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Ser y parecer

Llama la atención que, antes de asumir el gobierno, la nueva administración haya puesto sobre la mesa un tema sensible para el país, como lo es el traslado de los fiscales de la órbita del Ministerio de Educación y Cultura a la de la Presidencia de la República.

Llama la atención que, antes de asumir el gobierno, la nueva administración haya puesto sobre la mesa un tema sensible para el país, como lo es el traslado de los fiscales de la órbita del Ministerio de Educación y Cultura a la de la Presidencia de la República.

El momento elegido, con las repercusiones de la polémica muerte del fiscal Nisman en Argentina, que desencadenó un escándalo mediático y una ola de descreimiento público en las posibilidades de que la justicia aclare los hechos, le agrega a la iniciativa un costado inoportuno y acaso involuntario, aunque esto no implica que compare las situaciones.

No es necesario ser jurista o abogado para entender que en una república la separación de poderes asegura el funcionamiento democrático del sistema y dentro del rol de la Justicia, los fiscales deben tener absoluta independencia no solo técnica -que ya tienen- sino institucional, de los otros dos poderes que integran el Estado. En tal sentido, la anunciada intención del nuevo gobierno enciende una señal de inquietud.

La dependencia actual de los fiscales del Ministerio de Educación y Cultura -que integra el Ejecutivo- implica la posibilidad del llamado a sala al ministro para control parlamentario. Si pasan a depender de la Presidencia de la República, se elimina ese control. Con el advenimiento del nuevo Código del Proceso Penal, que promueve un sistema acusatorio, la autonomía de los fiscales no solo es necesaria sino imprescindible, ya que tendrán sin duda un mayor protagonismo en los procedimientos judiciales.

En un reportaje que le realizó el Semanario Búsqueda, el Dr. Jorge Chediak, que el lunes asumió la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, trasuntó una posición firme en relación a este y otros temas vinculados al Poder Judicial. A propósito del traspaso de las fiscalías fue categórico, indicando que para él lo más adecuado es establecer por ley orgánica un servicio autónomo bajo la jerarquía del Fiscal de Corte, iniciativa que ya cuenta con un proyecto de Ley en el Parlamento, con objeciones que han postergado su aprobación. Y subrayó que esto no solo preservaba su independencia sino también la imagen de esa independencia. Para el Dr. Chediak el asunto no solo es ser independiente sino también parecerlo. Esa aspiración no es meramente un requisito formal, sino que hace a la percepción de que quien acusa lo hace con ausencia de cualquier tipo de presiones. Dicha percepción -dijo- no se lograría si los fiscales pasaran a depender directamente de la Presidencia de la República. Claro y contundente.

El Dr. Chediak acierta al enfatizar la diferencia entre la realidad y la percepción en una materia en la que ambas deben coincidir, sin interferencias o ambigüedades. Dice el proverbio que bueno es ser lo que se quiere parecer. La percepción por lo general es siempre subjetiva -y a veces interesada- por lo que lo saludable en este tema es que los fiscales además de ser independientes, lo parezcan sin asomo de duda, porque la especialidad que tratan no lo admite.

A lo expresado sobre el tema de las fiscalías, Chediak agregó otro concepto que quizá no fue destacado lo suficiente: darle más poder a la Suprema Corte de Justicia. Y aquí yo agrego: independencia económica. Reclamar más poder para la corporación que preside no tiene antecedentes desde la restauración democrática y es una señal clara que reafirma la separación y competencia de poderes. Que el principal de dicha corporación se haya manifestado de esa manera es uno de los hechos políticos e institucionales más significativos de lo que va del año.

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