Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

OIT, la sacra (conclusión)

En referencia parcial se han citado realidades vinculadas a la OIT y la influencia de sus normas en la vida de los Estados.

En referencia parcial se han citado realidades vinculadas a la OIT y la influencia de sus normas en la vida de los Estados.

El PBI de las economías nacionales más grandes del orbe debe proporcionarse con la población que tienen, lo que arroja la renta matemática per cápita (“RPC”). Estados Unidos tiene -números redondeados- 320 millones de habitantes y una RPC de 50 mil dólares; China tiene 1.300 millones de habs. y una RPC de 5.900 dólares; Japón tiene 130 millones de habs. y una RPC de 47 mil dólares; y Alemania una población de 83 millones de habs. y una RPC de 43 mil dólares.

Uruguay tiene 3 millones y medio de habs. y una RPC de 14.700 dólares.

Otra referencia más precisa sobre cómo se distribuye la riqueza de las naciones entre su gente es el Índice de Desarrollo Humano, IDH, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Al considerar materias tales como la expectativa de vida, la mortalidad infantil, años promedio de escolaridad y años esperados de escolarización y consumo per cápita, se les conoce y ordena atendiendo al gasto en salud, educación e ingreso. Solo se mencionará por su nombre a los 10 primeros países del mundo (datos del año 2015). Por su orden son: 1) Noruega, 2) Australia, 3) Suiza, 4) Alemania, 5) Dinamarca y Singapur (casi iguales), 7) Países Bajos (Holanda), 8) Irlanda, 9) Islandia, y finalmente, 10) Canadá y Estados Unidos (casi iguales). Uruguay ocupa el lugar n° 54 del ranking. En 1990 estaba en el n° 30, entre 167 estados.

Tanto Suiza como los países escandinavos antes citados, a los que habría que agregar a Suecia y Finlandia, tienen derechos individuales consagrados y alta sindicalización, y dentro de una filosofía similar a la de Alemania, mantienen instancias de conciliación y arbitraje entre empleadores y empleados para evitar conflictos. Esta orientación se inició hacia el 1900 con acuerdos entre empleadores y sindicalistas en Dinamarca, y se extendió a los demás contribuyendo a un nivel de vida de lo mejor de la realidad mundial. Las huelgas no se conocen. Hace 100 años el desarrollo de estas naciones era similar al de Uruguay.

Se escogerán algunas conclusiones:

La OIT nace en 1919 como un medio para encaminar las inhumanas relaciones laborales surgidas tras la revolución industrial del siglo XIX. Tiene competencia universal y su cometido de crear normas planetarias de protección del trabajo ha tenido un éxito limitado.

Es una señal mundial al navegante, pero fuera de Europa Occidental su influencia efectiva es relativa o nula. En el continente americano excluyendo principalmente a Canadá y Uruguay, el tema es incierto. Debiendo atenderse a que la América ibérica representa tan solo el 5% del PBI mundial, y que casi la mitad de ese volumen corresponde a Brasil. En África y en Asia -incluyendo a los países musulmanes-, más gigantes como China y la India, la influencia real del organismo aludido es baja. En Oceanía, en Australia y Nueva Zelanda, países de influencia anglosajona el nivel de vida es hoy altísimo, construido con libertad política y económica, y nula conflictividad, más que por las normas de la OIT.

Nuestro país desde sus orígenes tuvo siempre sentido de tutela social y abundan los acuerdos de la OIT en vigor. Pero sus regulaciones laborales y el ejercicio abusivo de los derechos gremiales son un monumental palo en la rueda para la educación, la inversión y el crecimiento.

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