Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Estamos rezagados

Una sucesión de investigaciones y estudios sobre la enseñanza en nuestro país demuestra que el 21,6% de los jóvenes en el grupo de edades entre 15 - 17 años abandonó la educación media o ni siquiera la empezó.

Una sucesión de investigaciones y estudios sobre la enseñanza en nuestro país demuestra que el 21,6% de los jóvenes en el grupo de edades entre 15 - 17 años abandonó la educación media o ni siquiera la empezó.

Mientras que el 48,5% de los jóvenes uruguayos en ese grupo de edades completó nueve años de educación formal, esa proporción fue del 61,2% en el de Brasil; 72,9% en el de Argentina; y 88,6% en el de Chile. En el caso del grupo de edades entre 18 y 20 años, el porcentaje que cumplió doce años de educación fue de 28,0% en el caso del Uruguay; 43% en el Paraguay; 47% en el Brasil; 48% en la Argentina; y 76% en Chile.

Estos son datos para el conjunto de cada grupo de edades.

Si se considera el ingreso de los hogares a que pertenecen esos jóvenes, se encuentra que los más pobres son los que más temprano abandonan la enseñanza. El “Informe sobre el estado de la educación en Uruguay 2014” concluye que “Un primer problema crucial son las bajas tasas de finalización de la educación media, tanto básica como superior, que colocan a Uruguay en una posición rezagada con relación al resto de los países de la región. Esta situación, además, afecta en forma desigual a la población de distintos quintiles de ingresos”.

En el caso del grupo de edades de 18 a 20 años, solamente el 7,3% de los jóvenes pertenecientes a hogares en el primer quintil de ingresos culminó la educación media superior. En los otros quintiles los porcentajes fueron los siguientes: quintil 2, 18,1%; quintil 3, 29,4%, quintil 4, 42,2%; quintil 5, 64,6%.

La deserción es alta, no solamente en el caso de los hogares más pobres, sino también en el caso de una proporción significativa de los hogares de clase media.

¿Qué sucede con la calidad de la enseñanza que recibieron quienes continuaron sus estudios?

El Informe citado, refiriéndose a los resultados conseguidos por los jóvenes uruguayos en las pruebas PISA, dice que “hoy en el país la distribución de los desempeños académicos en matemática, ciencias y lectura muestra que la cohorte de estudiantes de 15 años de educación media se divide casi a la mitad entre quienes cuentan con las competencias ‘mínimas’ definidas por el programa y quienes carecen de ellas”. Y agrega: “En matemática el 44% de estos estudiantes logra, al menos, llegar al nivel 2. En lectura lo logra el 53% y en ciencias el 54%”. Solamente el 7% de los estudiantes “alcanza a resolver correctamente ejercicios que implican mayores niveles de reflexión y complejidad, característicos de un nivel alto de desempeño (niveles 4, 5 y 6)”.

Los ocho países de nuestra región que participaron en las pruebas PISA 2012 salieron bastante mal parados. El Uruguay ocupó el lugar 55 en el ranking de matemáticas, el lugar 54 en lectura, y el lugar 54 en ciencia (2012).

El Informe sobre el estado de la educación concluye que si bien nuestro país no es uno de los que padecen de un mayor grado de desigualdad social en la región, “sí es de los países con mayores diferencias en los logros educativos, según factores socioeconómicos y culturales en América Latina”.

Ese puede ser el caso ahora, pero es muy probable que las desigualdades que existen en el acceso a la educación terminen por traducirse en desigualdades sociales cada vez más profundas.

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