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La relación con China

El crecimiento del comercio chino - uruguayo en el segundo semestre del 2013 con respecto a igual período en el 2012 (30% en las exportaciones y 15% en las importaciones) parece sentar el camino hacia una sino-dependencia. Como toda relación, implica ciertos riesgos, por ejemplo, concentración de nuestras exportaciones en pocos productos y tendencia a la primarización, pero a su vez un intercambio más estable que el vivido (y sufrido) en el pasado con los vecinos. La previsible voracidad china y las altas tasas de crecimiento esperables en el futuro próximo confirman esta idea.

Pero el gigante asiático parece estar entrando ahora en una nueva etapa de su desarrollo que es necesario entender a efectos de posicionarnos de la mejor manera posible. Si bien parecen haberse acabado las "tasas chinas" de crecimiento de más de dos dígitos, un crecimiento de entre el 7 u 8% anual asegura a China seguir transitando el camino del desarrollo, pero con cambios.

El actual plan quinq

El crecimiento del comercio chino - uruguayo en el segundo semestre del 2013 con respecto a igual período en el 2012 (30% en las exportaciones y 15% en las importaciones) parece sentar el camino hacia una sino-dependencia. Como toda relación, implica ciertos riesgos, por ejemplo, concentración de nuestras exportaciones en pocos productos y tendencia a la primarización, pero a su vez un intercambio más estable que el vivido (y sufrido) en el pasado con los vecinos. La previsible voracidad china y las altas tasas de crecimiento esperables en el futuro próximo confirman esta idea.

Pero el gigante asiático parece estar entrando ahora en una nueva etapa de su desarrollo que es necesario entender a efectos de posicionarnos de la mejor manera posible. Si bien parecen haberse acabado las "tasas chinas" de crecimiento de más de dos dígitos, un crecimiento de entre el 7 u 8% anual asegura a China seguir transitando el camino del desarrollo, pero con cambios.

El actual plan quinquenal muestra cómo se intentó suplir en parte la baja en la demanda internacional ocasionada por la crisis mundial del 2008 por una mayor demanda interna de la mano del crecimiento de la clase media china. El desafío será asegurar que el crecimiento haya llegado para quedarse y evitar la trampa de la clase media, muy conocida en nuestra región. Hoy los medios de prensa chinos ya empiezan a hablar del Chinese Dream impulsado por el Presidente Xi Jinping (si hay algo que los líderes chinos no hacen es hablar en vano).

Esta nueva masa de consumidores presenta a Uruguay interesantes oportunidades para diversificar los productos y servicios exportados a China, que al día de hoy se concentran en la soja (50%), lana y carne. Veamos por ejemplo el caso de los productos lácteos. Estos productos no forman parte de la dieta tradicional del pueblo chino, pero de a poco se van ganando un espacio.

Ante la falta de confianza en la industria local (debido en gran parte al escándalo de las muertes de bebés causadas por leche en polvo china en el año 2008), los lácteos extranjeros llegaron para quedarse y Uruguay se está subiendo al tren: los productos uruguayos que han experimentado un mayor crecimiento en sus exportaciones a China en el último semestre han sido los lácteos. Hoy incluso es posible comprar leche Conaprole en supermercados de Beijing o por taobao, una de las principales webs de compras online. Otra buena noticia radica en los esfuerzos que se están realizando para ingresar al mercado chino de las cítricos, y los vinos presentan atractivas oportunidades.

Pero más allá de los productos, existe un importante potencial en el mercado de los servicios. Hoy China ya no es un neto productor de manufacturas con mano de obra barata, sino que se ha experimentado una importante suba en la escala de valor agregado. Tras el esfuerzo realizado por nuestro país para posicionarse como un destacado exportador de software, China de seguro se convertirá en una opción atractiva y ávida de nuevos mercados.

Otro sector a desarrollar es el turismo. En las últimas décadas más y más chinos han tenido la posibilidad de salir de su país y conocer nuevos destinos. Si bien Uruguay no se encuentra en la cabeza de los chinos, valdrá la pena invertir en posicionarnos como un destino amigable por nuestra cuenta o como una escala intermedia entre los vecinos.
Incluso el mercado futbolístico ofrece atractivas posibilidades para el Uruguay, tanto a través de asociaciones y convenios con clubes y seleccionados chinos (el fútbol es el principal -por no decir único- motivo por el que el chino promedio conoce a nuestra país), como para el desarrollo económico de los jugadores uruguayos. Son destacables también los avances en el sector educativo. Hoy la Universidad ORT recibe cada año a más de 40 alumnos chinos de intercambio, mientras la Facultad de Derecho de la Universidad de Montevideo (UM) acaba de suscribir un convenio con su par de la Universidad de Tsinghua, una de las principales universidades chinas y cuna de una parte importante de los líderes políticos locales.

En virtud de lo expuesto, nos encontramos ante un fenómeno nacional y regional alentador en esta primera etapa de integración bilateral entre los países, como lo es el comercio internacional. Pero a nivel latinoamericano la relación con China está experimentando una segunda etapa más sigilosa, pero definitivamente más profunda: el aumento de los préstamos bancarios y la inversión extranjera directa (IED) china en la región (aspectos que dejaremos para analizar con mayor profundidad en la próxima columna).

Vale la pena destacar la labor que tanto los diferentes gobiernos de todos los partidos políticos como el sector privado han realizado en torno a China a partir del establecimiento de las relaciones diplomáticas hace ya más de 25 años. Sin embargo, los nuevas perspectivas que asoman en Asia hacen necesario dedicar aún más tiempo y recursos a pensar nuestra relación con China.

* Abogado con experiencia profesional en China

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