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El eterno viajero

Julio Verne se encuentra ligado a la memoria de todos. ¿Quién no fue seducido por sus fantasías? ¿Quién no viajó con él en alguno de sus memorables cacharros, en busca de un viaje audaz e inolvidable, gracias a su imaginación?

Vino al mundo el 8 de febrero de 1828, en Nantes, pero no fue un viajero aventurero. A los veintidós años, apadrinado por Alejandro Dumas, estrenó una obra teatral; poco después escribió un relato titulado “Un viaje en globo”, al que reescribió más tarde en la novela “Cinco semanas en globo”.

A los 29 años, Julio Verne se casó con una mujer viuda; ella tenía 26 años y era madre de dos niñas. Desde ese momento, gracias a su suegro, trabajó como agente de cambios. Cuando alcanzó holgura económica, se dedicó solo a escribir, dando a conocer un libro tras otro.

Julio Verne trazó los lineamientos de un nuevo género, el de la anticipación científica; y gracias a él, todo era explicable y nada resultaba imposible. No hay motivos para acusarlo de fal

Julio Verne se encuentra ligado a la memoria de todos. ¿Quién no fue seducido por sus fantasías? ¿Quién no viajó con él en alguno de sus memorables cacharros, en busca de un viaje audaz e inolvidable, gracias a su imaginación?

Vino al mundo el 8 de febrero de 1828, en Nantes, pero no fue un viajero aventurero. A los veintidós años, apadrinado por Alejandro Dumas, estrenó una obra teatral; poco después escribió un relato titulado “Un viaje en globo”, al que reescribió más tarde en la novela “Cinco semanas en globo”.

A los 29 años, Julio Verne se casó con una mujer viuda; ella tenía 26 años y era madre de dos niñas. Desde ese momento, gracias a su suegro, trabajó como agente de cambios. Cuando alcanzó holgura económica, se dedicó solo a escribir, dando a conocer un libro tras otro.

Julio Verne trazó los lineamientos de un nuevo género, el de la anticipación científica; y gracias a él, todo era explicable y nada resultaba imposible. No hay motivos para acusarlo de falta de imaginación. Más bien, todo lo contrario. Llevó a cabo sesenta y cinco viajes imaginarios. Todos ellos fueron atractivos y disfrutables.

Directa o indirectamente sus libros tienen connotaciones históricas, científicas y geográficas. Pero todo ello aparece ribeteado por un tono tenue y casi afectuoso, que prevalece ante el pánico de una ciencia y una tecnología poblada de máquinas tan memorables como sus naves espaciales, el submarino “Nautilus”, los cohetes que se elevaron hacia la luna antes que en el cine, y el “Albatros”, que era una especie de borrador de helicóptero.

Sus invenciones contribuyeron a destruir supersticiones de la época y ayudaron a fortalecer la tendencia al análisis. Pero, además, Julio Verne creó, literariamente, una vasta galería de personajes que ha perdurado en el tiempo. En este sentido, y para no abundar en demasiados ejemplos, recordemos al capitán Nemo, dueño y señor del mundo submarino; a los hijos del capitán Grant, y al infatigable Miguel Strogoff, el “correo secreto del zar”. A todos ellos, nuestra memoria los ha ido moldeando con el paso de los años, enriqueciéndolos, como a los buenos amigos, con simpatía.

Si entendemos la “ciencia ficción” como una tentativa de imaginar el porvenir a partir de aserciones inmediatas de la ciencia, tal vez no sea excesivo decir que, en este caso, el objeto ha precedido al nombre: Julio Verne fue el primer representante del género, cuando este aún no tenía nombre.

Isaac Asimov, el notorio escritor que tantas cosas sabía, recordaba que aquel globo imaginado por Julio Verne en “Cinco semanas en globo”, era más avanzado que los fabricados en su época, así como en “Veinte mil leguas de viaje submarino”, el científico y escritor destacaba que Verne “utilizó un submarino que nadie habría podido construir en 1870”.

Digamos que el primer submarino eléctrico, construido en 1886, por dos ingleses, fue bautizado “Nautilus” en homenaje a Verne; y en 1953, cuando Estados Unidos lanzó al agua el primer submarino a energía nuclear, fue llamado “Nautilus”.

La mayor ambición de Julio Verne era ingresar a la Academia Francesa de Letras. Pero no pudo lograrlo.

El próximo 24 de marzo se cumplirán 110 años de su adiós a todos.

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