Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

El clima y el planeta

Después de la reciente cumbre del G7 en Taormina, Italia, pasaron muchas cosas en el hemisferio norte. Nuevos ataques terroristas en Europa. La elección en el Reino Unido que debilitó a la primera ministra Theresa May. El amplio triunfo de Macron en las elecciones parlamentarias francesas. Las temerarias declaraciones de James Comey, exdirector del FBI frente al comité de inteligencia del Senado. El serio enfrentamiento con Qatar en el golfo Pérsico.

Después de la reciente cumbre del G7 en Taormina, Italia, pasaron muchas cosas en el hemisferio norte. Nuevos ataques terroristas en Europa. La elección en el Reino Unido que debilitó a la primera ministra Theresa May. El amplio triunfo de Macron en las elecciones parlamentarias francesas. Las temerarias declaraciones de James Comey, exdirector del FBI frente al comité de inteligencia del Senado. El serio enfrentamiento con Qatar en el golfo Pérsico.

Pero el tema del calentamiento global y el cambio climático no se diluye. Sigue presente y a largo plazo es uno de los asuntos más importantes que desafía a los líderes mundiales y preocupa a la opinión pública. También despierta controversias acerca de su legitimidad, a la vez que parece haber huracanes más fuertes y frecuentes, grandes inundaciones por un lado e importantes sequías por otro, con víctimas que crecen en número.

La decisión de EE.UU. de retirarse del acuerdo de París, para combatir las emisiones de gases invernadero y logrado con gran esfuerzo entre casi todos los países del mundo, ha sido una novedad trascendente. Varios intendentes de importantes ciudades; Boston, Chicago, Los Ángeles, Miami y Nueva York, han indicado su disgusto, al igual que emblemáticos líderes y empresarios, declarando que seguirán apoyando los esfuerzos para reducir el calentamiento. Al gobierno de Trump le llevará 3 años abandonar sus obligaciones y curiosamente, los EE.UU. estaban sobre- cumpliendo, con buen margen, los índices requeridos a diferencia de otras naciones, con el mayor uso de gas natural en vez de carbón, paneles solares, energía eólica y una mayor eficiencia en los motores de combustión de los coches. Además, el auto eléctrico comienza a ser una realidad. Algunas empresas exitosas han construido sus propias plantas de generación de energía eléctrica por medios renovables (ACE) y ahorran costos de transmisión.

Si bien flojo y criticado, el acuerdo firmado por Obama, antecesor de Trump, era el mejor que se podía lograr en el momento, con metas y obligaciones, aunque sin multas ni penalidades por incumplimiento, contemplando ayuda financiera de los países ricos a los más pobres para paliar sus esfuerzos. A pesar de las falencias del tratado, la futura salida de los EE.UU. es todo un shock. Enseña una nueva realidad geopolítica que se impone sobre el mundo. Lo subyacente es menos obvio, pero igualmente importante. Parece que Trump pretende cumplir con sus promesas electorales, contra viento y marea. Su mensaje es que cada uno se ocupe de lo suyo y él se preocupará de “America First”. La impresión que dejó entre sus colegas en Bruselas y Sicilia, fue que ya no se podrá contar con EE.UU. como antes. Algo que tiene implicancias por ejemplo, a nivel de seguridad y defensa, contra posibles agresiones militares. Merkel y Macron estarán revisando sus cuentas nacionales para ver de fortalecer sus gastos en defensa, ya que su seguridad dependerá más de ellos que de su socio mayor en la OTAN.

En cuanto al tema del cambio climático, hace unos días leí en La Nación un artículo que relata un curioso acontecimiento. En Argentina han aparecido 6 nuevos ríos, uno de los cuales, llamado Río Nuevo, es bastante caudaloso. Los cauces de estos ríos no llevaban agua desde hace 28.000 años. En aquel tiempo, nuestro planeta debía estar sufriendo un clima distinto, más lluvioso al que imperó luego, quizás por temperaturas más altas, cambios seguramente no causados por la actividad del hombre. La órbita de la Tierra alrededor del Sol es otro factor. Nuestro planeta hace un giro elíptico de 930 millones de km. alrededor del astro rey cada año y aun cuando bastante constante, existen variaciones pequeñas infligidas por la atracción gravitatoria de los otros planetas de nuestro sistema, que no siempre están alineados de la misma forma pues los tiempos de sus órbitas son distintos. Esto hace que a veces la Tierra pase algo más cerca o más lejos de esa fuente de luz y energía.

Hay que tener presente que el clima de la tierra siempre ha estado en perpetua transformación desde su comienzo. Parte del Sahara estuvo cubierta de agua. Se han encontrado fósiles de peces y en otros lugares hoy secos, sedimentos de antiguos lagos. En la Antártida hubo palmeras. En la edad del hielo se podía caminar desde la actual Inglaterra a Francia; de Siberia a Alaska y de la India a Ceylán, por dar algunos ejemplos. Los escépticos a las teorías que preocupan a mucha gente, admiten como probable que nuestra actividad afecte el clima, pero piensan que mucho más puede tener que ver la actividad en el centro de la tierra (vulcanismo) y la influencia del Sol, porque en ciertos períodos nuestra estrella presenta mayores y menores manchas, que influyen sobre la temperatura que irradia. Se han observado ciclos de 80 años. Pero hay que reconocer también, que debemos combatir las emisiones de gases invernadero, evitar el “smog”, la deforestación, a la cual se cree responsable de la aparición en Argentina de esos ríos que afectan parajes en Córdoba y San Luis. Felizmente, magnates del internet tipo Bill Gates, Zuckerberg y de otras actividades, colaboran efectivamente para que el hombre degrade menos su hábitat.

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