Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

¡Vergüenza! Son chavistas

La única verdad es la realidad. Nuestra generación padeció en suelo nacional los ataques destructivos de cipayos serviles del comunismo internacional y del terrorismo de patrocinio castrista. Este palo en la rueda del progreso popular, mantiene vivas hasta hoy sus ansias de un golpe de mano que someta a su voluntad nuestras vidas y haciendas.

La única verdad es la realidad. Nuestra generación padeció en suelo nacional los ataques destructivos de cipayos serviles del comunismo internacional y del terrorismo de patrocinio castrista. Este palo en la rueda del progreso popular, mantiene vivas hasta hoy sus ansias de un golpe de mano que someta a su voluntad nuestras vidas y haciendas.

Demoliendo la enseñanza, la salud y la seguridad públicas y monopolizando la agitación sindical. Tras más de 50 años los hechos planetarios dan razón a los apóstoles de la libertad y, salvo en Uruguay, las experiencias izquierdistas latinoamericanas trituradoras de los derechos humanos han caído de forma inapelable.

Además de su ineficacia, clientelismo prehistórico y corruptelas -ALUR, Ancap, Pluna, Alas U, Fondes, etc.- que se han llevado cientos de millones de dólares que faltan en escuelas, liceos, hospitales, haberes de jubilados y otras necesidades sociales, el gobierno frentista borró a nuestros héroes y fechas patrias. Argentina viene de festejar los 200 años del Congreso de Tucumán. Símbolo de su independencia. Con fervor patriótico en toda Argentina, banderas, marchas, soldados, niños y el pueblo todo fueron un solo espíritu.

Para nosotros el fervor patriótico no existe más. Nos gobierna una entente adicta a tiranías extranjeras en la que en decisiones de gobierno, quienes golpean la mesa no son los portavoces edulcorados de traje y corbata, sino activistas que no son ni patriotas, ni republicanos, ni legalistas, ni demócratas.

Los sueños de la Patria Grande tienen orígenes nobles. Baste mencionar al federalismo y la afirmación republicana de Artigas y sus continuadores. El Mercosur surgió en 1991, cuando trascendió que Argentina y Brasil acordaban crear un mercado común. Rápidamente el presidente nacionalista Dr. Lacalle Herrera hizo terciar a nuestro país en la conversación y con afán de equilibrio ante los grandes, promovió la presencia de Paraguay en impulso que culminó con la firma del Tratado de Asunción. Que multiplicó al comienzo el intercambio regional. Ese gran monumento a la amoralidad, el caos y la nada, el “Pepe” Mujica, trajo al Mercosur como invitado de piedra el despotismo chavista. La Venezuela tiranizada por una oligarquía cleptómana y militarizada, que apunta sus balas contra el pueblo y llena las cárceles con opositores y estudiantes.

Desconociendo la aplastante mayoría que elecciones legislativas recientes dieron a la oposición y con una justicia adicta al despotismo, brutalmente arbitraria.

La Venezuela del tiranuelo Maduro no cumple con un párrafo de la más elemental de las cláusulas democráticas. Y, además, vale recordar que en materia internacional es de recibo aceptado, el principio de “rebus sic stantibus”, que reza que los acuerdos pueden dejarse de lado cuando las circunstancias de hecho en que se celebraron cambian radicalmente. La Venezuela de los negociados del “Pepe” y sus amigos con Chávez siendo mala, era una maravilla ante la del hambre del pueblo, palos y prisión de Maduro.

El FA leal a sus orígenes, y a su naturaleza sin principios, ni sustancia, desde el gobierno y sin careta, está solo en el Mercosur abrazando a la tiranía chavista, que no llena el menor requisito en un encuentro de países democráticos.

Esa actitud de ¡vergüenza!, no representa a los orientales libres.


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