Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Cambios en el MEC

A media tarde de ayer, la ministra María Julia Muñoz anunció quién será la persona que suceda al sociólogo Fernando Filgueira en la subsecretaría del Ministerio de Educación y Cultura. Se trata de Edith Moraes, una vieja conocida de quienes están familiarizados con el ambiente educativo.

A media tarde de ayer, la ministra María Julia Muñoz anunció quién será la persona que suceda al sociólogo Fernando Filgueira en la subsecretaría del Ministerio de Educación y Cultura. Se trata de Edith Moraes, una vieja conocida de quienes están familiarizados con el ambiente educativo.

El tiempo dirá si se trata de una buena o una mala elección, pero hay al menos dos cosas que pueden decirse ya. En primer lugar, el gobierno vuelve a apostar a la endogamia. Para sustituir a Filgueira, que es un universitario con trayectoria internacional, se opta por una maestra, ex directora e inspectora, que fue directora general de Primaria (2005-2010) y también directora general de formación docente (2010-2015).

Se trata de una señal fuerte porque, en lugar de conseguir que los representantes de los ciudadanos, a través del MEC, tengan una mayor incidencia sobre lo que ocurre en ANEP, lo que se está consolidando es la colonización del MEC por parte de ANEP. De hecho, la designación de Moraes parece ser uno más de los enroques realizados entre habitantes de la “galaxia ANEP”: Javier Landoni del Codicen a Secundaria, Laura Motta de formación docente al Codicen Héctor Florit de director general a consejero de Primaria, y algún caso más. La señal es fuerte también en otro sentido: Edith Moraes viene de desempeñarse como directora general de lo que ahora se llama “Consejo de Formación en Educación”, que es el nuevo nombre complicado (porque la tendencia es a complicar los nombres) de lo que antes se llamaba “formación docente”. Y ocurre que la formación docente es una de las áreas de nuestra enseñanza que más se ha deteriorado desde la llegada del Frente Amplio al gobierno.

Para tener una idea del tamaño del problema, téngase en cuenta que en el año 2005 (es decir, el primer año del primer gobierno de Vázquez) egresaron de los centros de formación docente 1.414 nuevos maestros de educación primaria. En el año 2010 (es decir, cuando la banda presidencial pasó de Vázquez a Mujica) esa cifra había caído a 683, es decir, menos de la mitad. Desde entonces ha tenido oscilaciones, pero nunca se ha recuperado. Las cosas son apenas un poco mejores en el caso de los docentes para la enseñanza media. Ciertamente no es razonable culpar a Moraes del desastre ocurrido en formación docente. La peor caída no ocurre durante su período, sino en el anterior. Pero lo cierto es que ella no fue capaz de revertirlo. Por ejemplo, el año antes de que asumiera, en 2009, se graduaron 709 nuevos maestros. En el año 2013, cuando iba en su cuarto año como directora general, egresaron 712. Independientemente de las responsabilidades personales que le quepan a la nueva subsecretaria, el gobierno vuelve a mostrar una total indiferencia hacia la calidad de su propia gestión. Trátese de Ancap, de Pluna, del combate al delito o de la enseñanza, nadie es llamado a responsabilidad por sus errores, ni nadie paga costos políticos por una gestión que no da resultados. No hay rendición de cuentas ante la sociedad ni voluntad de corregir. Mucho menos de admitir fracasos.

La promoción a subsecretaria del MEC de quien presidió el Consejo que ha tenido peores resultados en los últimos años es, más allá del caso concreto, la confirmación de una mentalidad que ha terminado por dominar a la fuerza política que nos gobierna. Los costos los pagan los ciudadanos.

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