Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

El Uruguay eterno

El reciente paro de Ancap ofrece una oportunidad más para reflexionar sobre el Uruguay: el Uruguay eterno, el inmortal, el que vive absorbido por la búsqueda de formas de sobrevivir sin cambiar, el que, por eso mismo, es obs-táculo para todas las iniciativas de renovación.

El reciente paro de Ancap ofrece una oportunidad más para reflexionar sobre el Uruguay: el Uruguay eterno, el inmortal, el que vive absorbido por la búsqueda de formas de sobrevivir sin cambiar, el que, por eso mismo, es obs-táculo para todas las iniciativas de renovación.

El paro, que dejó a medio país sin combustible, fue planteado como protesta contra la supresión del sistema de atención médica exclusivo que tienen los empleados de Ancap. Es decir, el paro fue para defender un privilegio, algo que nadie más tiene. En este Uruguay eterno e inamovible, lo que pudo ser razonable es empujado hasta el nivel de privilegio y luego se lo defiende corrompiendo la argumentación en su base hasta que se condensa en hipocresía.

Los empleados de Ancap no tienen ningún derecho a un servicio médico propio y específico diferente al del común de los uruguayos (menos aún si es deficitario y lo pagan otros). Esto es obvio: no precisaría mucha explicación. Pero el sindicato argumenta que quienes trabajan con el petróleo o el pórtland están bajo riesgo de enfermedades específicas. Nos quieren hacer creer que los médicos uruguayos están capacitados para curar todas las enfermedades menos las que provienen del contacto con el petróleo y el pórtland: para eso se requiere un centro médico especial. ¡Por favor! Que haya gente, y gente con responsabilidades gremiales o políticas, que se anima a pararse ante una cámara de televisión y plantear este argumento en serio, es una señal más de la decadencia del país.

La directiva del Pit-Cnt se solidarizó con el gremio de Ancap; anunciaron que van a pedir una entrevista con la ministra Cosse para que les explique el motivo de la declaración de esencialidad. Es asombroso. ¿Qué otro motivo les va a dar la ministra sino decirles que el país entero estaba por paralizarse? La directiva del Pit-Cnt, que está integrada exclusivamente por frentistas, utiliza la herramienta gremial -cuya razón de ser es la defensa de los más débiles- para consolidar privilegios de los fuertes: los gremios grandes y los gremios de trabajadores del estado son el Pit-Cnt; el chiquitaje espera afuera.

Pero lo que con mayor claridad da cuenta del estado espiritual de este Uruguay eterno, anclado en el pasado y resistente a los cambios, es el proceso que este asunto ha tenido. Veamos. El 30 de este mes vence el período de transición que había dado el Poder Ejecutivo para la reconversión del sistema de cobertura médica de Ancap. Ese plazo se fijó en junio del 2016 que, a su vez, prorrogaba un decreto del año 2013, que a su vez era una prórroga de un decreto de prórroga del año 2010. Dos perlas: por un lado la procrastinación, patear los problemas para adelante, no tomar el toro por las guampas, no decidir y cuando se decide abrir prórrogas, una tras otra. Por el otro lado el engaño de hacer pasar los tratos preferenciales y las imposiciones de fuerza como derechos.

El Uruguay eterno es un Uruguay dentro del Uruguay: no es un país justo, es un país de privilegiados (y de llorones que piden entrar), un país creado por un linaje de hipócritas, duchos en la aplicación de presiones; un país mandado a dormir sin chistar con un arrorró progresista por sermoneadores vestidos de pueblo, políticamente correctísimos y solidarísimos (con ellos mismos). Es un país irritante con el cual somos tan tolerantes, (quizás porque nunca terminamos de firmar los trámites del divorcio).

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