Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Se veía venir

Hace unos días se incendió parte de los galpones de la Estación del Ferrocarril Central del Uruguay frente a la calle Asunción. Los edificios fueron abandonados a su mala suerte hace ya más de una década. El Estado, con un extraño sentido del humor, los declaró monumento histórico nacional en 1975.

Hace unos días se incendió parte de los galpones de la Estación del Ferrocarril Central del Uruguay frente a la calle Asunción. Los edificios fueron abandonados a su mala suerte hace ya más de una década. El Estado, con un extraño sentido del humor, los declaró monumento histórico nacional en 1975.

El edificio principal, proyectado por el arquitecto Luis Andreoni para la “Central Railway Limited”, fue inaugurado el 21 de julio de 1897. En sus mejores años, el ferrocarril transportó anualmente 3.1 millones de pasajeros (la población del país era de un millón y medio), 2.2 millones de cabezas de ganado y 11.3 millones de toneladas de productos. El último tren de pasajeros partió de la Estación Central el 28 de febrero de 2003 a las 19.18 horas y el último en llegar a ella, lo hizo ese mismo día, a las 21.25. En los años siguientes buena parte del patrimonio ferroviario fue rematado al mejor postor, lo que significó dispersar elementos preciosos de la historia económica e industrial de nuestro país.

Donde antes circulaban miles i miles de personas y toneladas de carga, se aposentaron el descuido, la suciedad y la humedad.

La Estación Central se compone de tres grandes elementos: el edificio principal, la referida obra de Andreoni; los amplios galpones ubicados sobre la calle Paraguay cuya estructura está hecha de columnas de hierro, pisos de madera, paredes de ladrillo y techo de material; y la amplia playa de maniobras. De esta ultima queda poco. Lo que es una lástima.

Ahora vemos como los galpones, además de sufrir el diario desgaste de la lluvia y del abandono son víctimas de destructivos incendios. A ello se le suma la apatía de las autoridades que, en teoría, tienen la función de velar por el patrimonio histórico y cultural de nuestro país. Es una combinación fatal.

¡Un aplauso para quienes, ya sea a través de su accionar o de sus omisiones, con persistencia digna de mejor causa, han llevado al borde de la ruina tan valioso patrimonio cultural que pertenece no solamente a las generaciones presentes sino también a las futuras!

En estos días la sociedad civil de Fray Bentos se ha embarcado en la empresa de rescatar el Paisaje Cultural Industrial Fray Bentos cuyo centro es el antiguo frigorífico Anglo. Es un esfuerzo admirable. ¿Por qué no aplicar el mismo criterio al paisaje ferroviario e industrial de la Estación Central de Ferrocarril? El concepto básico es el mismo.

En noviembre, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo abogó por preservar los centros históricos de América Latina porque “los centros históricos son mucho más que una colección de notables edificaciones antiguas. Revitalizarlos tiene sentido mucho más allá de su valor simbólico como huella de nuestro pasado. Con una gestión adecuada -agregó-, esta joyas en desuso tienen el potencial de convertirse en fuentes de actividad económica para miles de emprendedores y en fuentes para la innovación y las industrias creativas”.

Preservar el conjunto de la Estación Central es un deber, seguramente sería una fuente de empleo importante, y además podría contribuir al desarrollo el turismo y otras actividades económicas.

El frente de la Estación Central ha sido protegido con chapas, ¿será esto una luz de esperanza al final del túnel para la noble Estación Central?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)