Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Madurez y educación

El Frente Líber Seregni, expresión política de lo que en la interna frentista suele llamarse "astorismo", dio a conocer un documento en el que presenta cinco "líneas estratégicas para pensar y construir las políticas educativas 2015-2020".

El texto es muy general y contiene una larga serie de reverencias ante el altar de la corrección política, pero también incluye algunas propuestas con contenido innovador. Por ejemplo, se pronuncia claramente a favor de las mediciones de calidad de aprendizajes, de las políticas de evaluación y estímulo al desempeño docente, y de una "diversidad de modelos institucionales públicos" que incluya variantes en materia de "horarios, uso de espacios educativos, organización académica y funcional de docentes y otros funcionarios, diseño y desarrollo de propuestas educativas".

El documento también propone avanzar hacia "un Sistema Nacional de Educación Pública con rol protagónico del Ministerio de Educación y Cultura", lo que, en el marco de

El Frente Líber Seregni, expresión política de lo que en la interna frentista suele llamarse "astorismo", dio a conocer un documento en el que presenta cinco "líneas estratégicas para pensar y construir las políticas educativas 2015-2020".

El texto es muy general y contiene una larga serie de reverencias ante el altar de la corrección política, pero también incluye algunas propuestas con contenido innovador. Por ejemplo, se pronuncia claramente a favor de las mediciones de calidad de aprendizajes, de las políticas de evaluación y estímulo al desempeño docente, y de una "diversidad de modelos institucionales públicos" que incluya variantes en materia de "horarios, uso de espacios educativos, organización académica y funcional de docentes y otros funcionarios, diseño y desarrollo de propuestas educativas".

El documento también propone avanzar hacia "un Sistema Nacional de Educación Pública con rol protagónico del Ministerio de Educación y Cultura", lo que, en el marco del debate público uruguayo, es una forma de aludir a la necesidad de fortalecer el control ciudadano frente al poder corporativo.

Mirado desde cierto ángulo, el documento del Frente Líber Seregni es irritante. Muchas de las propuestas que contiene fueron demonizadas durante años por la izquierda vernácula, incluyendo los grupos que hoy conforman el FLS. La habitual oposición entre buenos y malos a la que es tan adicta la retórica de izquierda colocó durante dos décadas en el bando de los malos (y, por lo tanto, de aquellos que debían ser denostados y descalificados) a cualquiera que propusiera ideas como estas.

Ahora, en cambio, el FLS se apropia de un libreto que siempre le fue ajeno y lo presenta como si nunca hubiera pensado otra cosa.
Lo terrible de esta situación no es solo la incapacidad para hacerse cargo de los errores cometidos, sino el brutal costo social: la incorporación de soluciones que hubieran evitado parte de los problemas que hoy sufrimos se vio frenada por una izquierda que decidió imponerle al país el lento ritmo del proceso psicológico que ella necesita recorrer para permitirse aceptar ciertas ideas.

Mirado desde otro ángulo, en cambio, el documento del FLS es alentador. Finalmente empieza a aparecer en el terreno político una confluencia de propuestas con auténtico potencial transformador. Si este proceso continúa, empezará a ser posible la construcción de acuerdos políticos multipartidarios que vayan más allá de lo meramente declarativo.

Si pudiéramos recorrer ese camino de entendimiento, el país viviría un proceso de maduración similar al que vivió en materia económica. Los debates económicos de hace veinte años giraban en torno a temas tales como si correspondía o no pagar la deuda externa, o si realmente era malo tener inflación. Desde entonces hemos madurado como sociedad, y en particular ha madurado la izquierda. Algo parecido debería ocurrir si queremos dar respuestas nacionales al drama que vive la educación.

¿Hay razones para ser optimistas? La verdad es que es difícil saberlo.
Si uno escucha lo que dice el FLS, las razones para el optimismo son muchas. Pero si uno ve cómo votan sus legisladores en el Parlamento, el FLS se vuelve indistinguible del Partido Comunista o del MPP. Así ha ocurrido en cada tema crucial, y así volvió a ocurrir la semana pasada con la ley de responsabilidad empresarial.

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