Martín Aguirre
Martín Aguirre

De realismo mágico

Esta columna tuvo en origen la intención de apelar a la fantasía. De ponerse dentro de la cabeza de Tabaré Vázquez y comentar los hechos recientes desde la óptica del hombre que dejó un semirretiro confortable pensando que esta nueva “changa” era su pasaporte a la historia, y ahora se encuentra recorriendo pueblos, bancando a ecologistas y payadores que lo increpan, y poniendo cara de prócer bajo una carpa de circo en Artigas con 40 grados, con tal de rescatar la imagen de su gobierno.

Esta columna tuvo en origen la intención de apelar a la fantasía. De ponerse dentro de la cabeza de Tabaré Vázquez y comentar los hechos recientes desde la óptica del hombre que dejó un semirretiro confortable pensando que esta nueva “changa” era su pasaporte a la historia, y ahora se encuentra recorriendo pueblos, bancando a ecologistas y payadores que lo increpan, y poniendo cara de prócer bajo una carpa de circo en Artigas con 40 grados, con tal de rescatar la imagen de su gobierno.

Pero la realidad de estos días ha sido tan extrema, tan delirante, con episodios como la frustrada entrega a la justicia de un señor llamado “el Gárgola”, o con las declaraciones del ministro Huidobro, desbancando a Ted Cruz como el político favorito de la Asociación Nacional del Rifle, que más vale no abusar. Como enseñaba García Márquez, hay un equilibrio delicado a cuidar entre el costado mágico y el realista de una historia. Y en Uruguay, eso se perdió hace tiempo.

Como prueba, basta ver todo lo ocurrido en torno al “affaire” del título del vicepresidente Sendic.


La noticia de que no sería licenciado tal como se informaba en actos y documentos oficiales, des- tapada por una nota de El Observador (otra vez un diario marcan- do agenda, cosa que aún estamos por ver de parte de locutores en-golados que se suelen ubicar en el pedestal de la profesión) generó una tormenta. No porque en Uruguay se necesite un título para llegar tan alto en la política, sino porque en esa actividad la credibilidad suele ser algo fundamental. Y la gente, malpensada por defecto, puede llegar a imaginar que quien le miente en algo tan pavo, puede no tener pudor en mentirle en cosas más serias.

La respuesta de Sendic ante el episodio mostró, entre otras cosas, una carencia enorme de asesoramiento comunicacional. Las idas y venidas en torno a la existencia del título, culminaron con una seudo- conferencia de prensa, donde se embretó a presentar un papel que daría cuenta de su probidad académica. Un detalle. Hacer una conferencia de prensa sin aceptar preguntas es ganarse el odio de todos los periodistas. Y si bien esta es una profesión muy golpeada, sigue siendo mala idea ponerse en contra a quienes median entre los políticos y la gente.

Ahora, cuando uno creía que todo el episodio no podía ser más triste, más aldeano, más delirante, apareció el senador Agazzi. Según el senador Agazzi, todo esto es un “embate de la derecha y los medios de comunicación” contra quien podría ser el candidato en 2019. Y agregó: “Hoy es Sendic, pero mañana puedo ser yo (!?!). Estamos teniendo una derecha desbocada y eso es nuevo en el escenario político nacional”. Pensar que en un tiempo Agazzi era considerado un profesor respetado y serio. Cómo será la cosa que ni siquiera Topolansky logró empardar esta salida, y se contentó con mostrar la lista 609 donde ningún candidato, (de pura modestia) apeló a poner título alguno, señalando que nadie fue engañado cuando se le pidió el voto.

Siguiendo con el realismo mágico, el Secretariado Ejecutivo del FA dio total apoyo a Sendic, y decidió una medida contundente: enviar una delegación a hablar con el vice a ver si está de acuerdo con que se emita una declaración de respaldo. ¿Alguien puede imaginar un motivo por el cual podría no querer algo así?

Pero por debajo de las declaraciones y posturas oficiales, parece haber agua corriendo en otra dirección. La expresidenta del FA, Mónica Xavier, fue bastante menos efusiva en su apoyo a Sendic, y dijo que “la palabra la tiene el propio Raúl que ha quedado en explicar. Así que veremos qué nos dice a todas las uruguayas y uruguayos”. Algo parecido dijo Alejandro Sánchez, hombre fuerte de la nueva guardia del MPP, que en La Diaria afirmó: “Él dice que hizo el curso y es licenciado. Todo este hecho le hace mucho daño a Sendic. Si utilizó el título de licenciado y no lo es, es un error muy grande. Pero veremos si es o no es”.

Así las cosas, parece que para varias figuras clave del oficialismo, el destino del vicepresidente depende de un papel membretado que estaría en viaje desde La Habana. La gran duda a esta altura es qué pasa por la cabeza del presidente Vázquez. A quien no es difícil imaginar con un papel con las últimas encuestas sobre imagen pública de su gobierno en una mano, mirando con nostalgia la caña de pescar que tiene arrumbada en un rincón, y mientras se prepara para otro simpático baño de masas de esos que tanto disfruta, recorriendo escuelas públicas. Parece poco probable que Sendic entre en su lista de invitados al próximo campamento.

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