Washington Beltrán
Washington Beltrán

Esto huele a podrido

Las administraciones frenteamplistas han impulsado la creciente presencia de Venezuela en la vida del país. Y todo lo que nace o termina en Caracas tiene una impronta fulera. La sensación de corrupción que llega es insoportable y lo que implique dinero o negocios con ese régimen queda bajo la lógica de la falta de transparencia y de la peor sospecha.

Las administraciones frenteamplistas han impulsado la creciente presencia de Venezuela en la vida del país. Y todo lo que nace o termina en Caracas tiene una impronta fulera. La sensación de corrupción que llega es insoportable y lo que implique dinero o negocios con ese régimen queda bajo la lógica de la falta de transparencia y de la peor sospecha.

Tres episodios registrados en el último año son más que suficientes para describir ese estado de situación. Veamos:

1) Como “oxígeno puro para el país” calificó el presidente Vázquez los acuerdos firmados a mediados del año pasado para saldar una deuda de Ancap de US$ 400 millones a Pdvsa por compra de petróleo, que quedó en US$ 260 millones al pagar todo junto y, además, se incluyó un fideicomiso. Se trataba de un acuerdo para saldar y asegurar el pago de deudas bilaterales por petróleo y alimentos. Su capital inicial estaba constituido por ese dinero que Uruguay había pagado y estaba destinado a la adquisición por Venezuela de una canasta de alimentos (arroz, leche en polvo, soja, pollo y queso, haciendo un total de 265.000 toneladas) a productores uruguayos. Así lo explicó Vázquez: “van a quedar depositados a través del fideicomiso como carta de garantía del co- bro inmediato de los envíos que haga Uruguay”. Y cerró con un espléndido “como presidente no tengo menos que congratularme”.

La cosa empezó a complicarse cuando comenzaron los envíos uruguayos y el dinero no apareció. Vázquez llamó a su par Maduro y logró que se enviaran US$ 50 millones. Poco, muy poco para una operación de US$ 300 millones y, lo peor, que el fideicomiso estaba vacío, no había nada depositado en el Banco venezolano Bandes que había sido elegido como agente fiduciario.

Meses después (los acuerdos son de julio del 2015) se supo los dólares venezolanos que nunca llegaron a Montevideo se habían ido a la gran China (ubicada a 19.150 kilómetros de distancia).

No hay dudas de que el presidente Vázquez quedó desairado. Él dio la cara y Maduro y compañía lo engrupieron. ¿O no? ¿O sabía desde un principio la verdad? Porque lo cierto es que cuando se conoció la noticia de que el dinero estaba en China, Vázquez guardó silencio y fue su vicepresidente Raúl Sendic quien salió a explicar que “era Pdvsa la que estableció condiciones para el pago y era Pdvsa la que decía dónde se tenía que depositar, lo que efectivamente se depositó en un banco de China porque así lo pidió Pdvsa”. Obviamente que esta versión no tiene nada que ver con los maravillosos anuncios del presidente.

2) La parte uruguaya de los negocios con Venezuela tuvo siempre una repetida presencia de gente cercana al MPP. Al punto que el mismo Mujica salió a defender la profesión de intermediario, un emblema del capitalismo: “Es una manera de ganarse la vida”, expresó, entre otras cosas el expresidente.

Lo cierto es que lo dijo en el Parlamento cuando aparecieron denuncias sobre la existencia de una empresa (Aire Fresco) manejada por gente muy afín a su sector político intermediando en los negocios con Venezuela. Es el caso de Daniel Placeres, diputado del MPP que realizó 85 viajes a Venezuela en los últimos tres años. También el exintegrante del Comité Central del MLN-Tupamaros Óscar Alaniz.

Según afirmaciones -no contestadas- del diputado Trobo, tienen prácticamente el monopolio de los negocios con Venezuela, que por comisiones les han reportado más de ocho millones de dólares. Aire Fresco, por ejemplo, fue intermediaria en los negocios de la presidencia Mujica en el 2011 cuando se acordó la venta a Venezuela de 50.000 toneladas de arroz, 20 mil de trigo, y 3.000 de pollos y repitió en el 2013.

¿Por qué se aceptaron intermediarios, quién los eligió y por qué no participó el Ministerio de Ganadería y Agricultura o el de Economía en operaciones de gobierno a gobierno?

3) El directorio de Ancap aprobó pagar a la empresa Exor (también se dedica a la intermediación) de origen paraguayo, US$ 3,1 millones en carácter de acuerdo extrajudicial. Exor, que fue contratada directamente, inició su vínculo con Ancap a fines de 2011, cuando le fue presentada al entonces presidente Raúl Sendic por su representante en Uruguay, el dirigente de la Vertiente Artiguista y exdiputado suplente del Frente Amplio, Alejandro Steineck.

Steineck propuso a Sendic que Exor se encargara de la ingeniería financiera para canalizar el pago por anticipado de la deuda a Pdvsa, que ascendía a US$ 727 millones. Según relató ante la investigadora parlamentaria el gerente de Servicios Jurídicos de Ancap, Sendic le dio el visto bueno a Exor pero puso como condición que la empresa obtuviera el consentimiento de Pdvsa. Primero Pdvsa habría dicho que sí y a los pocos meses resolvió sustituir a Exor por el Bandes. Cuando Vázquez acordó con Maduro la creación del famoso fideicomiso, Exor reclamó su comisión, pese a que ni Ancap ni Exor participaron en la negociación. No obstante Ancap pagó para evitar un juicio “que estaba perdido”, más allá de que no se observa qué servicios prestó si los prestó. ¿Por qué pagó?

Así están las cosas con los negocios de nuestro país con Venezuela. Sin cristalinidad ni transparencia. Todo envuelto en una penumbra sospechosa.

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