Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Un tema de gustos

Deben existir pocos ejemplos de mal manejo de un proyecto minero comparables al de Minera Aratirí. Aunque es justo reconocer que buena parte del mérito de haber armado este culebrón no lo tiene tanto la empresa, sino el gobierno uruguayo. Tomaría demasiado espacio enumerar las vicisitudes por las han atravesado los protagonistas de la historia.

Deben existir pocos ejemplos de mal manejo de un proyecto minero comparables al de Minera Aratirí. Aunque es justo reconocer que buena parte del mérito de haber armado este culebrón no lo tiene tanto la empresa, sino el gobierno uruguayo. Tomaría demasiado espacio enumerar las vicisitudes por las han atravesado los protagonistas de la historia.

Basta recordar algún proyecto para sacar a DINAMA de la órbita del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, para pasarlo a la de Presidencia - una iniciativa que seguramente procuraba afirmar la autonomía técnica del organismo y mejorar su supervisión por parte del Parlamento.

Aratirí es un proyecto de minería a cielo abierto en la región de Valentines. El proyecto a escala completa prevé extraer 18 millones de toneladas de hierro anuales durante un período de veinte años y supondría una inversión de tres mil millones de dólares.

El proyecto se divide en cuatro partes principales: la extracción y procesamiento del material; el transporte del mineral hasta el punto de embarque; la carga del mineral en los buques; y, finalmente, su transporte marítimo al Lejano Oriente.

El mineral de hierro es una materia prima de bajo valor unitario que requiere sistemas de transporte a granel económicos. El proyecto propone utilizar un mineroducto de 214 kilómetros de longitud para llevar el material hasta una terminal especializada en la costa de Rocha.

Estas instalaciones solamente necesitarían un muelle de 15 metros de ancho y 2,5 kilómetros de extensión que sostendría la cinta transportadora que llevaría el mineral hasta el buque, y una escollera de protección. Se espera recibir buques graneleros con un calado de hasta 18,5 metros.

Ahora se informa que Aratirí propuso un proyecto menos ambicioso. Este proyecto, que a nuestro presidente le inspira una simpatía relativa, incluye exportar el hierro por el Puerto de Montevideo.

La propuesta sugiere algunas preguntas interesantes.

Incluyendo, por ejemplo, ¿cómo se transportará el mineral hasta el Puerto de Montevideo?

A primera vista quedaría descartada la construcción de un mineroducto (entre otros motivos porque debería atravesar las zonas más pobladas de nuestro país) y el transporte por carretera (debido a los altos costos del transporte en camión y el estado de nuestras agobiadas, y descuidadas, carreteras). Quedaría el ferrocarril.

Pero, el ferrocarril transportó, a duras penas, 1,3 millones de toneladas en el 2009 y 1,06 millones de toneladas en el año 2011.

No parece encontrarse a la altura del desafío que representaría transportar en forma confiable y económica un importante volumen adicional de mineral de hierro.

Otra duda es la capacidad actual del Puerto de Montevideo para manejar ese tipo de cargas.

En el 2014, el Puerto manejó 10,7 millones de toneladas que se dividieron en carga general y carga en contenedores (75 % del total) y gráneles (el 25 % restante). El volumen de gráneles incluyó 1,8 millones de toneladas cargadas y 991 mil toneladas descargadas.

Por lo tanto, hoy, la capacidad del Puerto para manejar los embarques adicionales de hierro sería limitada, aún con los proyectos para incrementar su profundidad a -14 metros.

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