Matías Chlapowski
Matías Chlapowski

Acecha un polvorín

Por qué nos preocupa la situación en el Medio Oriente, origen del terrorismo moderno? Es que miramos con temor lo que pasa hoy en día en Corea. Antes lejana, pero hoy a 20 minutos de Los Ángeles, donde su temible y dinástico líder comunista, amenaza con sus bombas atómicas y misiles, al mundo. Es por eso que los Estados Unidos, sus aliados y sus vecinos, buscan evitar la proliferación de armas de destrucción masiva de manera de postergar lo más posible el hecho, a la larga inevitable, que algún estado o algunos "iluminados", amenacen, extorsionen o lleguen a usar uno de estos letales dispositivos, volviéndonos a la edad de piedra.

Hagamos un repaso sobre la situación en Asia Menor y el Mediano Oriente, cuna de las tres grandes y emparentadas religiones monoteístas que han dominado la cultura y los conflictos en gran parte del mundo. La situación actual en la región sigue emanando inestabilidad y a raíz de las comunicaciones y la tecnología se ha vuelto más grave y cercana. El peligroso caldo de cultivo se encuentra en ebullición. Existen hostilidades en varios frentes. Uno de ellos involucra a Arabia Saudita y a la coalición de emiratos que lidera. Uno de sus objetivos es doblegar a sus opositores en Yemen. La característica de este conflicto es religiosa y se asemeja a las luchas entre católicos y protestantes que asolaron Europa en los siglos XVI y XVII y cuyos últimos estertores recién terminaron en 1998 en Irlanda (Tony Blair-Sinn Fein IRA). Por lo tanto no nos sorprendamos ni tampoco pensemos, que esto va a terminar pronto. Las guerras de religión suelen tener mucha virulencia y cada secta se cree dueña de la verdad revelada. Además se da que Arabia Saudita, una de las naciones que menos protagonismo quería tener en el pasado, y que pagaba para que no la involucraran y no le hicieran lío en su casa, hoy es protagonista y desarrolla una política expansionista en la región. Un solapado golpe de estado tuvo lugar allí recientemente. El viejo y enfermo Rey designó al más joven de sus hijos Mohammed ben Salman (31) como el nuevo Príncipe Heredero, que hoy ejerce amplio poder. Uno de sus primeros actos ha sido iniciar una fuerte embestida diplomática de amedrentamiento y aislación contra Qatar que ha encontrado apoyo en Irán, con quien comparten un amplio yacimiento de gas y petróleo, además de la misma rama del islam. Por su parte, Irán como Arabia Saudita apoyan a bandos opuestos en Iraq y Siria donde los combates continúan, si bien ya hastiados de ver tanta destrucción y miseria por todos lados, nos hemos ido olvidando del tema. Los EE.UU. y su coalición siguen participando. Apoyan a los que luchan contra ISIS. También respaldan a los kurdos (que son musulmanes pero no árabes) quienes se oponen al fundamentalismo islámico. Los rusos parecen estar más tranquilos en la zona ya que la situación de Assad, al cual apoyaban, parece haber mejorado. En Afganistán las cosas están peor. Para evitar que los talibanes arrebaten el poder, Trump revirtió la política de Obama (que quería salir del embrollo) y ordenó detener el regreso de sus tropas y autorizó el envío de 4.000 nuevos efectivos para apuntalar y seguir entrenando al ejército afgano. Hay cuatro situaciones que han mejorado en la región. Irán, un estado teocrático que, como consecuencia de las sanciones, amenazas y presiones diplomáticas, parecería haber desistido de fabricar bombas atómicas. Allí, hace poco se eligió a Ali Khamenei, un ayatollah moderado aunque su poder está supeditado a un Consejo de Imanes bastante más fundamentalistas. Egipto está tranquilo. Túnez también, aunque es blanco de terribles atentados. Sobre Israel se oye poco, gracias a que el vecindario hacia el sur y el este está muy alborotado, lo que representa un gran alivio para que en ese país se viva y se progrese en paz, al margen de algún ocasional acto terrorista reprimido con sobradas energías. Lamentablemente, se sigue sin aparentes avances de integración con los palestinos que conviven (mal) en esa tierra. Será porque sus vecinos están distraídos y además temen las represalias de los judíos.

Para finalizar el repaso, hay que mencionar que la cruel purga de los posibles opositores a Erdogan, en Turquía, ha terminado con muertos y doce- nas de miles de presos. Resulta evidente que el gobierno tenía amplia información sobre los detalles del fallido golpe y la aprovechó para consolidar su control en forma absoluta y total. Se puede esperar mayor represión sobre la minoría kurda. Los avances modernizadores de Mustafá Kemal Attatürk van desapareciendo. Las relaciones con los rusos y los persas, sus adversarios ancestrales, parecen estar en hibernación. Rusia, a su vez, está bastante ocupada con el este de Ucrania y el costo de los bombardeos en Siria, que no fue un tema menor, especialmente hoy que los ingresos por venta de petróleo han mermado en forma significativa.

La guerra en Siria e Iraq produce oleadas de emigrantes y catástrofes humanitarias. Difíciles desafíos les toca vivir a las Naciones Unidas y a los gobernantes de las principales potencias, algunos de los cuales parecen no estar a la altura de los acontecimientos. Esperemos estar equivocados, que los problemas se encaucen en vías de solución y no explote Santa Bárbara.

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