Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Vázquez vs. Vázquez

El hecho es sencillamente histórico: por primera vez en la historia de la República, un gobierno decretó la esencialidad de la enseñanza. A partir de mañana y durante los siguientes 30 días, los servicios brindados por Educación Primaria, Secundaria y UTU no podrán interrumpirse mediante el ejercicio del derecho de huelga.

El hecho es sencillamente histórico: por primera vez en la historia de la República, un gobierno decretó la esencialidad de la enseñanza. A partir de mañana y durante los siguientes 30 días, los servicios brindados por Educación Primaria, Secundaria y UTU no podrán interrumpirse mediante el ejercicio del derecho de huelga.

Para tener una noción de la magnitud del acontecimiento, alcanza con observar que ni el presidente Pacheco ni el presidente Bordaberry tomaron nunca una medida semejante. No se llegó tan lejos durante los turbulentos años sesenta, ni en ocasión de los graves enfrentamientos generados cuando se discutía la Ley de Educación de 1972.

En las horas siguientes al anuncio, el país fue invadido por una ola de debates y especulaciones. Algunos se preguntan si la medida tiene sustento legal. Otros interpretan el hecho como un nuevo episodio de una sorda guerra de facciones dentro de la coalición de gobierno. Otros tejen conjeturas sobre posibles operativos que habrían empezado con los episodios del INAU. Las teorías conspirativas florecen y se reproducen.

En medio de tanto ruido, los ciudadanos no deberíamos perder de vista lo esencial de este asunto. Y lo esencial es lo siguiente: con esta medida extremadamente fuerte, el gobierno del presidente Vázquez está intentando frenar una dinámica que fue puesta en movimiento por el anterior gobierno del presidente Vázquez.

No hay que olvidar que fue el primer gobierno de Vázquez el que abrió definitivamente las puertas al control corporativo de la enseñanza. Fue durante ese gobierno que se convocó al Congreso Nacional de Educación, que fue básicamente una tribuna para el despliegue del poder sindical. Fue durante esa administración que se aprobó la Ley de Educación vigente, que introdujo dos representantes docentes en el Codicen (que llegan sin previa venia del Senado) y un representante docente en cada uno de los consejos desconcentrados. Fue durante esa administración que se consolidó el manejo de números mágicos para el presupuesto educativo y se inició la práctica de dar más dinero sin exigir a cambio ninguna meta de mejora.

Después, claro, vino el gobierno del presidente Mujica, que agregó cinco años de irresponsabilidad, promesas incumplidas y desprolijidad institucional. Eso ciertamente agravó las cosas. Pero lo que tenemos hoy no son cinco sino diez años de gobiernos genuflexos ante el poder sindical y de sindicatos cada vez más insensibles a los costos sociales de sus demandas y sus métodos de acción.

Ahora parece que el presidente Vázquez y su equipo de íntimos (entre los que se cuenta la ministra Muñoz) terminaron de asustarse ante la situación que ellos mismos fomentaron. Y entonces están dando un feroz bandazo que los lleva a hacer cosas que nadie había hecho antes. Su displicencia de ayer (según se sabe, en 2009 Vázquez apenas prestó atención al contenido de la Ley de Educación que estaba promulgando) conduce directamente a la extrema brusquedad de hoy.

El gobierno disparó su bala más pesada, sin medidas intermedias y sin abrir consultas con la oposición. Los sindicatos pueden reaccionar de muchas maneras, incluyendo un desafío abierto al decreto de esencialidad. Pero, si la situación se descontrola, no es el gobierno ni los sindicatos quienes más van a perder, sino los alumnos y sus familias. Especialmente los más débiles.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)