Sergio Abreu
Sergio Abreu

Una visión estratégica

Los cambios geopolíticos, y las alianzas estratégicas globales avanzan rápidamente, mientras en nuestra región, más específicamente en nuestra vecindad, las definiciones no se concretan; y si lo hacen son decisiones individuales fuera de toda coordinación. Es más, aparece como una resignación la idea de no ser la prioridad en la agenda de los poderosos y se ha dejado de lado toda sintonía relacionada con nuestra cercanía geográfica.

Los cambios geopolíticos, y las alianzas estratégicas globales avanzan rápidamente, mientras en nuestra región, más específicamente en nuestra vecindad, las definiciones no se concretan; y si lo hacen son decisiones individuales fuera de toda coordinación. Es más, aparece como una resignación la idea de no ser la prioridad en la agenda de los poderosos y se ha dejado de lado toda sintonía relacionada con nuestra cercanía geográfica.

El Gobierno de Obama prioriza sus inquietudes en el triángulo norte de América, Guatemala, El Salvador y Honduras , que junto con Venezuela están entre los diez países del mundo con más homicidios cada 100.000 habitantes.

La inmigración desde América Latina muestra un potencial voto para los demócratas que aspiran a ser respaldados por casi un 70% de los hispanos, al tiempo que las decisiones de Obama en relación con Cuba reciben entre los propios habitantes de la isla una simpatía de un 80%, compartida con el Papa Francisco, frente al 45% de los hermanos Castro (según una encuesta publicada).

Mientras tanto EEUU se involucra con el Acuerdo Transpacífico (TPP) de comercio e inversiones, trata de fortalecer su alianza con Japón y ha iniciado nue- vas negociaciones con la Unión Europea para sustraerse a la parálisis del multilateralismo representado por una sumergida OMC. A diferencia de Europa la economía americana emite incipientes señales de recuperación que tratan de desmentir su preanunciada decadencia.

La caída del petróleo afecta a Rusia y a Venezuela (esta última con inflación prevista del 100% e incumpliendo con sus compromisos comerciales) y tiene repercusiones directas sobre sus políticas de prédica ideológica respaldadas por los petrodólares.

No obstante Maduro y Castro únicos presentes en los festejos rusos referidos a su victoria en la guerra mundial, presentan a Putin como el garante de la Paz y la Seguridad (?).

Por otro lado, la demanda de alimentos y materias primas desde los países asiáticos tiende a preservarse, a pesar del descenso de la tasa de crecimiento de la economía china (a un 6 o 7%!!) en una reafirmación que los ciclos económicos no estaban desacoplados en relación con las economías emergentes como se pensó con cierto optimismo.

En lo que hace al cambio climático global la próxima Cumbre de París involucra a las grandes potencias pero reclama definiciones y propuestas de las economías de región, en particular desde el Brasil, que debe plantear una estrategia compartida con sus vecinos en materia de seguridad alimentaria, así como en la defensa de los recursos naturales.

En este dinámico es- cenario la inserción exter-na china mantiene su rit-mo. El presidente chino en su visita a Brasil anuncia la puesta en marcha de proyectos conjuntos por 50.000.000.000 (cincuenta mil millones de dólares) en infraestructura, energía y minería; entre ellos la construcción de una vía férrea transpacífica con conexión boliviana que ya es motivo suficiente para preocupar al Uruguay en relación con el deseo de fortalecer la Hidrovía Paraná-Paraguay, desde Puerto Cáceres a Nueva Palmira.

El gobierno chino a través de la creación del Banco Asiático de Infraestructura dispone de cientos de miles de millones de dólares para inversiones en el área de los servicios de transporte y puertos.

En ellos se ha involucrado la mayoría de los países de Sudamérica, incluida Argentina con su acuerdo de instalar una planta de observación satelital en Neuquén, o Nicaragua que anuncia la construcción de un Canal de conexión entre el Caribe y el Pacífico a construirse por inversores chinos privados al costo de 50.000 millones de dólares. Anuncia además, que los rusos serán los encargados de gestionar la seguridad del canal.

Todo lo expuesto va a desafiar al tan publicitado IIRSA (el proyecto brasilero de energía, infraestructura y comunicaciones) que no ha tenido las concreciones anunciadas.

Y esto hay que decirlo con claridad, se debe a que la agenda política sudamericana al ideologizar la integración, postergó los objetivos comerciales del Mercosur y abandonó los aspectos estratégicos de mediano plazo esenciales a las economías más pequeñas.

Uruguay debe asumir un rol tan firme como sereno en la elaboración y presentación de sus propuestas. La “inteligencia molesta” fue hace un tiempo un rasgo de nuestra reconocida participación, tanto en la agenda global como en la regional. A ella debemos volver, con profesionalidad, realismo y respaldos políticos adecuados, como los que expresaron en la firma del Tratado de Asunción .

Ninguno de los temas que en lo global preocupan nos son ajenos, y la interdependencia tanto política como comercial se complementan con los problemas que nos acarrean el narcotráfico, el terrorismo y la carrera nuclear.

El solo hecho de extender nuestra plataforma continental a 350 millas requiere de prevenciones, alianzas políticas, inversiones en armamento y de una concertada cooperación tecnológica en los mares del Sur.

Un cambio radical se viene produciendo que hace, no solo a la defensa de nuestros recursos, a los valores de nuestra sociedad, a la protección de los derechos humanos mirados en su integridad, sino a una nueva forma de relacionamiento político que administre las coincidencias y las divergencias sin afectar el interés nacional del mediano plazo.

Esto nos pondrá a prueba, una vez más, para mostrar que Uruguay defiende sus principios con realismo, pragmatismo y voluntad de diálogo político interno. 

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