Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Caos en la Ciudad Vieja

Quienes recorremos la Ciudad Vieja nos encontramos con cuadrillas de obreros que levantan las veredas para reemplazar los losetones de granito, que hace décadas fueron instalados en las calles del barrio histórico, y las tradicionales baldosas de nueve panes, para reemplazarlos por una uniforme, áspera y gris superficie de hormigón.

Quienes recorremos la Ciudad Vieja nos encontramos con cuadrillas de obreros que levantan las veredas para reemplazar los losetones de granito, que hace décadas fueron instalados en las calles del barrio histórico, y las tradicionales baldosas de nueve panes, para reemplazarlos por una uniforme, áspera y gris superficie de hormigón.

La Intendencia argumenta que las baldosas son “caras y endebles”. ¿Suponemos entonces que no opinan que los losetones de granito también son “caros y endebles”?

Es parte de un proyecto para toda la ciudad que tomará dos años y que, informó El País del 5 de noviembre, “llevará a ‘levantar’ todas las veredas que no se encuentren en buenos condiciones”. Sin embargo, dice la nota citada, el alcalde del Municipio B, que incluye a la Ciudad Vieja, opinó que “Eso también implica a los edificios nuevos o de reciente instalación”. El alcalde agregó “Si vamos a levantar todo, no vamos a dejar esas, por más que están bien”. Lo que nos recuerda el sabio principio de que si algo está bien mejor no tocarlo.

¿Realmente le sobra el dinero a la Intendencia?

El alcalde dijo a El País, que el hormigón es “la mejor alternativa para evitar el ‘cambalache’ de veredas de todos colores y calidades”.

Las personas menos informadas se preguntarán si esas obras no podrían dañar el patrimonio cultural e histórico de lo que va quedando del tradicional barrio de Montevideo.

La nota periodística las tranquiliza: “Antes de iniciar la obra, los arquitectos municipales consultaron al ex intendente e integrante de la Comisión del Patrimonio, Mariano Arana, sobre el valor patrimonial de los losetones de granito que están instalados desde hace décadas en arterias de la Ciudad Vieja. Arana dijo que las piedras no tienen un valor patrimonial de importancia y la comuna decidió retirarlas”. Sería interesante que se publicara el informe completo elaborado por el ex Intendente de Montevideo.

Igualmente podrían divulgarse los dictámenes previos de la Comisión de la Ciudad Vieja y de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación. Seguramente los dos órganos fueron consultados formalmente antes de introducir un cambio tan fundamental del paisaje de la Ciudad Vieja.

¿Por qué borrar de la historia el “cambalache” de las veredas de todos colores y calidades que existía en la Ciudad Vieja?

Lo que caracteriza a un barrio histórico es la acumulación espontánea, producida a través de períodos prolongados, de aportes realizados por diferentes generaciones. Es decir, el cambalache. La gran belleza del barrio es su diversidad y su riqueza de los contrastes entre edificios, veredas, calles y paisajes que, además, evocan un pasado compartido. Los losetones no solamente tienen un valor patrimonial, también recuerdan una forma de trabajo y una época de nuestra historia.

Estas obras destruyen aquella riqueza heredada, de recuerdos, texturas y materiales, para reemplazarla por una uniforme, ciertamente antiestética, anónima, y amnésica superficie de hormigón.

Los losetones y las demás veredas tradicionales de la Ciudad Vieja, con sus baches y charcos, forman parte del patrimonio del barrio histórico y son un elemento fundamental de su paisaje. Reemplazarlos por un árido y monótono paisaje de gris hormigón es una barbaridad.

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