Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Desarrollo humano

El índice de Desarrollo Humano (IDH) es calculado desde 1990 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su propósito es suministrar un cuadro más completo del nivel de desarrollo de las sociedades que el ofrecido por las variables utilizadas por los economistas.

El índice de Desarrollo Humano (IDH) es calculado desde 1990 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su propósito es suministrar un cuadro más completo del nivel de desarrollo de las sociedades que el ofrecido por las variables utilizadas por los economistas.

El índice toma en cuenta indicadores sociales clave como la esperanza de vida al nacer, la posibilidad de conseguir acceso a una enseñanza adecuada, medida como el nivel promedio de educación alcanzado por los adultos de 25 años o más, y la oportunidad de acceder a un nivel de vida decente, estimada a partir del ingreso nacional bruto por habitante. Los informes se han ido expandiendo e incluyen, además de la tabla principal otras con información más detallada. Cada año las ediciones tienen un tema central. En esta oportunidad es la relevancia del trabajo para el desarrollo humano.

La circunstancia de que el índice haya sido construido durante un plazo prolongado de tiempo permite realizar una doble comparación: entre los niveles de desarrollo humano de los diferentes países en un determinado momento y la evolución de ese indicador durante el tiempo.

Es sabido que las comparaciones siempre son odiosas, pero en este caso pueden suministrar perspectivas interesantes sobre lo que se hace bien y, también, sobre lo que cada sociedad puede hacer para mejorar su desarrollo humano.

Una de las conclusiones más interesantes que se extraen del índice es que no se necesita ser un país con un gran territorio, una población considerable y muchos recursos naturales para alcanzar altos niveles de desarrollo humano.

Si se consideran los 16 países mejor situados en la tabla se encuentra que once son países pequeños o medianos. Incluyendo a Noruega (primer lugar en la tabla de desarrollo humano), Suiza (3), Dinamarca (4), Irlanda (6), Nueva Zelanda (9), Suecia (14) e Islandia (16). A lo que podrían sumarse Singapur (11), Hong Kong (12) y Liechtenstein (13).

Otro dato es que Argentina (lugar 40) y Chile (42) se encuentran en el primer grupo de la tabla, el de los países con desarrollo humano muy alto. Nuestro país en cambio, permanece en el grupo siguiente, el de países con desarrollo alto (lugar 52). Donde también se encuentran Venezuela (71), Brasil (75), Perú (84) y Ecuador (88).

Estos indicadores pueden ser vistos como una evaluación (con todas sus limitaciones e imperfecciones) del desarrollo humano de cada uno de los países que conviven en nuestro planeta y, también, como una medida de cómo cada una de ellos es capaz de desarrollar el recurso más importante que pueda tener cualquier sociedad: la materia gris de sus habitantes.

Mientras que los habitantes de las sociedades con mayores índices de desarrollo humano han accedido, en promedio, a entre 12,8 años de enseñanza (Suiza) y 10,6 años (Islandia), los habitantes de Argentina y Chile alcanzan 9,8 años y los uruguayos 8,5 años (personas de 25 años o más).

Una diferencia enorme que explica muchas cosas. Esta información subraya, primero, la profunda inequidad de nuestro sistema de la enseñanza (algo que se aprecia mejor en otra tabla del informe del PNUD); y, segundo, la forma en que desaprovechamos el talento, la inteligencia e industria de los uruguayos.

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