capacidad o condiciones para encabezar el diálogo con la Unión Europea, que es resistido en el mundo civilizado, que se le considera un dictador y en sus cárceles se multiplican los presos políticos, que su régimen no tiene nada de democrático.

Todo eso y mucho más es verdad, pero eso no significa que Uruguay deba apartarse del ordenamiento jurídico y quedarse -aunque solo sea por algunas horas más- en la presidencia del Mercosur. Usurpar funciones, no. Hasta el sábado llegó su tiempo de presidencia e hizo lo que debía: dejó el cargo. Veremos qué solución se encuentra o qué pasa de ahí en adelante.

Si el Mercosur se salva de la presidencia de Maduro, podrá emprender su refundación en serio. Con Maduro es distinto: no solo por lo que ha hecho en su país, sino porque su imagen lo hace poco creíble. Nada mejor que repasar algunas sus frases que han alumbrado el firmamento del disparate o el ridículo, convirtiéndolo en el supremo apóstol de la ignorancia y la zoncera. Van aquí algunas seleccionadas, pero hay muchas más en Google y Youtube. Internet no perdona. Y Maduro es incansable.

-Todos recuerdan su debut, en campaña electoral, con el “pajarito chiquitico” de Chávez que revoloteó tres veces por sobre su cabeza mientras le silbaba y él también le silbó. En un alarde de su condición de bilingüe (español y pajarito) contó que el comandante le decía “Hoy arranca la batalla. Vayan a la victoria”.

-“Hay que meterse escuela por escuela, niño por niño, liceo por liceo, comunidad por comunidad. Meternos allí, multiplicarnos, así como Cristo multiplicó los penes… perdón, los peces y los panes” fue la descripción de cómo debía ser la tarea de sus partidarios.

-Atacó duramente el perfil machista del idioma español. Y demostró que se lo puede expurgar y reconvertir a lo social y políticamente correcto, aunque en la bolada marche nada menos que Simón Bolívar. Así anunció que “haremos la entrega (al inicio de las clases) de 35 millones de libros y libras” y la remató cuando destacó que “hoy tenemos una generación de oro brillando por el mundo, un pueblo que brilla en la política, en la cultura, en el deporte. Hoy tenemos millones y millonas de Bolívar”.

-También fue muy duro con los mutantes. Sí, con los mutantes, empezando por el “Hombre Araña”. Hablando de la espiral de violencia y asesinatos en Venezuela, describió que “un muchacho que a los 14 años carga una pistola de 9 milímetros tiene en el cerebro miles de horas de transmisión de series donde matan gente. En estos días nos pusimos a ver el Hombre Araña 3. Eso es ‘candela’, desde que empieza hasta que termina es muertos y más muertos. Y es una de las series que más les gusta a los niños chiquitos”, dijo indignado el presidente.

No contento, continuó en su diatriba contra los mutantes en general (no sabemos si eran los X-Men del maloso Magneto, el bueno del profesor Javier o el imbatible Guepardo Logan). “Hemos descubierto que el acaparamiento tiene mecanismos de mutación”, para concluir que “tenemos una economía criminal de acaparamiento mutante”.

- Obvio que también hubo alguna mención para la pérfida derecha (asistida por los Estados Unidos) que lo quiere matar. Desde Miami “Llegó un grupo de expertos con un veneno y están preparados para venir a Venezuela e inoculármelo a mí, no para que me muera en un día, sino para enfermarme en el transcurso de los meses que están por venir”.

- Para una Venezuela azotada por la peor crisis económica, con escasez de alimentos y medicamentos, resolvió crear “el despacho del viceministerio para la Suprema Felicidad Social y lo llamé así en honor a nuestro comandante Hugo Chávez y Bolívar”. Totalmente revolucionario, aunque no se tiene información sobre los resultados obtenidos en este intento de convertir la felicidad de la gente en un tema de Estado.

- Tuvo su momento nostálgico cuando contó que “cuando conocí al comandante Chávez no dudé ni un milímetro de segundo para estar a su lado”. Realmente fue amor a primera vista.

- El autosuicidio estuvo también en sus oraciones. En una intervención ante el Parlamento (el anterior, no este que quiere darle salida) rechazó el modelo de crear un sistema con un solo tipo de cambio que proponían algunos economistas, en el entendido que “Es inviable, sería un autosuicidio colectivo de la economía del país”.

Podríamos seguir, porque entre “malandros y bienandros”, o que el expresidente Uribe “se quedó pegado a la Guerra Fría de 1715” o que “Simón Bolívar quedó huérfano de esposa” y otras preciosuras, hay mucho en el discurso de Maduro. Pero lo que aquí interesa es destacar y crear la convicción que el problema del presidente venezolano no es solo su profunda enemistad con la democracia, sino que es imposible que la Unión Europea tome al Mercosur en serio con él como cabeza.

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