Sergio Abreu
Sergio Abreu

Músculo y grasa

El escenario internacional muestra fuerzas extendidas y poderosas capaces de cambiar el rumbo del planeta aun sin la voluntad de los Estados nacionales.

No existen más problemas aislados; todo se relaciona y se refleja de manera distinta en cada realidad; pero nadie se escapa a los flagelos del crimen organizado, la guerrilla narcotraficante, el terrorismo la depredación ambiental, la corrupción y de la fragilidad institucional globalizada.

Para muestra, pudimos observar cómo en el último debate televisivo de candidatos presidenciales en Perú, el Sr. Gregorio Santos, procesado y privado de su libertad, fue trasladado ba-jo custodia para participar en el programa, y retornar luego al recinto carcelario.

Esta entrecruzada gama de hechos y conductas públicas determina que el ciudadano común tiene cada vez menos ataduras partidarias, razona de forma diferente y se expresa electoralmente con una visión critica antisistema con descreimiento respecto de las institucio

El escenario internacional muestra fuerzas extendidas y poderosas capaces de cambiar el rumbo del planeta aun sin la voluntad de los Estados nacionales.

No existen más problemas aislados; todo se relaciona y se refleja de manera distinta en cada realidad; pero nadie se escapa a los flagelos del crimen organizado, la guerrilla narcotraficante, el terrorismo la depredación ambiental, la corrupción y de la fragilidad institucional globalizada.

Para muestra, pudimos observar cómo en el último debate televisivo de candidatos presidenciales en Perú, el Sr. Gregorio Santos, procesado y privado de su libertad, fue trasladado ba-jo custodia para participar en el programa, y retornar luego al recinto carcelario.

Esta entrecruzada gama de hechos y conductas públicas determina que el ciudadano común tiene cada vez menos ataduras partidarias, razona de forma diferente y se expresa electoralmente con una visión critica antisistema con descreimiento respecto de las instituciones y de las estructuras políticas tradicionales.

Las personas reclaman más seguridad, mayor higiene, mejores viviendas, mejor acceso a bienes de consumo y una calidad de vida relacionada con el avance de la tecnología en todas las áreas. Necesitan una buena educación que el Estado debe garantizar regulando una sana competencia que privilegie al niño y al joven, los únicos que no tienen sindicato.

Y como ya no es lo mismo ser alfabeto que formado y preparado, la extensión de la informática plantea un desafío permanente a la productividad, al tiempo que aumenta la competencia en el mercado.

La izquierda, la derecha, el centro y cualquier categoría forzada del pensamiento no podrán evitar que los servicios incorporados a las cadenas de producción, el turismo, la seguridad, la salud, el transporte y hasta la comida rápida y la jardinería se ofrezcan a corto plazo a costos más bajos.

Y para decirlo bien claro; así como sucedió con la industria, la pérdida de miles de puestos de trabajo se deberá a la falta de mano de obra calificada, que dadas las circunstancias ya no tendrá al Estado como empleador subsidiario.

La apertura de las economía es un dato irreversible de la realidad; de allí que el comercio intrafirma a nivel global supere los 2/3 y que el sector público deba ajustar su participación para no afectar la competitividad del sector productivo. Grasa y músculo no son lo mismo.

Veamos dos ejemplos: en Sudamérica, Perú y Paraguay han venido creciendo en forma sostenida a diferencia de otros países como Brasil (sin hablar de Venezuela) que no registraba desde 1929 un crecimiento negativo durante dos años seguidos.

Aproximadamente, el 70% del empleo peruano es informal, ya que el micro y pequeño empresario cierra su negocio o trabaja “en negro” para sobrevivir. Su efecto político es definido como “la paradoja peruana”, y se resume, en que nadie le atribuye al gobierno su mejora en la calidad de vida.

Paraguay, en cambio, crece en un contexto diferente pero también relacionado con el peso del sector público.

El gasto del Estado supera el 7% del Producto Bruto Interno, por lo que la presión tributaria se traduce en el “tres por diez”: 10% de IVA, 10% de Impuesto a la renta personal y 10% de Impuesto a la renta empresarial (¡qué envidia!)

Sin embargo debe agregarse que esta situación no es nueva ya que la economía paraguaya arrastra desde hace décadas un tipo de cambio predecible y una inflación que no ha superado el 5% a pesar de todas las crisis regionales.

Todo lo contrario sucede en Uruguay. Y tan así es, que dentro y aun fuera del gobierno, es difícil reconocer que la principal causa de nuestro trabado crecimiento proviene de los desequilibrios de las actuales y potenciales cuentas públicas.

El gasto público uruguayo supera el 30% del PBI; el déficit fiscal está cerca del 4%, la inflación de la mano de la devaluación de la moneda “araña” el 10% y un socialismo indisciplinado obtiene con cuantiosos recursos magros resultados que no se corresponden con los que la población espera (la seguridad para traer un solo ejemplo).

Lamentablemente, estos siguen siendo los principales factores de riesgo, y poco puede hacerse al respecto, porque las tarifas y tributos que sufre el contribuyente, deberían pero no pueden reducirse. Los monopolios y empresas públicas gozan del mayor oscurantismo y las decenas de sociedades anónimas que estas han creado en el llamado “Estadito paralelo” no tienen el mínimo control .

No obstante, luego de 13 años de gobierno se intenta desde el Poder Ejecutivo “modificar el gobierno corporativo de las empresas públicas” con la ayuda del Banco Mundial para la elaboración de un “código marco” y se sugiere “evaluar si algunos monopolios estatales pueden abrirse a la competencia” (las joyas de la abuela ya son bisutería sin ningún valor).

Si la Ley de Empresas Públicas no hubiera sido objeto de ataques provenientes de rigideces ideológicas y de oportunismos políticos, la realidad sería otra.

Todos los que se pronunciaron por la grasa, reconocen hoy, aunque tarde que el músculo debe rescatarse.

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