Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Reporte de la felicidad

La economía es una ciencia instrumental cuyo objetivo es asegurar la felicidad, el bienestar, de los miembros de cada sociedad. La percepción de que los indicadores generalmente utilizados por esa ciencia no son suficientes para evaluar, por sí solos, el éxito o el fracaso de las políticas económicas que conducen al desarrollo de nuevos tipos de mediciones más complejas. Uno de ellos, por ejemplo, es el Índice de Desarrollo Humano del PNUD. Otro es el Índice de Felicidad o del bienestar.

La economía es una ciencia instrumental cuyo objetivo es asegurar la felicidad, el bienestar, de los miembros de cada sociedad. La percepción de que los indicadores generalmente utilizados por esa ciencia no son suficientes para evaluar, por sí solos, el éxito o el fracaso de las políticas económicas que conducen al desarrollo de nuevos tipos de mediciones más complejas. Uno de ellos, por ejemplo, es el Índice de Desarrollo Humano del PNUD. Otro es el Índice de Felicidad o del bienestar.

Hay pocas cosas más difíciles de definir que la felicidad. Medirla es aún más difícil. El Reporte Mundial de la Felicidad elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (Sustentable Development Solutions Network - SDSN) de las Naciones Unidas es el intento más reciente para realizar una comparación global del bienestar a partir de un conjunto de variables y estadísticas mensurables y comparables.

Los países incorporan la medición de la felicidad o bienestar de sus habitantes y utilizan esos datos para definir políticas encaminadas a asegurar mejores niveles de bienestar. La canciller alemana, Ángela Merkel, afirmó recientemente que “seguimos el índice de la bolsa de valores todas las mañanas y hablamos mucho sobre el crecimiento medido en términos de producto bruto interno, pero frecuentemente no le damos prioridad a lo que es más importante para el pueblo”. Por ejemplo, a los valores éticos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2011, reconoció que el indicador del producto interno bruto, por su naturaleza, no fue concebido para estimar la felicidad y el bienestar de las personas y nos los refleja adecuadamente. Al mismo tiempo, señaló que el desarrollo y el consumo no sostenibles pueden convertirse en obstáculos y afirmó “la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos”. En junio de 2012, la Asamblea General proclamó el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad, “reconociendo la pertinencia de la felicidad y del bienestar como objetivos y aspiraciones universales en la vida de los seres humanos de todo el mundo y la importancia de que se reconozcan en los objetivos de la políticas públicas”.

Las Naciones Unidas publicaron su primer Reporte Mundial de la Felicidad en abril de 2012. El estudio más reciente, correspondiente al 2015, fue presentado el 23 de abril. Es un informe extenso que considera diferentes aspectos del concepto de bienestar y de las metodologías utilizadas para medirlo. El resultado final es una tabla o ranking donde se estiman los índices de felicidad de 158 países. Los diez mejor ubicados son Suiza, Islandia, Dinamarca, Noruega, Canadá, Finlandia, Países Bajos, Suecia, Nueva Zelanda y Australia. Ocho de esos países son relativamente pequeños, tanto en territorio como en población, y también se encuentran entre los de más alto nivel de desarrollo humano. El tamaño de la economía no es el factor decisivo para impulsar la felicidad o el bienestar de la población. Nuestro país se encuentra bastante bien situado, en el lugar 32 del ranking, entre Argentina (lugar 30), la República Checa (31) y Colombia (33). 

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