Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Marx, Lenin y Pit S.A.

Escribí recientemente que las palabras izquierda y derecha no representan más que categorías de manipulación psicológica, sin contenido.

Escribí recientemente que las palabras izquierda y derecha no representan más que categorías de manipulación psicológica, sin contenido.

¿Los que hicieron desaparecer 800 millones de dólares de Ancap, son de izquierda o de derecha? ¿El responsable del área del perfume Alma Mía de Ancap, que da pérdidas de 700 mil dólares anuales y que gana 350 mil pesos por mes? ¿La presidenta de la empresa regasificadora que está paralizada y sin terminar -otro curro de sociedades anónimas sin control como Gas Sayago- que gana 400 mil pesos por mes? ¿El presidente Vázquez y su hijo que han montado un monopólico y millonario negocio médico? ¿El “Pepe” con su valiosa e improductiva chacrita, que como buen “pobre” con su señora cuestan a las arcas públicas más de 20 mil dólares por mes? Ejemplos sobran: ¿son de izquierda o de derecha?

¡Basta de preconceptos falsos! Llamemos al pan, pan, y al vino, vino, y a otra cosa mariposa. Algo parecido ocurre con la distinción entre capitalismo y socialismo. Lo único que hay universalmente es capitalismo. Sea de Estado, o sea capitalismo libre. El de Estado proclive a las tiranías de los Stalin, de los Castro y de los Chávez. El otro, el capitalismo libre, combina propiedad privada y pública y se asienta en gobiernos democráticos y republicanos. En el primero el lucro se lo llevan los gobernantes, quedándose en su beneficio con la riqueza de la sociedad.

En el otro, los empresarios se juegan todos los días la vida, y precisa de libertad de empresa, propiedad privada, Estado de derecho, políticas previsibles, Justicia independiente y burocracia pública de tamaño razonable. Y el Estado capitalista que cumpla los objetivos estatales. Eso da progreso.

Desde que el Frente del clientelismo y el despilfarro está en el gobierno, la situación nacional se ubica en un limbo indescifrable y claramente decadente. El monstruo ineficiente del sistema de salud es un agujero negro imparable, la política tributaria un equivalente al monstruo en el almohadón de plumas de Quiroga. Y, “como éramos pocos, en casa parió la abuela”: el plan de vivienda sindical de los comunistas. Vázquez y Mujica le dieron todo a los agitadores sindicales rojos para que fuesen intocables y pudieran juntar plata y consolidarse electoralmente. No parece mala idea en su primera impresión. Los muchachos del Pit-Cnt idearon un plan que de prosperar llevaría al negocio inmobiliario más grande de la historia nacional. Los fondos se aportarían por cooperativas de gente de modestos recursos. Así, se juntarían cientos de millones de dólares para construir viviendas. Pero, lo económico -la guita- ha pasado a ser más importante que lo social.

Dejaré de lado las denuncias por estafa que se acumulan en los tribunales penales. Solo citaré un hecho gravísimo, citado públicamente y que debe investigarse y penarse de ser cierto: el Pit-Cnt, cuya participación activa es a esta altura innegable, no tiene personería jurídica. Tan es así que los denunciantes han debido demandar a uno por uno a cada sindicato que integra el Pit.

Y siendo esto así, ¿es cierto que han intervenido organismos públicos, se cita entre otros al Banco Hipotecario, aceptando contratar por escrito su respaldo con una entidad sin personería jurídica, facilitando hechos potencialmente delictivos? Así se lo ha denunciado. Si es falso es impostergable una aclaración pública de los involucrados.

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