Luis Alberto Lacalle
Luis Alberto Lacalle

Doce años de Astori

El pasado primero de marzo se cumplió el duodécimo aniversario de la llegada del Frente Amplio al poder. Durante el excepcional período de tres mandatos consecutivos, la coalición de izquierda ha ejercido el poder con mayoría absoluta en el Parlamento. Todas las palancas del poder estuvieron a su orden. Como se ha repetido, sin excusas para el error.

El pasado primero de marzo se cumplió el duodécimo aniversario de la llegada del Frente Amplio al poder. Durante el excepcional período de tres mandatos consecutivos, la coalición de izquierda ha ejercido el poder con mayoría absoluta en el Parlamento. Todas las palancas del poder estuvieron a su orden. Como se ha repetido, sin excusas para el error.

Esos períodos de gobierno han contado con un común denominador, la presencia del Cr. Danilo Astori en los más altos niveles de representación política y en la cumbre de la conducción de la economía. Los ministros de ese ramo, en todo el mundo gozan de un enorme poder. En parte porque la ciencia económica no es una de las calificadas como exacta, y por ende admite más de una solución para los problemas, y en parte porque los titulares del ejecutivo muy pocas veces son versados en ella y confían en sus secretarios de estado. Por eso podemos afirmar que el hombre más poderoso políticamente en esta docena de años ha sido el dos veces Ministro y una vez Vicepresidente.

Jugó un papel electoral clave en la elección del Dr. Váz-quez en 2004, después que este lo anunció como futuro Ministro de Economía, nada menos que frente al edificio del FMI , en Washington. Similar condición de supuesta garantía de seriedad le cupo al integrar la fórmula ganadora con el Sr. Mujica, quien no ofrecía muchas garantías. Por ello el destacado contador ha estado en el centro del poder durante los gobiernos izquierdistas que hemos padecido. Es correcto sin embargo distinguir los tres momentos de actuación de este personaje indispensable para el análisis de los gobiernos recientes. No olvidamos que el poder y sus responsabilidades evolucionan tanto por acción de los jerarcas como por omisión de los mismos.

Lo que podemos llamar el Astori uno, se desarrolla en los cinco años de primer gobierno del FA. Cuando llegan al poder estos ciudadanos, el país salía ya de la tremenda crisis de 2002 y encaraba su recuperación fundada en una sólida posición económica, hija de la clara y valiente acción del Presidente Batlle y quienes le acompañamos en esa instancia, y del tremendo aumento de los principales productos que el país exporta. El déficit era el 2% del PBI.

Las principales medidas del Presidente Vázquez y su fuerza política se tomaron por unanimidad, compartiendo todos los sectores la plena responsabilidad por todas ellas. Unanimidad del gabinete, unanimidad en Diputados y Senadores. En el timón económico, el Cr. Astori, a quien debemos los impuestos a los sueldos, a las jubilaciones y el aumento del gasto público durante ese quinquenio.

Este compatriota no solo era el conductor de la economía sino, además, principal e indiscutida figura de un importante sector parlamentario. Aludimos a ello porque cuando el FA se embarcó en aventuras como entregar el gobierno de la enseñanza a los sindicatos del ramo, las manos de los astoristas estuvieron levantadas y el principal referente no usó de su poder para impedir esta como otras decisiones perjudiciales para el país. La más grande contribución del Cr. Astori al diccionario del macaneo económico que en nuestro país ha parido definiciones como la de “préstamos no reintegrables”, fue entonces la de “espacio fiscal”, neologismo que se podía interpretar como que había un margen para gastar más. En cuanto a las más célebres actuacio-nes de ese gobierno, vale la pena recordar la venta de Pluna, que tanto Vázquez como Astori calificarían luego de “equivocación”.

El Astori dos es aún más preocupante porque, repitiendo la treta publicitaria de la primera elección, su nombre fue el encargado de dar seriedad a la fórmula, señalándose que si bien se desempeñaría como Vice, tendría a cargo la conducción económica. En el desbarajuste que fueron esos cinco años, el mentado no se hizo responsable de lo que había prometido. No actuó correctamente y omitió incorrectamente. Ni él ni sus legisladores dijeron nada ante el Fondes regalador de dinero, ante el ingreso masivo de funcionarios públicos, ante la canilla libre en las empresas públicas. Mutis, aun en el caso de que pudiendo -y debiendo- opinar en asuntos que le concernían como Pluna, se negó a hacer- lo en un Senado que esperaba de él una palabra. Invitado a hacerlo respondió que se le había elegido para dirigir el debate (!)...

El Astori tres es el del barranca abajo. De nuevo la dupla Vázquez-Astori miente a sabiendas, anunciando que no se votarán más impuestos y que se bajará la presión tributaria. No se les movió un pelo durante estos dos años de atropello fiscal, de ola de gastos bajo el nuevo rótulo de “racionalización fiscal”, hermano gemelo del espacio fiscal. Ante la destapada de la olla en Ancap, ni el más mínimo gesto de contrición ante la ineludible responsabilidad. ¿O es que no se enteraba el Vicepresidente a cargo de la economía de los despilfarros del Sr. Sendic? Hoy, por su gentileza, estamos ante el mayor déficit de los últimos años. Por el caño se fue la prosperidad. No se aguanta más el combustible usado para remendar agujeros ni el sogazo impositivo para financiar miles de nuevos empleados.

El hombre seguirá en Co-lonia y Paraguay hablando hoy -sin que se le mueva un músculo- de lo tremendo del déficit y de que él le pone el pecho a las balas.

Todo a la espera de un año 2019 de canilla floja y de en- gañapichangas para ver si la gente entra por el aro por cuarta vez.

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