Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Gol en contra

Una de las principales compañías navieras que opera en el Puerto de Montevideo anunció que suspenderá sus servicios directos y que, en cambio, continuaría operando con buques de menor capacidad de carga y dimensiones.

Una de las principales compañías navieras que opera en el Puerto de Montevideo anunció que suspenderá sus servicios directos y que, en cambio, continuaría operando con buques de menor capacidad de carga y dimensiones.

Estos, se ha mencionado, comunicarían el Puerto de Montevideo con el puerto brasileño de Río Grande. La compañía naviera explicó que “debido a una restricción puntual de calado en la zona de maniobras del antepuerto de Montevideo, estamos evaluando alternativas para continuar con el servicio Samba (Uruguay a Europa) ya que no se puede efectuar con seguridad las maniobras necesarias para atracar en los muelles de esa área del puerto. De igual forma, estas medidas no impactarán el servicio que ustedes reciban”.

La noticia causó preocupación entre los operadores portuarios uruguayos y en la ANP. Una de las principales preocupaciones de la comunidad portuaria de nuestro país siempre ha sido asegurar para Montevideo servicios directos con los puertos de ultramar. La idea de depender de servicios feeder con otros puertos de la región es considerada, con razón, como inaceptable. Lo lamentable es que la causa invocada por el armador para suspender su servicio directo es algo perfectamente evitable y previsible.

Lo acontecido demuestra que (especialmente en el caso de puertos complementadores de carga como Montevideo) la relación de fuerzas entre la capacidad de negociación de los puertos y la de las compañías navieras se ha inclinado decididamente en favor de estas últimas. El contenedor cambió el escenario del transporte marítimo.

En una escala global, los diez principales armadores especializados en el transporte de contenedores controlan 2.527 buques, con una capacidad de carga sumada de 12,5 millones de TEU. Esas compañías controlan el 67% de la capacidad de carga de contenedores mundial y el 51% de los buques dedicados al transporte de esas unidades de carga. Los armadores, enfrentados en una intensa competencia comercial, organizan sus operaciones de la forma más eficiente desde su punto de vista designando puertos hub y puertos feeder.

En ese dinámico escenario transnacional, los puertos deben competir entre sí para atraer los servicios de las compañías navieras que operan con horizontes globales o regionales. Hoy, Montevideo ya no debe enfrentar solamente la tradicional rivalidad comercial de Buenos Aires, sino también la de los puertos brasileños. Por ejemplo Río Grande.

El motivo invocado por la compañía naviera para cambiar sus servicios es que la poca profundidad del antepuerto le impide maniobrar con seguridad a sus modernos buques con esloras de más de 300 metros.

La ANP realizó en el año 2008 trabajos de dragado de apertura en ese sector estratégico del puerto para llevarlo a -13,00 metros de profundidad, lo que ofrecía un margen de seguridad para los buques portacontenedores cada vez más grandes que llegan al Puerto. Lamentablemente, los dragados de mantenimiento imprescindibles para mantener aquella profundidad no parecen haber sido seguidos.

La ANP actuó con rapidez y el problema parece resuelto. Pero la competencia con los demás puertos de la región es un asunto demasiado serio como para hacernos estos goles en contra.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)