Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Un trato adulto

Nuestro país navega hacia mares procelosos; hay sectores que ya están haciendo agua. No es bien visto anunciar desastres, pero sería una irresponsabilidad cruel, sobre todo hacia los más vulnerables, plantarse en un discurso fantasioso. No hay que alarmar a la gente, sí, pero es indecente tratarlos como niños.

Nuestro país navega hacia mares procelosos; hay sectores que ya están haciendo agua. No es bien visto anunciar desastres, pero sería una irresponsabilidad cruel, sobre todo hacia los más vulnerables, plantarse en un discurso fantasioso. No hay que alarmar a la gente, sí, pero es indecente tratarlos como niños.

Este gobierno del Frente Amplio tiene notorias dificultades para encarar la tarea de mostrar la realidad; las mayores dificultades se las ha creado el propio Frente Amplio. Una parte importante de los problemas económicas que se ciernen no es, de ninguna manera, imputable al gobierno: es algo que viene del exterior, de los sacudones gigantes- cos que vive la economía mundial. Pero las dificultades pa- ra enfrentar en este suelo patrio eso que viene de afuera, esas sí son todas made in Frente Amplio.

Las medidas anticíclicas que todos los economistas, desde La Fontaine en adelante, recomiendan -ahorrar en los tiempos de abundancia para aprovechar lo ahorrado en el tiempo de la crisis- se han vuelto imposibles de aplicar porque nada guardaron de los tiempos favorables. Con el agravante singular de que no pueden trasladar a otros la culpa porque se trata de los mismos protagonistas: el sempiterno Astori y sus boys. Y hay que agregar que no solo se gastaron las reservas económicas y monetarias sino que se gastaron el capital de confianza con que contaban.

Pero, además, los perpetradores más visibles y notorios del derroche fueron Sendic y Carolina Cosse, ambos apadrinados por Mujica y preparados (es un decir) para ser las figuras de recambio político del Frente Amplio. Hoy le queda incómodo al gobierno señalar desastres causados precisamente por aquellas figuras de cuyo brillo espera cosechar muchos votos en la elección que viene.

También complica al sinceramiento del gobierno el aire con que la complacencia de Mujica dejó inflar la camiseta del Pit-Cnt; ahora les vuela la bata y con Abdala, López y Pereira posando como ministros de Estado y dueños de las decisiones van a por todo aunque el resto del país se vaya al demonio. Se proponen salvarse ellos (el PIT, no los trabajadores) y que de lo demás se encargue otro. El Frente Amplio ha quedado preso del monstruo que dejó crecer y que hoy disfruta de la irresponsabilidad que Mujica en su tiempo les contagió.

Estas dificultades internas hacen que este gobierno del Frente Amplio no pueda operar con autoridad en el necesario proceso de preparación del país para enfrentar la crisis. Prepararse para la crisis significa no solo adaptar un discurso sino modificar comportamientos económicos, hacer ajustes en las conductas y ponerse a pensar en las necesarias precauciones y privaciones. No es jugar al achique: es sensatez y dejarse de poner los zapatos para los reyes magos.

Como ni el gobierno ni menos aún el Frente Amplio están en condiciones de crear opinión en este sentido a causa de las dificultades internas que se autoinfligieron, esa tarea la tendrán que hacer los otros partido políticos y los formadores independientes de opinión (los pocos que van quedando). No se trata de sembrar pánico y tampoco se ha de ver como un desquite político advertir a la gente de lo que se viene y ya está pasando. Al contrario: es lo más positivo que se puede hacer en estos momentos.

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