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La inversión china

La República Popular China se ha posicionado como el principal socio comercial uruguayo desde hace ya dos años. Pero esto no es novedad a nivel regional: China también se ha convertido en el principal socio comercial de Brasil, Perú y Chile, así como uno de los principales socios de los restantes países latinoamericanos con los que mantiene relaciones (no olvidemos que al día de hoy países como Paraguay, Guatemala y Panamá aun reconocen a Taiwán como la República de China, lo que inhibe sus relaciones diplomáticas y económicas con la República Popular China bajo la política de “una sola China”).

La República Popular China se ha posicionado como el principal socio comercial uruguayo desde hace ya dos años. Pero esto no es novedad a nivel regional: China también se ha convertido en el principal socio comercial de Brasil, Perú y Chile, así como uno de los principales socios de los restantes países latinoamericanos con los que mantiene relaciones (no olvidemos que al día de hoy países como Paraguay, Guatemala y Panamá aun reconocen a Taiwán como la República de China, lo que inhibe sus relaciones diplomáticas y económicas con la República Popular China bajo la política de “una sola China”).

Sin embargo, la profundización de las relaciones económicas con China está viniendo de la mano del exponencial aumento de los préstamos bancarios y la inversión extranjera directa (IED) en la región latinoamericana.

Empecemos por los préstamos bancarios: hoy China (principalmente a través del Banco de Desarrollo Chino y el Banco de Exportaciones e Importaciones) le lleva prestados a nuestra región más de 100.000 millones de dólares, superando así al Banco Mundial y el BID en conjunto. Uruguay tiene la posibilidad de posicionarse como una plaza financiera que sirva de plataforma regional para los bancos chinos (autoridades públicas están intentando que el Banco de Desarrollo Chino incremente su presencia en el país).

Pasando a la IED, a partir del año 2000 con la política oficial de “China go abroad” ligada a las gigantes empresas estatales chinas, la inversión china se ha concentrado principalmente en el sector de los recursos naturales, energía y minería, dado el apetito voraz por materias primas que le permitieron a China apuntalar su crecimiento. Por este motivo, Uruguay no se pudo subir a la primera ola de inversiones chinas en la región, sin perjuicio de lo cual el desarrollo de la megaminería y de yacimientos petrolíferos en la plataforma continental de nuestro país podrían cambiar este panorama.

Pero nuestro país sí puede aprovechar una segunda oleada de inversiones chinas que está naciendo en sectores de mayor valor agregado, tecnificación y desarrollo, o nuevas industrias como las siguientes:

1. Automotriz: Uruguay ya se ha posicionado muy bien con inversiones de las principales empresas chinas del sector.

2. Textil: aunque la decisión de la empresa china Texhong de no concretar su millonaria inversión en San José debido a la diferencia cambiara con Brasil es una mala noticia (la mayor parte de su producción apuntaba a ser vendida al vecino norteño), no caben dudas en cuanto al creciente interés en el sector.

3. Energías renovables: los operadores del mercado están empezando a recibir consultas e intereses concretos de empresas chinas en el pujante sector uruguayo de las energías renovables, especialmente eólica y solar.

4. Infraestructura: empresas chinas han mostrado interés en rehabilitar la red ferroviaria uruguaya. Basta con conocer la red ferroviaria que conecta los vastos territorios de China, incluyendo la red de trenes bala que conecta el país de norte a sur, para saber que las empresas chinas cuentan con credenciales suficientes en este sentido. Adicionalmente, el interés de empresas chinas podría extenderse también a otros proyectos como el puerto de aguas profundas, la reconstrucción vial, etc.

5. Frigoríficos: la consolidación de las exportaciones de carne vacuna uruguaya a China seguramente genere un interés de las empresas chinas en invertir en este sector a efectos de asegurarse el aprovisionamiento.

6. Agribusiness: tal como sucede con la carne vacuna, las crecientes exportaciones de productos agrícolas al gigante asiáticos abren importantes oportunidades en el sector. Con respecto a la inversión inmobiliaria, habrá que atender a las limitaciones impuestas por la Ley No. 18.092 sobre titularidad de inmuebles rurales y establecimientos agropecuarios.

Es indudable que nuestro país cuenta con las condiciones económicas y jurídicas necesarias para consolidarse como un atractivo receptor de inversión china. Para empezar, Uruguay tiene un tratado bilateral de inversión (BIT por sus siglas en inglés) en vigor con China desde el año 1997. Asimismo, las escasas restricciones a la inversión extranjera y la repatriación de capitales, la libertad cambiaria y el bajo riesgo político de nuestro país nos colocan en clara ventaja con respecto a muchos de nuestros vecinos y permiten posicionarnos como una gran puerta de entrada a la región. No desconocemos la existencia de factores que atentan contra tales ambiciosos objetivos, entre los que se destacan los costos laborales, el poder de los sindicatos y el corsé que hoy nos impone el Mercosur, pero la oportunidad existe.

El tren de la inversión china está encendiendo motores desde el Lejano Oriente y una vez que arranque no se detendrá a esperarnos. Estará en nosotros subirnos o tener que correrlo de atrás, como lamentablemente nos ha pasado demasiadas veces en otros ámbitos.

* Abogado con experiencia laboral en China

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