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¡Que la inocencia te valga!

Muchos se preguntan y muchos se contestan sobre qué va a pasar en Cuba. Lo que va a pasar, sucedió a principios de este año 2014, cuando Juan Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba, hizo saber: “Que esa Asamblea, en su Primera Sesión de la VIII Legislatura, del día 29 de marzo de 2014 había aprobado lo siguiente:
“Nuestro país ante los desafíos que enfrenta para alcanzar un desarrollo sostenible puede, por medio de la inversión extranjera, acceder a financiamiento externo, tecnologías y nuevos mercados, así co¬mo insertar productos y servicios cu¬banos en cadenas internacionales de valor y generar otros efectos positivos hacia su industria do¬méstica, contribuyendo de esta manera al crecimiento de la nación.”
“La Asamblea Nacional del Poder Popular, acuerda dictar la siguiente: Ley n° 118, ley de la inversión extranjera.” “La presente Ley y su legislación complementaria establecen un régimen de facilidades, garantías y

Muchos se preguntan y muchos se contestan sobre qué va a pasar en Cuba. Lo que va a pasar, sucedió a principios de este año 2014, cuando Juan Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba, hizo saber: “Que esa Asamblea, en su Primera Sesión de la VIII Legislatura, del día 29 de marzo de 2014 había aprobado lo siguiente:
“Nuestro país ante los desafíos que enfrenta para alcanzar un desarrollo sostenible puede, por medio de la inversión extranjera, acceder a financiamiento externo, tecnologías y nuevos mercados, así co¬mo insertar productos y servicios cu¬banos en cadenas internacionales de valor y generar otros efectos positivos hacia su industria do¬méstica, contribuyendo de esta manera al crecimiento de la nación.”
“La Asamblea Nacional del Poder Popular, acuerda dictar la siguiente: Ley n° 118, ley de la inversión extranjera.” “La presente Ley y su legislación complementaria establecen un régimen de facilidades, garantías y seguridad jurídica al inversionista que propicie la atracción y el aprovechamiento del capital extranjero.”
“Las inversiones extranjeras dentro del territorio nacional gozan de plena protección y seguridad jurídica y no pueden ser expropiadas, salvo que esa acción se ejecute por mo¬tivos de utilidad pública o interés social previamente declarados por el Consejo de Ministros, en concordancia con lo dispuesto en la Constitución de la República, los tratados internacionales suscritos por la República de Cuba en materia de inversiones y la legislación vigente, con la debida indemnización por su valor comercial establecido de mutuo acuerdo, pagadero en moneda libremente convertible”.
“El Estado garantiza al inversionista extranjero la libre transferencia al exterior en moneda libremente convertible, sin pago de tributos u otro gravamen relacionados con dicha transferencia, de: Los dividendos o beneficios que obtenga por la explotación de la inversión.”
“En las empresas de capital totalmente extranjero, los servicios del personal cubano o extranjero residente permanente en la República de Cuba, con excepción de los integrantes de su órgano superior de dirección y administración, se prestan mediante un contrato que suscribe la em¬presa con una entidad empleadora propuesta por el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera y autorizada por el Mi¬nisterio de Trabajo y Seguridad Social.” Copié algunos fragmentos significativos de una ley que abarca 61 artículos y destaco la rareza no explicada, de crear una “entidad empleadora” que elija el personal de las empresas extranjeras.
El hecho es, que hubo un acuerdo con EEUU, anterior al restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Cuba pasó previamente, del modelo socialista soviético al modelo capitalista chino; y se ofreció a EEUU para asociarse y compartir un sistema que le diera ganancias a cada una de las partes; fue el modelo adoptado por Vietnam, que de ese modo salvó su economía. La modalidad impone una nueva filosofía para Cuba al admitir la fórmula del llamado “capitalismo leninista”.
El régimen autoritario de gobierno continúa intacto y la fórmula neoliberal aplicada al pie de la letra, asegura como siempre, una economía en crecimiento que puede ir acompañada de una buena distribución del ingreso…o no. Qué hará el gobierno cubano con la bonanza que viene, no fue aclarado y es sin duda una clave de su futuro.
El gobierno de Cuba fue hasta el final de su empecinamiento y el paso que acaba de dar, es una liberación hacia la sensatez. No es cosa de poca importancia abandonar el modelo económico crudamente comunista (toda la economía en manos de funcionarios públicos) y aceptar una invasión de buenos negocios. Van a ahorrarse muchos miles de dolores, faltantes y otros males cotidianos. El mercado libre y su libertad imperfecta no asegura el bienestar de todos y cada uno, pero en principio, traerá abundancia para superar tantas carencias gratuitas, capaces de afligir la vida. Va a resultar como un regalo de los dioses; los salarios van a subir mucho; digamos, hasta la mitad del costo internacional del trabajo.
De ese modo ganarán las dos partes; así sucedió en una serie de países, como Corea del sur, Singapur, Taiwán, y otros asiáticos, que pasaron de la extrema miseria, a ser países desarrollados. Habrá en Cuba, trabajo para los trabajadores que elija el gobierno, como hemos visto.
La concertación económica de EEUU con Cuba, no va a suprimir el bloqueo impuesto por una ley que Barack Obama no puede derogar. Lo extraordinario del plan del Presidente es conseguir cambios que esquiven la prohibición que impide el acercamiento comercial deseado. El Presidente no puede suprimir las leyes, pero puede agujerear la dureza del bloqueo, con resoluciones concretas. Para derribar el muro de Berlín no fue necesario derribarlo, bastó con abrir una brecha.
El cambio llamado “restablecer relaciones diplomáticas” es una maniobra sutil. El Poder Ejecutivo de EEUU, no puede nombrar siquiera, un embajador en Cuba, sin autorización del Poder Legislativo; pero puede autorizar y estimular el intercambio; para ello le cabe establecer una representación comercial, innominada, en otros países. No olvidar que Obama es un constitucionalista, capaz de hilar muy fino.
La política exterior de EEUU alterna éxitos y derrotas. Y ello parece determinarse por la índole de los elementos de fondo que pretende imponer. Cuando se limita a la expansión del capitalismo neo liberal y tolera el capitalismo leninista, el resultado es beneficioso para ambas partes; y cuando pretende penetrar la cultura del otro e imponerle soluciones democráticas, (contrarias a la formación tradicional del país que sea) el resultado se hace desastroso. La impenetrabilidad de las culturas, rechaza al entrometido que desde lejos, intenta forzar el modo de ser de la gente, aunque su pretensión sea más noble que la realidad vigente en el país “ayudado.” Casi siempre vale más que EEUU no te ayude, si te criaste en un mundo ajeno a las virtudes democráticas, que solo se dan cuando una mayoría lo impone. La vida enseña que es fácil cambiar las cosas y que es, prácticamente imposible, cambiar de golpe a las personas. Con todo, el corazón pide una esperanza: pasada la novedad de Cuba enriquecida (que no será corta) ojalá suceda que empiecen los reclamos por la igualación.
La tradición cultural de Asia, milenaria y admirable en muchos aspectos difiere de la consolidación de la igualdad y la libertad en toda su extensión imaginable, que es el signo de Occidente, desde hace 300 años, cuando alumbró “el siglo de las luces.”
No digo ahora, no digo mañana mismo, pero así como cabe festejar su próxima riqueza, es de esperar que una Cuba satisfecha de bienes de consumo, sepa imponer un proceso de liberación política que seguirá faltando.
Hasta marzo de este año, Cuba vivió bajo un régimen inventado para Rusia, un país que no tuvo edad media, ni había experimentado la experiencia republicana.
Así como un hecho insignificante (la caída del muro de Berlín) determinó el derrumbe de la coalición soviética, que abarcaba la mitad del mundo, del mismo modo, un mero shopping instalado en la Habana, bien puede minar la fuerza de una dictadura dura. Esta predicción nace en buena medida, del deseo acuciante: ver a Cuba libre después de 55 años de contemplarla, sufriendo las consecuencias de un populismo fanático y ciego, mientras se educaban, formadas en eso, más tres generaciones. 

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