Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

De Turquía, los kurdos y los yihadistas

Turquía nos sorprendió muy favorablemente por su aspecto cuidado y su limpieza, más allá de su enorme atractivo cultural e histórico, al visitarla a fines de junio. Pero aparte de la sensación de estar en un país de relevancia, en el aire había algo inquietante.

Turquía nos sorprendió muy favorablemente por su aspecto cuidado y su limpieza, más allá de su enorme atractivo cultural e histórico, al visitarla a fines de junio. Pero aparte de la sensación de estar en un país de relevancia, en el aire había algo inquietante.

Al conversar con cierta gente se podía percibir un clima de tensiones subyacentes. Acaban de ocurrir las elecciones y luego de 13 años en el poder, el partido de gobierno (sistema parlamentario) no había obtenido la mayoría.

El gubernamental (AKP) no alcanzó la mayoría parlamentaria y el partido pro kurdo (HDP) hizo una buena votación (13% de los votos) y obtuvo varios diputados. El gobierno se ve obligado a armar una coalición, a la que se resistían los partidos perdedores o llamar a una nueva elección. Pero da la impresión de que han encontrado otra alternativa: declarar ilegal al partido pro kurdo y a sus legisladores, buscando alguna excusa. Por ejemplo, culparlos de disturbios que el propio gobierno comenzó a incitar.

Desde tiempo atrás, los EE.UU. y sus socios en la OTAN, deseaban que Turquía jugase un papel más activo para estabilizar la situación en Siria e Iraq, combatiendo de alguna forma al Estado Islámico (EI). Unos y otros habían apoyado, al inicio de la “primavera árabe, la rebelión contra Bashir Al Assad, el hombre fuerte de Siria. Hoy parecen haberse dado cuenta de su error y ahora Al Assad está muy debilitado para enfrentar a este enemigo que avanza por la zona. Ha tenido que ceder territorio y defender, con dificultad solo una parte de lo que eran sus fronteras.

El EI se extiende y doblega a regiones enteras. La OTAN bombardea a sus efectivos, ocasionalmente mata a algún líder prominente con los drones, sin embargo, prontamente es reemplazado por otro. Los EEUU han mandado instructores que tratan de entrenar al ejército Iraquí (luego de haberlo destruido) pero con poco éxito. Los del EI están motivados por su religión, tal como la interpretan y parecen estar ganando. Sabemos de ellos por los degüellos de prisioneros y su implacable proceder, imponiendo la Sharia o su versión extrema de la ley islámica.

Pero existe un grupo que no se doblega y lucha en la vasta zona de sus raíces. Son los kurdos, que no son árabes, aunque sí musulmanes sunitas. Su idioma es indo europeo. Es un pueblo con una tradición guerrera y un orgulloso pasado. Basta recordar que Saladino,quien derrotó a los Cruzados, era kurdo. Hoy este pueblo, de unos 30 millones de almas está desparramado entre el sur este de Turquía, el Oeste de Irán y el norte de Iraq y Siria. El Kurdistán debió ser un país. Esto fue acordado después de la I Guerra Mundial (Tratado de Sevres) pero luego dejado sin efecto. Desde entonces tratan de adquirir alguna autonomía. Recordemos los ataques con armas químicas sobre su población por Saddam Hussein. También se opusieron en Irán al régimen de Jomeini y fueron duramente reprimidos. Lo mismo pasó en Turquía en los años 1980, donde docenas de miles fueron fusilados. Es importante detallar esto para entender lo que impulsó el reciente comportamiento de Recep Erdogan, el Presidente turco.

Hace pocos días, Turquía finalmente rompió su pasividad respecto a la guerra civil en Siria al otro lado de su frontera. Permitió a la OTAN que utilice sus bases y empezó también a bombardear posiciones de EI, luego de un ataque terrorista donde murieron 33 personas. Pero, oh sorpresa, comenzó a hacer lo mismo (o más) con los kurdos que habitan Siria y combaten al EI. Esto causó un serio revuelo en sur de Turquía. Hubo grandes disturbios.

El resultado es que los recientemente electos diputados del partido kurdo, están siendo atacados políticamente. Si les quitan los fueros y los acusan, se presenta la “salvación” para el actual gobierno turco que no se quiere ir. De colocar al partido kurdo en la ilegalidad, no tendrían que llamar nuevamente a elecciones. Con este artilugio, Erdogan alcanzaría mayoría parlamentaria.

El EI es un peligro para Turquía pero representa un peligro aún mayor para Al Assad, su viejo enemigo. Por otra parte, al igual que sucedió a principios del siglo pasado con los armenios, que fueron aniquilados por el terminal imperio otomano y la naciente Turquía, actualmente hay turcos que especulan con algo quizás parecido. Pero los kurdos en este país son actualmente unos 14 a 15 millones de personas, dentro de una población de 80 millones. Representan una minoría demasiado significativa.

La debilidad de los gobiernos de Iraq y de Siria despertó la esperanza de los kurdos de forjar, un Kurdistán autónomo, homogéneo y viable, aunque pequeño, en el norte de estos dos países. Piensan que pueden derrotar o contener al EI pero quienes no aceptan la creación de un país kurdo son los turcos, por más que estos combatan con éxito al EI.

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