Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

"¡Habemus petroleum!"

Por estos días, una de las desclasificaciones de archivos planetarias que se reiteran, vinculadas a documentos relacionados con las andanzas de los James Bond (espía británico 007, al servicio de la corona de Inglaterra, con licencia para matar) que hacen de las suyas por el mundo, ha develado que Vivián Trías, padre del socialismo "nacional, antimperialista, antioligárquico, popular" y otros muchos calificativos revolucionarios más de nuestra escena doméstica, era un espía que trabajaba a sueldo. Pago en billetes verdes, con la frase "in God we trust" (1.600 dólares americanos mensuales en valor actualizado). Se los abonaba durante la Guerra Fría la camarilla tiránica que se había entronizado en la Checoslovaquia comunista y encarcelado a su pueblo.

También le tenían un apartamento y regalaban menudencias como güisqui del bueno y golosinas. Fue uno de los "intelectuales" que pasaron por la vida sin hacer nada útil, con la visión que puede dar vivir en una butaca, en medio de una habitación, haciendo refritos de información, planificando el socialismo.

Es parte de la explicación de por qué el núcleo chavista del oficialismo vive en el mundo del revés. A los fracasos los ven como un éxito.

Aunque, ¡atención!, en medio de la nada gubernamental llegará la liberación nacional el día del arquero, de la mano de San Finlandia y nuestras descubiertas fuentes de petróleo.

La realidad es la única verdad. Estados nacionales y empresas multinacionales con intereses a veces coincidentes y en otras encontrados ocupan el globo. Y, en materia de petróleo vienen a colación algunas realidades que han cambiado el panorama en los últimos tiempos.

Desde 1973, tras el embargo impuesto por los árabes a Occidente, los países productores multiplicaron entonces por cuatro el precio del petróleo. Son países a los que se llama rentistas, porque tienen riqueza a partir de la venta de un bien natural que poseen sin mayor elaboración. Advirtieron entonces que podían vivir cómodamente subiendo de a ratos los precios del petróleo y el gas natural.

A impulsos de Arabia Saudita y Venezuela, —los que junto con Rusia, contaban con las mayores reservas mundiales— crearon sindicatos con colegas para administrar el tema como la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP). Los Estados Unidos de América, hasta hace unos años comprador de combustibles, conoció la escasez, y ante la necesidad, aplicando nuevas técnicas de extracción en su suelo, se han convertido en la mayor reserva de petróleo y gas natural del mundo. Esto explica que el combustible haya bajado de 150 dólares el barril a aproximadamente 30 dólares, y hacia adelante prácticamente asegura que el mercado internacional seguramente no se mueva muy por encima de los 60 dólares el barril, como está hoy en día. La realidad norteamericana permite al gigante norteño incrementar la oferta mundial y con ello bajar los precios de sus competidores e incluso comprarles el producto a precios convenientes.

Una conclusión es clara: para un país sin petróleo como el nuestro, la garantía de que los precios no se dispararán nos la da ahora la nueva situación norteamericana.

Si fuese por Arabia Saudita, Venezuela (lo que va quedando después de Maduro) Rusia y amigos, los uruguayos viviríamos definitivamente para los rentistas.

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