Tomás Teijeiro
Tomás Teijeiro

Solo para blancos

Aviso a los navegantes: esta no es una columna objetiva, es totalmente subjetiva.

Aviso a los navegantes: esta no es una columna objetiva, es totalmente subjetiva.

Como dicen que decía Unamuno, su autor es un sujeto, no un objeto, y por esto es así.

Está escrita solo para blancos, un 10 de setiembre, por un herrerista de la vieja escuela (libertad, rule of law, no a las bases, no a la OCDE, no al imperialismo moderno que nos asfixia con el beneplácito gubernamental mediante la organización internacional que se ponga de moda, no al batllismo frentista igualador pa abajo, Etc.), así que estimado lector, si a usted le incomoda algo de esto, mejor de vuelta la página.

He seguido varios hechos políticos que han cobrado notoriedad, y me he sorprendido con algunos puntos de vista sobre los mismos.

Entre los varios temas que hay para ponerles pienso están:

1- Las encuestas que dan una muy baja intención de voto al Frente Amplio.

Resulta llamativo que algunos actores políticos de nuestro partido pongan su mira en que según las encuestas el Frente está pronto para perder, y no analicen, entre otros asuntos, que estas también marcan un retroceso en la intención de voto para el Partido Nacional. La caída del Frente Amplio es un fenómeno digno de tener en cuenta, pero no por la oportunidad que puede significar, sino para estudiar y entender sus causas, y tratar de que las mismas no se nos contagien y nos hagan mella, dado que las mediciones dicen que en algo también caímos. Un partido como el nuestro, que ha estado fuera del manejo del poder durante casi toda su existencia, y aún así ha logrado aportar al país los principales elementos de sus avances democráticos, debe velar por esto, y con disposición a pagar cualquier precio por la libertad y el imperio de la ley. Es mucho más productivo pensar en lo que hacemos mal o en lo que podríamos hacer mal en un futuro, para evitarlo, que en el hecho de que el Frente se esté desmoronando.

Lo que confirman las encuestas, y que si tiene que ser motivo de desvelo es la existencia del “muro invisible” que inhibe la migración de votantes desde el partido de gobierno hacia el sistema político tradicional. En realidad lo único que nos importa saber es que es lo que impide que los desencantados frentistas voten al Partido Nacional. Es sorprendente que aún en el siglo XXI la ceguera batllista esté tan arraigada, pero es así. Deberíamos ser capaces de erradicar definitivamente este mal.

2- Que la oposición no está pronta para gobernar.

Generó gran alarma (con buena manija del FA) este comentario del Senador Larrañaga, no obstante creo que es irrelevante el grado de preparación para el gobierno que tenga la oposición como colectivo general.

Lo que es importante para el país y es bueno que lo sepamos nosotros mismos, es que los blancos si estamos preparados para gobernar. Sobran pruebas de esto.

Y estas frases resumen una idea:

Partido Nacional y oposición no somos la misma cosa, y por lo tanto no se nos debe confundir. No nos oponemos por definición, no somos actores negativos, sino positivos constructores de la política nacional.

No podemos permitir que nos entreveren bajo el rótulo de “oposición”, dado que haciéndolo engrosamos el “muro invisible” que debemos derribar.

No somos colorados. No somos independientes. No somos Novick.

Somos los blancos, los de Oribe, de Aparicio, los de Herrera.

En política las generalizaciones son terribles, y el empleo de definiciones al boleo también lo es, por esto hay que tener cuidado al hablar de “oposición”.

No debemos sentirnos incluidos en esa definición como colectivo, no podemos permitir que nos asimilen a otros desdibujando nuestros principales rasgos, nuestras mejores virtudes.

Es muy ingenuo pensar que en el futuro gobierno del Partido Nacional la oposición al mismo no estará integrada en algún grado por los mismos jugadores, más el Frente Amplio…

Acordaremos e incluiremos a otros, pero debemos cuidar y marcar nuestra identidad, dado desde el pasado y hacia el futuro esta nos define y diferencia del batllismo tradicional, del batllismo gobernante, y de los nuevos batllismos emergentes.

3- La falta de análisis sobre la oportunidad de discutir públicamente sobre las dos primeras cuestiones.

Desde la campaña previa a las elecciones pasadas sostengo que los blancos no debemos dejarnos llevar por la agenda política, si no que debemos pensar en lo que realmente es importante para el país.

Si hoy hacemos lo mejor para Uruguay, mañana cosecharemos los frutos.

Por esta razón, cuando de cara a las elecciones el partido de gobierno rebajó el debate cayendo en descalificaciones a nuestro candidato, festejé la respuesta por la positiva.

Keep calm and carry on, la carrera es de fondo, no de cien metros.

El sistema político enfrenta hoy otros temblores que merecen ser atendidos con mayor prontitud que los mencionados, porque como boyas nos van marcando el rumbo.

No es oportuno entrar en campaña ahora mismo.

Es más productivo que nos dediquemos a entender y capitalizar los problemas actuales, que gastar el tiempo pensando que el Frente esta listo para perder (aún falta…), o viendo si la oposición puede o no gobernar, cuando esto será nuestra responsabilidad.

Veamos.

Según una consultora de plaza, después del anuncio de medidas económicas se registró una caída en la aprobación al Presidente de la República. De este análisis, lo más interesante no es eso, sino saber que nuestro candidato es el tercero (atrás de Vázquez y Mujica) en cosechar simpatías… no es menor el dato.

También refiere dicha consultora, que el paro general del 14 de julio de 2016, tuvo menos apoyo y aprobación que el paro del 2015. Es decir que el principal aliado del gobierno se está debilitando y sus acciones tienen menor aceptación popular… tampoco es poca cosa esto.

Según el informe de Latinobarómetro del 2 de setiembre pasado Uruguay presenta el registro de menor apoyo a la democracia en 21 años.

Es grave, deberíamos ponerle gran atención a las causas de este problema. Por ejemplo a la nefasta prédica de los últimos quince años en cuanto a que la democracia debe garantizar resultados económicos.

La gotera del populismo hace su mella.

Esta columna puede parecer un ejercicio de auto confirmación de nuestra fe partidaria, pero no es así.

Es necesario que los blancos espabilemos y tengamos claro que aún no es la hora, pero que esta se acerca.

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