Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Una medida inteligente

En ocasión de la reciente visita del presidente Mauricio Macri se anuncio que el Gobierno argentino derogó la Disposición 1108/2013 aprobada por la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de aquel país en octubre de 2013.

En ocasión de la reciente visita del presidente Mauricio Macri se anuncio que el Gobierno argentino derogó la Disposición 1108/2013 aprobada por la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de aquel país en octubre de 2013.

La Disposición 1108/2013 estableció que las cargas de exportación originadas en puertos argentinos únicamente podrían ser transbordadas en otros puertos de jurisdicción nacional o en puertos de los Estados Parte del Mercosur que tuviesen acuerdos de transporte marítimo de cargas con la Argentina. Este país tiene un acuerdo bilateral de cargas con Brasil pero no con Uruguay.

La medida tuvo dos consecuencias dañosas, intencionales, para nuestro país. Primero, prohibió que los exportadores argentinos hiciesen uso del Puerto de Montevideo para enviar sus embarques en contenedores a ultramar. Segundo, como si aquello no bastase, fomentó que esos transbordos fuesen a puertos brasileños (especialmente Río Grande) que son los principales competidores de Montevideo. Las consecuencias se hicieron notar inmediatamente. Afortunadamente, nuestro principal puerto consiguió atraer contenedores de otros orígenes, lo que atenuó el golpe.

Además, y esto es lo más extraordinario, la medida tuvo un serio impacto perjudicial sobre las exportaciones del vecino país que antes pasaban por Montevideo. El periodista argentino Emiliano Galli explica que, como resultado de la prohibición, los puertos del interior quedaron sin transporte marítimo, lo que perjudicó a los exportadores de arroz entrerriano, cerveza o muebles de Santa Fe, merluza rioplatense y langostinos y calamares patagónicos. Además, recordó, la ruta de los puertos brasileños era más cara.

Cuando se consideran estas consecuencias se hace difícil comprender la racionalidad detrás de la Disposición.

Aunque es posible aventurar una explicación.

Durante mucho tiempo nuestra región fue dominada por las ideas de sustitución de importaciones y de “desarrollo hacia adentro” que se reflejaron, por ejemplo, en las reservas de cargas bilaterales y en la tolerancia ante la ineficiencia de los puertos. Esa visión se vino abajo y ha sido reemplazada por el nuevo paradigma del “crecimiento hacia afuera”, las cadenas productivas transnacionales y la globalización.

La Disposición 1108/2013 (como otras medidas del anterior gobierno argentino) es el reflejo de una mentalidad arcaica que se proponía retornar a modelos de desarrollo superados, un anacronismo en un mundo que avanza, por las buenas o por las malas, en la globalización.

La decisión de derogar la Disposición es alentadora.

Primero, subraya la intención del nuevo gobierno argentino de hacer retornar sus relaciones bilaterales con el Uruguay a los carriles de la sensatez; segundo, contribuirá a recuperar el tráfico de contenedores por el Puerto de Montevideo; tercero, indica la intención de darle vida al proceso de integración regional; y, finalmente, pero no menos importante por ello, permitirá que los exportadores del vecino país puedan elegir libremente el mejor método de embarque para enviar sus productos a los mercados mundiales.

Esta apertura a la región y el mundo impulsará el desarrollo de la Argentina, lo que tendrá efectos beneficiosos para nuestro país y el resto de la región.

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