Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Crimen y gabelas

Las cosas vienen aclarando y la realidad manda. Lo cotidiano y el trato con el común de la gente hablan.

Las cosas vienen aclarando y la realidad manda. Lo cotidiano y el trato con el común de la gente hablan.

El imperio del crimen no es fantasía. El Frente Amplio se formó a partir de sectores ciegamente contestatarios. Y, está en la esencia de sus gérmenes el desprecio por el ejercicio de la autoridad legítima del Estado democrático para dar seguridad al pueblo. El primer gobierno presidido por Tabaré Vázquez no buscó a los mejores, sino que repartió cargos por cuotas políticas, y así le dio al Partido Socialista el Ministerio de Interior. Tuvimos lo peor. A José Díaz como ministro del ramo, abanderado de los delincuentes producto de la sociedad injusta decía, al tiempo que abría las puertas de las cárceles a presos que reincidieron , quitando a la Policía la posibilidad de exigir documentos en la calle a quienes sugerían sospechas sobre sus propósitos, llegando a demorarlos de ser necesario.

El tema se derivó a peores protagonistas ministeriales y así se llegó al ministro Bonomi, a quien no se le entiende lo que quiere decir. Lo acompaña como subsecretario el hermano del candidato presidencial frentista actual, para quien si no se está en la droga o no se tienen problemas familiares se puede andar tranquilo por la calle que no pasa nada. La sola expresión de este concepto ameritarían a un gobierno serio pedirle la renuncia. En estos años hemos visto el crecimiento exponencial de todo tipo de delitos, cargados de desprecio por la vida ajena. Así han muerto compatriotas caminando por la calle o trabajando, otros han quedado parapléjicos para siempre o con heridas incurables, no se respeta a niños, mujeres o ancianos, y todos somos carne de cañón del delito, sintiendo la indefensión más grande.

Decir que se va a repetir la solución de personas y políticas es un agravio sin atenuantes a las víctimas de la delincuencia. Dueña de campos, calles y casas. Un hecho basta como muestra: ¿qué compatriota ha visto en años en las cercanía de su casa o trabajo a un coche patrullero?

¿Sobre encarar la actuación diaria de los menores en la violencia? Nada. La candidata senaturial Constanza Moreira innova dice que la justicia debe depender del gobierno en sus fallos y que hay que bajar la pena a los rapiñeros. Vamos bien. ¡Viva el delito!

Astori habla. Después del agujero que construyó con Pluna, pontifica. Va conformando con su equipo un gigantesco déficit fiscal generado en ¡tiempos de bonanza! Miente. Implica a la oposición en medidas presupuestales futuras que nadie ha expresado y tiene una lista de diputados en Montevideo encabezada por un procesado por la justicia penal. Algo está claro porque así lo ha dicho. El impuesto a los ingresos brutos su engendro predilecto (IRPF) se mantendrá como está sin admitir deducciones como por ejemplo el pago de la educación privada de los hijos. Y los 130.000 jubilados castigados por el IASS seguirán así. Este tecnócrata de gabinete dice que cree lo expresado es justo. Para su idea gris es lógico. Pero justicia como enseñaba Aristóteles es tratar igual los casos iguales y distinto los casos distintos y no es lo mismo tener 30 años y estar vital que tener 70 años y sufrir necesidades que antes no se conocían cuando se carece de capacidad para defenderse.

Está claro que cambiar en éstos y otros temas a citar solo es posible con una renovación de ideas, de gente y de personas. Es hora de compromiso ciudadano y de lucha republicana.

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