Tomás Linn
Tomás Linn

¿Singular o plural?

La oposición es pura "pompitas de jabón", dijo el presidente Tabaré Vázquez en una entrevista otorgada al programa matinal de radio Sarandí, donde fustigó la inoperancia y liviandad de esa oposición.

¿Si ella es solo "pompitas", si no existe, si no "se le cae una idea", porqué le preocupa tanto al presidente o al Frente Amplio en general? Ante tanta inoperancia, no debería ser una obsesión para quienes gobiernan. La insistencia oficialista, sin embargo, hace lícito preguntarse si no será que realmente sí les preocupa.

La oposición no es una única cosa y está integrada por varios partidos con identidades y perfiles diferentes que tienen en común un visceral deseo de que el Frente no vuelva a ganar.

Sus dirigentes no son necios y llegado el momento tendrán la capacidad de lograr entendimientos y armar una coalición de gobierno. Pero no hay una única oposición. Hay partidos con presencia sostenida y otros que atraviesan momentos complicados. Hay partidos chicos con ideas claras y equipos solventes y otros que son el desprendimiento de una idea fallida: los dos grandes partidos quisieron "concertar" para ir juntos a la elección municipal y terminaron facilitando la creación de un tercer partido. Querían acotar y al final dispersaron. Es que si bien todos se oponen por igual al Frente, en el fondo ni los dirigentes quieren una unión tan estrecha, ni tampoco los votantes. No existe, reitero, "la oposición", en singular.

Hay un Partido Independiente pequeño pero con clara presencia por el liderazgo de opinión que ejerce su senador Pablo Mieres, por la claridad de sus posturas y por la calidad de sus equipos técnicos.

No termina de salir de sus enredos el Partido Colorado. Se dijo que el problema era Pedro Bordaberry. Pero al renunciar al liderazgo partidario, dejó a los colorados sumidos en una crisis aún mayor.

Ante esa situación, la desazón de los colorados es grande (se percibe en las redes) y la extienden al resto de la oposición como si fuera un problema global y no propio.

Los blancos están mejor. Al menos un sector así lo muestra. Hay propuestas a futuro y otras que responden a la coyuntura inmediata y podrían hasta ayudar al presidente. Ambos sectores son duros críticos del gobierno pero con disposición de apoyarlo en lo que comparten: Luis Lacalle Pou ya dijo que daría su voto para el tratado de libre comercio con Chile, tratado que no tiene el apoyo total del Frente. Su anuncio permitiría que el tratado salga con los votos frentistas que sí lo apoyan, aún contra el resto de la bancada, y el de los blancos.

De todos modos, lo que hasta ahora parecía un partido con buena relación entre sus dos alas, ya no lo es tanto.

Tal vez el choque entre ambos grupos en San José sea solo por un asunto interno de ese departamento. Pero el ruido se escuchó en todos lados, más cuando el intendente pidió las renuncias de los directores municipales del otro sector (el de la Alianza que lidera Jorge Larrañaga). Lo curioso es que esas renuncias se pidieron porque el sector al que responden se negó a votar un pedido de préstamo que el intendente requería. Más allá de las razones que llevaron a esa votación negativa, una vez votado, ¿no les correspondía a ellos renunciar en ese mismo momento?

Las discrepancias se agudizaron con el modo diferente en que ambos sectores visualizan la complicada situación personal, jurídica y política de dos dirigentes. Esto ocurrió mientras se procesaba el muy sonado caso Sendic.

Ante una opinión pública sensibilizada, el mensaje esperado era de que en política no todos son iguales. Sin embargo no hubo renuncias por iniciativa propia para liberar al partido de ese carga. Larrañaga les dio su apoyo pero Lacalle, como es su estilo, opinó con pocas palabras y mucha claridad: "yo en su lugar hubiera renunciado". Declaración que revolvió heridas pero marcó diferencias en los estilos de liderazgo y en como cada uno entendió una realidad que sensibiliza a la población.

En realidad los líos son parte de la interna del grupo de Larrañaga pero afectan a un partido que hasta el momento estaba bien parado.

Si el Partido Nacional es el mejor perfilado para la próxima elección, tendrá que seducir votantes para una segunda vuelta. Y empezar desde ahora. No será fácil con los colorados bajoneados y un nuevo partido del que poco se sabe. Más aún, quizás corresponda seducir votantes desde ahora, sí, y ya para la primera vuelta.

No será fácil. Para ello urge limar las asperezas internas y ser claros en lo referido a las conductas de sus dirigentes. Pero además habrá que planificar una campaña que requerirá un esfuerzo sobrehumano.

Ningún partido creía que era posible ganar en primera vuelta antes de 2004. Sin embargo, cuando el Frente Amplio se dio cuenta que solo así llegaba al gobierno, puso todo su empeño para ese objetivo y Tabaré Vázquez logró ser el presidente más votado del país en una sola vuelta. Lo cual tiene inmenso mérito.

Además demostró que no era imposible.

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