Tomás Teijeiro
Tomás Teijeiro

Ser blancos hoy

Hace tiempo que le vengo dando vueltas al tema de nuestra identidad partidaria. Pensando qué significa ser blancos en este Uruguay tan entreverado en el que vivimos. Y por una de esas extraordinarias carambolas neuronales, viendo la Feria de San Isidro me acordé de Hemingway. Quien toma el título de su novela “Por quién doblan las campanas” del Devotions Upon Emergent Occasions del poeta inglés John Donne, que dice: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

Hace tiempo que le vengo dando vueltas al tema de nuestra identidad partidaria. Pensando qué significa ser blancos en este Uruguay tan entreverado en el que vivimos. Y por una de esas extraordinarias carambolas neuronales, viendo la Feria de San Isidro me acordé de Hemingway. Quien toma el título de su novela “Por quién doblan las campanas” del Devotions Upon Emergent Occasions del poeta inglés John Donne, que dice: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

En el mismo sentido al que refiere Donne, donde todos somos parte de la colectividad en la que vivimos, y por ende lo que les pasa a los demás nos afecta, creo que no podemos, arrancando el siglo XXI, definirnos como blancos sin hacerlo en un sentido colectivo que contenga y/o incluya no solo a los propios y de doble tatuaje, sino también en alguna medida a los demás orientales, sin importar sus preferencias partidarias. Y esto debe ser así porque los blancos somos nacionalistas, en ese sentido tan lindo que le damos aquí a este término: implica interés por lo nacional, por lo que hace a la patria de todos, y que dista de ser una connotación excluyente.

¿Qué significa ser blancos hoy?

Significa saber que tenemos historia sobre nuestras espaldas, y que entre otros hitos fuimos artífices de la independencia en 1825, fuimos disciplinados en el Cerrito, peleamos como fieras en 1897 y 1904, nos bancamos la prepotencia gobernante durante casi toda la existencia del país, fuimos los primeros en proponer protección a los obreros, fuimos abanderados del antiimperialismo cuando nadie levantaba un dedo, que solo nosotros nos plantamos ante el último gobierno de facto sin ceder ni un milímetro cuando todos los demás pactaban, que solo nosotros hicimos reformas verdaderas que cambiaron al país para mejor y para siempre, y que únicamente nosotros hemos privilegiado siempre los intereses del país antes que cualquier otro.

Ser blancos hoy, significa reconocer el valor del individuo por sí mismo y como integrante comprometido de la sociedad. Es saber que el ser humano no puede separarse de la dignidad que le es intrínseca, y que hay valores que son inmutables, jamás relativos. Por eso ser blanco significa estar con la vida y con la libertad.

Ser blancos hoy significa también férrea unidad. Lo que no quiere decir ser majada que levanta la mano enyesada ante cualquier propuesta por disciplina partidaria; significa que sin importar el origen de cada uno de nosotros, sea este wilsonista, independiente, herrerista, aliancista, o del sector que venga, nos amalgama y nos une a pesar de pequeñas y grandes diferencias, un único concepto sagrado y que ningún blanco discute, (y que le es ajeno a muchos otros partidos): la defensa del imperio de la ley. Ahí radica la fortaleza de nuestra unidad. No importa si un sector en materia económica piensa dos grados a la derecha o a la izquierda, si es un sector del Partido Nacional, siempre lo hará con un solo centro gravitacional: respeto al Estado de Derecho y a los valores republicanos, y ese es el principal cimiento de nuestra unidad, lo que nos hace inseparables, invencibles, eternos, y distintos.

Ser blancos hoy es también tener empatía, mucha empatía por el otro. Es tener ganas de caminar hacia el diferente. E invitarlo a venir. Tener las puertas abiertas y hacer de este un partido rico en la diversidad, para todos, incluso para los que no son ni serán blancos, pero que están dispuestos a confiar en una propuesta nueva, distinta, y sin dogmatismos. Somos la única opción, y esta es la verdadera revolución que encarnamos en el siglo XXI. Nos cansaron los adictos al conflicto y al poder por el poder mismo. Nos aburrieron los que ven clases sociales en lucha, determinismo, y plata en todos lados, y no ven personas que la reman en lo suyo con amor y dedicación por lo que hacen. Dando todo para ser mejores. Queremos hacer las cosas, pero entendiéndonos, buscando coincidencias con otros orientales de buena voluntad, que aún en la discordancia, pongan por delante de sus intereses partidarios a los del Uruguay, y sean capaces de acordar y de encontrar el camino del medio. Por el bien de todos.

Ser blancos hoy nos impone ser conscientes que el mundo cambia vertiginosamente y que nuevos peligros acechan nuestra soberanía. Y para esto debemos prepararnos, entender con inteligencia y visión de futuro nuestra inserción en el mundo, enfrentar con creatividad esos desafíos, y hacer de nuestro Estado un Estado innovador y promotor de los privados, y no un Estado glotón y anulador de individuos e iniciativas como es.

Ser blancos hoy significa ir con la verdad por más que duela, y querer cambiar el Uruguay para mejor, construyendo un país que distribuya oportunidades no ingresos, y que así genere hombres libres, no esclavos de la caridad pública.

Ser blancos hoy, significa confiar en el partido de lo posible, no de utopías irrealizables, un partido donde se respeta a todos, especialmente al distinto, y donde se sabe plantar cara a la intolerancia.

Ser blancos hoy, significa estar convencidos que podemos ganar y hacerlo mejor. Significa estar dispuestos a poner el pienso, el corazón, y la voluntad en el esfuerzo. Y significa hacerlo con entrega y plenitud, sin miedo a perder, porque nuestra historia nos ha enseñado que también desde el otro lado del poder se aporta. No habremos gobernado mucho, pero hemos hecho más y mejor por el país que los que lo han gobernado tanto.

Ser blancos hoy, significa tener claro que nuestros hijos y nietos merecen tener un país recuperado, con miras de futuro, con posibilidades de desarrollo, y no el país fracturado que estamos padeciendo.

Ser blancos hoy significa ser conscientes que las campanas doblan por nosotros.

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