Sergio Abreu
Sergio Abreu

Desafinando a dúo

Durante cinco años la inspectora de la Filarmónica Municipal dirigió unos noventa músicos e incluyó entre ellos, por unos 500.000 pesos, a su concubino que desarrollaba tareas en el “escalafón obrero”. El falso músico “tocaba ilegalmente” al son de la partitura tupamara del director de la Promoción Cultural de la Intendencia.

Durante cinco años la inspectora de la Filarmónica Municipal dirigió unos noventa músicos e incluyó entre ellos, por unos 500.000 pesos, a su concubino que desarrollaba tareas en el “escalafón obrero”. El falso músico “tocaba ilegalmente” al son de la partitura tupamara del director de la Promoción Cultural de la Intendencia.

Esas ilegalidades y muchas más que se han denunciado eran como “música para los oídos” de los corruptos “compañeros” que pagaban toda esa fiesta con el bolsillo de doña María y don José, los esquilmados ciudadanos por las arcas municipales.

Pero esto no es una excepción, lo de Pluna, los casinos, el BROU, Ancap, Antel, UTE y la venta ilegal de municiones también es una forma de desafinar a dúo, o colectivamente, según se trate.

El gobierno se transformó en una filarmónica integrada por falsos músicos que hicieron dinero ilegalmente y que se negó, una y otra vez, a ser investigada por el Parlamento.

A pesar de eso la Justicia, por suerte independiente, se ha encargado de procesar a altas jerarquías, declarar inconstitucionales o ilegales muchas normas aprobadas a “tambor batiente”, mientras que los legisladores que advertíamos estas situaciones éramos una molestia fácilmente superable por mayorías regimentadas.

El Supremo Director de esta original filarmónica, el ex presidente Mujica, reivindica la partitura y su batuta desde la coraza de sus fueros parlamentarios. Proclama que es el responsable de todo y con gesto subversivo desafía a las Instituciones a que lo hagan responder por su conducta.

Si algo faltaba, las jugosas “comisiones” por intermediación de la Empresa “Aire Fresco” (no confundir ehh!) fueron justificadas mercantilmente, ya que el capitalismo explotador deja de serlo cuando el capital ingresa en la caja recaudadora de los revolucionarios de turno.

Como se supo, la empresa referida es presidida por una persona estrechamente relacionada con el MLN-Tupamaros e integrada por un legislador del MPP que realizó 85 (SÍ, ¡¡ochenta y cinco!!) viajes al paraíso tropical de la revolución socialista bolivariana.

Por otra parte, no hace mucho un legislador del Gobierno leyó una carta en nuestro Senado del inefable exjefe de Gabinete de Lula, el Sr. Dirceu, que denunciaba ser objeto de una persecución político-judicial que lo condenó a varios años de cárcel por “desafinar a dúo” con el Gobierno del PT, en actos de corrupción como el “Mensalão”.

El martes pasado, el mismo Dirceu fue imputado como uno de los ideólogos de la corrupción de Petrobras (que significó un 1% del PBI brasileño) y se encuentra recluido en una cárcel del Estado de Paraná.

Por esas y otras razones, el presidente de la Cámara de Diputados del Brasil abandonó la coalición, y se organiza una marcha a favor del Juicio Político a la presidenta Rousseff el 16 de agosto, la misma fecha en que cientos de miles de ciudadanos brasileños en 1992 exigían la renuncia del expresidente Collor de Mello producida 4 meses después.

A esta altura, es improbable que el Sr. Dirceu encuentre otro “músico” solidario en nuestro Senado que se preste a volver a desafinar a dúo. Pero no sería de extrañar que hasta el estrambótico “pajarito” de Maduro auxilie con su gorjeo a alguna ave de rapiña de las que revolotean sobre el Tesoro Nacional.

La última Comisión Investigadora en Ancap tomó cuatro años y no llegó a ninguna conclusión, a pesar de ser precedida de un libro escrito por los exsenadores Fernández Huidobro y Rubio que decidieron, a dúo, ponerle letra a una canción desafinada; la misma musa inspiradora que llevó a los Sres. Pita y Nicolini a falsificar faxes para ocultar que estaban “tocando de oído y de mala fe”, nada más ni nada menos, que la ética sinfonía del Dr. García Costa.

Sin embargo, la Investigadora votada esta semana sobre la gestión de Ancap se quiere limitar en tiempo y alcance, porque como dijo la senadora Topolansky (una desafinada institucional irrecuperable) “le votamos la investigadora para que se dejen de joder y lloriquear” y para que “trabajen sábado y domingo”; expresiones que nos confirman que también un matrimonio puede desafinar, violentando la sensibilidad de la ciudadanía.

Pero lamentablemente, el acto de desafinar a dúo también puede incorporar a la oposición. En Ancap por ejemplo, no alcanza con que un exdirector declare que se cuestionó “lo más posible” y que la mayoría se impuso. Lo que importa es saber qué decisiones se acompañaron y cuáles no; y qué actitud se tomó con conocimiento del Partido en cada aspecto que sea investigado o pueda ser cuestionado.

De la misma forma, la Ley de Telecomunicaciones fue forzadamente aprobada y surgen ahora las anunciadas inconstitucionalidades que la transformarán en una partitura sin hojas ni sentido.

En ese marco, se quiere impulsar el proyecto Antel Arena sin atender las observaciones del Tribunal de Cuentas ni el déficit fenomenal que tiene Antel. Y para terminar de asombrarnos, el recién designado director del Ente por la oposición, nos dice que no hay que confundir “gasto” con “inversión”, y se adhiere a tocar el instrumento con tanta fuerza que impide escuchar la música histórica de su pro-pio Partido contra las dictaduras monopólicas de las Empresas Públicas; más grave aún, ignorando la Constitución, en sintonía con la infundada afirmación del gobierno de que el desarro- llo del país se debe a la “seductora melodía del aparato estatal”.

El vivir afinado es un desafío personal y político casi imperceptible, porque contra la libertad, las instituciones y la moral expresamente, no habla nadie.

Sin embargo, en la orquesta institucional del país hay gobernantes, dirigentes políticos, directores, músicos, cantantes e incluso público, que cuando abandonan los grandes ideales, no se animan a confesar que están en contra de lo que quieren destruir; y por eso desafinan.

A partir de allí, se hace realidad la mentira y se deja caer la idea de que desafinar en la Orquesta Institucional, crea una realidad mejor.

Y no es así.

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