Martín Aguirre
Martín Aguirre

Los caminos cortados

Las lluvias, que ahogaron la temporada turística, arrasaron calles, rutas y caminos, ahora amenazan también con golpear los delicados vínculos entre gobierno y oposición, así como en la delicada interna de cada uno de ellos.

Las lluvias, que ahogaron la temporada turística, arrasaron calles, rutas y caminos, ahora amenazan también con golpear los delicados vínculos entre gobierno y oposición, así como en la delicada interna de cada uno de ellos.

"Es grosero y subestima nuestra inteligencia". "El Frente Amplio siempre criticó el amiguismo y la cuota política y ahora incurre en errores más gruesos", sostuvo el intendente de Colonia, Walter Zimmer. "El presidente te llama, comés unos tallarines, te tomás un vinito, te deja contento y después te salen con esto", afirmó su colega de Florida, Carlos Enciso. El enojo de los jerarcas comunales de la oposición se debe a cómo se repartirá el fondo de US$ 15 millones creado para reparar los daños causados por los temporales veraniegos. Y una mirada rápida a los porcentajes, justifica la ira.

Según informó esta semana el director de la OPP, Gabriel Frugoni, 11 intendencias recibirán dinero de este fondo. Canelones será el mayor beneficiado con el 50%, Cerro Largo, el menor con 1,67, y comunas como Flores, Florida y Lavalleja, no recibirán un peso. "Parece que hubo un paraguas sobre algunos departamentos", graficó Enciso ante el anuncio. Y acusó a la OPP de usar un criterio político para la distribución, ya que el 72% del dinero va para las intendencias en poder del Frente Amplio.

Frugoni descartó la acusación, afirmando que fue difícil distinguir lo que son daños recientes de problemas que vienen de años. Dijo que hubo departamentos donde ni llovió y piden plata, y remató, sentenciando, que "no es posible que esta emergencia la paguen todos los vecinos; la emergencia es la emergencia". Frase que dejó a más de uno rascándose la cabeza.

Tal fue la molestia, que el prosecretario de Presidencia Diego Cánepa llamó a algunos intendentes para asegurarles que Mujica no sabía nada del tema, que a su regreso de Chile hablarían, y que "esto se va a arreglar".

Este conflicto es significativo a varias bandas. Primero en el plano de la relación en la interna del gobierno. La cúpula máxima de la OPP hizo un anuncio oficial, vestido de ropaje altamente técnico. Si ahora el presidente cambia ese criterio, la figura de Frugoni quedaría seriamente desautorizada. Algo que ya había sucedido en el pasado cuando el presidente Mujica dijo que el canciller Almagro "se le había escapado" al presentar el proyecto sobre la Ley de Caducidad. ¿Tolerará Frugoni un desplante similar? ¿Cómo será la relación con Cánepa tras saber que éste negocia por detrás para cambiar una decisión de su oficina?

Un segundo frente donde este tema genera ruido, es en la relación entre Mujica y los intendentes del interior. En un país históricamente partido en dos, y en el que al oficialismo siempre se le hizo difícil conseguir votos fuera de la capital, el presidente ha sido el gran operador para expandir la influencia de la izquierda. Su influencia en el interior ha sido un elemento clave en las dos últimas elecciones, un factor que no está presente en ningún otro alto dirigente frentista. ¿Qué impacto electoral puede tener para el oficialismo que se valide el discurso de que una vez más los políticos de Montevideo (o del área metropolitana) discriminan al resto del país?

Pero hay un tercer flanco interesante de esta polémica, y es a la interna del Partido Nacional. En estos años ha habido una notoria diferencia entre la dirigencia capitalina blanca y sus caudillos departamentales en cómo relacionarse con el gobierno. La inteligencia de Mujica potenció esa división ya que se acercó a los intendentes, les ofreció soluciones financieras a sus endémicos déficits, y a cambio consiguió apoyo para iniciativas como la patente única, el ICIR, o la UTEC. Y los intendentes lo han apoyado en contradicción explícita con lo que planteaban las cúpulas partidarias, denunciando que ellas estaban demasiado alejadas de los problemas cotidianos de la gente. Hay que recordar además que luego de la separación de las elecciones nacionales de las departamentales, hay una molestia subyacente en la dirección central blanca sobre el empeño que los intendentes ponen a la lucha electoral a nivel nacional. Y las cifras frías muestran que los blancos votan mejor en las departamentales que a la hora de elegir presidente. Este anuncio deja mal parados a los intendentes "dialoguistas", ya que ahora se les podrá acusar de entregarse a las palabras dulces de Mujica para luego no ganar nada. Y la "pasada de cuenta", si bien todavía en voz muy baja, ya ha empezado a escucharse en la interna del Partido Nacional.

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