Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

El trencito

Hace poco en una reunión social a la noche, en un ambiente físico no muy grande, con nutrida asistencia, tras un rato de amena charla con saladitos y bebida de la buena mediante, alguien puso música fuerte y movida, tipo salsa y batucada brasileña, y llegó el grito de guerra "¡hay que bailar"!

Un corto rato después se armó un trencito y en medio de la convocatoria un vecino de mesa, pasado de kilos y sin mucha convicción, fue incorporado a la cadena. La agitada iniciativa pasó a circular por el espacio frenéticamente, sorteando muebles y mesas ratonas. En la segunda pasada el grueso vecino aludido tropezó y voló sobre los muebles. El trencito y la farra terminaron entonces. Con emergencia móvil incluida.

El relato viene a colación ante los anuncios del gobierno frentista para que, si cumple con los deberes del caso, instalando nada menos que una nueva y extendida vía de ferrocarril de ahora a más o menos un año, una corporación multinacional finlandesa emprenda la instalación de una nueva planta de celulosa en Paso de los Toros. Recuérdese que se trata de la misma gente que se opuso a la forestación y a la primera UPM, con la sabiduría inapelable del "Pepe" Mujica quien pronosticaba que los árboles iban a chuparse el agua de las vacas.

Son los mismos que hablaban del "tren de los pueblos libres", los que hundieron a Pluna y Ancap, los de la minería a cielo descubierto y el puerto de aguas profundas de Rocha, los de la regasificadora, los que han hundido la educación pública, y, acortando, los que nos han traído a una situación de inseguridad en la que no se puede andar tranquilo por la calle.

Cabe en la instancia un recuerdo para los presidentes Sanguinetti y Lacalle que impulsaron la forestación y para el fallecido presidente Jorge Batlle, quien con firmeza concretó contra viento y marea la instalación de la primera industria papelera finlandesa en Río Negro. Debe evocarse que a cambio de ayuda para el traslado de votantes de la Argentina, el Dr. Tabaré Vázquez, siendo candidato presidencial en el 2004, le hizo una guiñada al en ese momento presidente argentino Néstor Kirchner, dando a entender que de ser electo, tomaría medidas contra el emprendimiento. Luego vino el conflicto con Entre Ríos.

En el mundo contemporáneo de las primeras 100 organizaciones económicas planetarias más importantes por su volumen, la mitad son Estados y la otra corporaciones capitalistas privadas. Por un mínimo de grandeza, debió haberse convocado al medio país que no integra el gobierno. Para hacer aportes mancomunados, entre lo que no es menor el suministro de técnicos capaces ante la carencia del oficialismo para edificar cosas relevantes. No lo hicieron. Ahora la obesa e inepta burocracia frentista tiene que moverse para instalar un tren de largo recorrido. Para educar como en Finlandia —condición de los posibles inversores— ya fueron autoridades de la fallida educación pública nacional a ese país, y ante el reclamo extranjero de que las relaciones laborales sean inteligentes y pacíficas al estilo nórdico, los sindicalistas de casa contestaron que para ellos las cavernícolas huelgas salvajes, los piquetes y las ocupaciones de espacios ajenos son innegociables. Así las cosas, iremos hacia adelante con la historia del trencito. Conociendo el paño será con riesgos de que el proyecto sea un gordo bailarín que como el de la fiesta del comienzo termine con porrazo y emergencia móvil.

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