Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

“Trabajadores” veredes

El paro que faltaba viene de tener lugar el pasado viernes de la semana anual de asueto -otrora Santa- y ocurrió en Rocha. Según menta su promotor a cargo de la comunicación, Juan Marcelo Leivas, fue exitoso. Hubo huelga acatada por los traficantes de marihuana y cocaína -de eso se trataba- y de acuerdo a la autorizada opinión del sindicalista, debemos preocuparnos. En el departamento está faltando cocaína.

El paro que faltaba viene de tener lugar el pasado viernes de la semana anual de asueto -otrora Santa- y ocurrió en Rocha. Según menta su promotor a cargo de la comunicación, Juan Marcelo Leivas, fue exitoso. Hubo huelga acatada por los traficantes de marihuana y cocaína -de eso se trataba- y de acuerdo a la autorizada opinión del sindicalista, debemos preocuparnos. En el departamento está faltando cocaína.

Señoras y señores: ha llegado la hora en este tiempo de progresismo incontenible de liberalizar el narcotráfico. Debemos hacer campaña mundial del “Uruguay paraíso de la «falopa»” -sin revocar la prohibición del tabaco obviamente- (la incoherencia debe mantenerse como paradigma del ser nacional), y mientras cierran industrias privadas que no pueden pagar más el despilfarro estatal y la agropecuaria agoniza aplastada por el dólar planchado y la lluvia de impuestos, podemos convertirnos en sede suprema universal del narcotráfico. Seamos lúcidos. No laburamos más. Un pedazo de tierra para cada uno y hacemos la del “Pepe”. Ni trabajamos, ni producimos, ni pagamos impuestos y siesta corrida. Parafraseando al citado: “nos damos la papa”, y que nos mantengan los Escobar del planeta. Y chau.

A nivel internacional ganó recientemente destaque otro connotado “trabajador”, Marcelo Abdala, quien tanto puede organizar una huelga general, un plan sindical de viviendas (como el que anda de paseo por la justicia penal), o representarnos en el exterior. Es nuestro vocero. Y, del mismísimo Pit-Cnt. En tal carácter invocando al ideario de José Gervasio Artigas, proclamó en Venezuela la adhesión uruguaya al fascismo chavista. Dio la mano y abrazó públicamente ante las cámaras televisivas, a Nicolás Maduro. Cabe esperar que quien así ha agraviado a nuestro prócer, un caradura representante del pueblo sin personería, al retorno se haya lavado las manos. Maduro las tiene sucias con la sangre de sus compatriotas que heroica y espontáneamente salen a las calles clamando por libertad, derechos humanos y un mínimo de bienestar social. A lo que responde con las balas de un ejército que les reprime de forma criminal, asociado a milicias mercenarias. Venezuela es un régimen militar en el que los jefes han sido comprados con dádivas vinculadas al manejo libre de negocios sucios en beneficio propio (entre otras cosas el de las drogas y el de la manipulación especulativa de la distribución de artículos básicos para el consumo popular tales como alimentos y medicamentos).

No hay que sorprenderse. Los frentistas y sus “trabajadores” tienen antecedentes. El misterioso “fondo Artigas-Bolívar” o viceversa, los negocios de Aire Fresco, ALUR, y “ainda mais”. Sin olvidar que nuestro Presidente de la República dijo recientemente en Alemania que Venezuela es una “democracia distinta”. Actualmente, la tiranía es tan condenable que no hay más remedio que descolgar el teléfono presidencial y olvidarse del “¡Aló, presidente!” Al final, tenían razón la oposición y Almagro (versión OEA).

Por suerte abundan los partidos de “trabajadores” amigos. A veces con problemas. Lula por ejemplo está con un pie “para a cadeia” (ir “en cana”). Pero, ¡aleluya!, vendrá un correligionario de Corea del Norte al que ha invitado el Frente Amplio, representante del Partido de los Trabajadores del gobierno “pluscuamperfecto” del monarca comunista Kim-Jong-un. (Aduaneros: revisen bien. ¡Guarda con las bombas!).

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