Leonardo Guzmán
Leonardo Guzmán

Más que pruebas PISA

En conferencia de prensa conjunta con Tabaré Vázquez, el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, manifes- tó que su gobierno está “dispuesto a compartir” la fórmula del éxito finlandés en las pruebas PISA.

En conferencia de prensa conjunta con Tabaré Vázquez, el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, manifes- tó que su gobierno está “dispuesto a compartir” la fórmula del éxito finlandés en las pruebas PISA.

En estos días se ha divulgado que en tales torneos Finlandia ocupa el quinto lugar en ciencias, el cuarto en lectura y el duodécimo en matemáticas. Eso dice mucho.

Pero más aun expresa el recuerdo de que a esos puestos, que suenan altísimos, en realidad bajó… porque avanzaron otras naciones, ya que Finlandia hace 14 años se ubicaba en el primer lugar en ciencias y lectura y el segundo en matemáticas.

Y también dice mucho que, para el Foro Económico Mundial, hoy la nación finesa está en primer lugar en educación terciaria.

Al responder, el presidente Vázquez señaló que “Finlandia es un muy buen espejo donde mirarse” y dijo que la educación era un “punto de referencia” en el viaje gubernamental a la nación escandinava. Eso se da de patadas con la ausencia, en la numerosa comitiva, de todas las autoridades de la educación. No fueron ni la Ministra Muñoz ni Wilson Netto ni ningún consejero.

En realidad, se viajó a Finlandia a parchar la promesa ferroviaria de Mujica y con ella apalancar la esperada segunda planta de UPM para recuperar el ritmo de crecimiento del Producto Bruto Interno. No se llevó en el programa de viaje ningún tema atinente a la caquexia en que subvive nuestro Producto Culto Interno, valga la feliz expresión del inolvidable Carlos Maggi.

Tan así es que cuando en la excursión a Finlandia surgió el tema educacional, el primer mandatario habló de que nos ayuden a mejorar el lugar competitivo en las pruebas PISA, como si lo importante fuera el lugar numérico que podamos conseguir y no la caída cultural que nos atrofia, cuyas consecuencias sufrimos a diario en los órdenes más diversos, y que es el caldo de cultivo para el desgano laboral, la desmotivación de las nuevas generaciones y la pérdida de idealidad en la vida pública.

En eso también puede ayudar y servir de ejemplo la lucha que ha librado el pueblo finlandés, pues antes de conseguir puntaje en el atletismo de PISA había alcanzado cum-bres mundiales en música y en filosofía.

Como Ian Sibelius en el sinfonismo mayor del siglo XX y Henrik Von Wright, sucesor de Wittgenstein en la Universidad de Cambridge, cofundador de la lógica de las normas y al mismo tiempo humanis-ta, defensor de la libertad y -como Rousseau al concursar en Dijon- receloso de que el progreso material pueda mejorar moralmente a la condición humana.

Si al país que desde ese contexto alcanzó la excelencia, se va a buscar solo un auxilio capitalista, todo eso, que es cultural, se pasa por alto.

Y no por casualidad, sino por los errores de base que se nos cuelan como maleza.

Enterramos en conflictos absurdos la rica experiencia nacional con educadores de primera, que nos sacaron del analfabetismo y nos colocaron a la cabeza del continente. Redujimos la pedagogía a una mera técnica en vez de sostenerla como una rama de la filosofía de vida. Pusimos de moda la “contención” y el aquietamiento de los niños por ritalina. ¡Y hasta olvidamos que la educación requiere conceptos, cimientos, inspiración y entrega, es decir, elevación del alma!

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