Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Regalos de fin de año

La costumbre indica que es sobre los finales del año que se intercambia la mayor cantidad de regalos. Los uruguayos hemos recibido, a manos del Frente Amplio que nos gobierna, varios y voluminosos regalos.

La costumbre indica que es sobre los finales del año que se intercambia la mayor cantidad de regalos. Los uruguayos hemos recibido, a manos del Frente Amplio que nos gobierna, varios y voluminosos regalos.

Atado con una moña de color nos dejaron, como peludo de regalo, la capitalización del desfalco de Ancap. Todavía no habíamos terminado de digerir la fiesta de Pluna y nos cae lo de Ancap. ¿Quién cree Usted, sacrificado lector, que va a pagar (ya está pagando) esa cuenta? La cuenta del otario que dejan los gobiernos frenteamplistas la paga Usted, y yo y todos.

Ese regalito contante y sonante viene empaquetado en las más surtidas, exóticas y contradictorias justificaciones. Sendic dijo en primera instancia que el agujero en la Ancap bajo su mando se debió al desfasaje con el dólar. Cuando le explicaron, cambió y dijo que había sido por el subsidio al boleto. Le dijeron -en voz baja- que ese dinero no entra en Ancap; entonces dio la explicación final: la causa de todo fue el aumento de las ganancias de los estacioneros.

El Senador Otheguy justifica diciendo que se trató de inversiones necesarias. No explica por qué razón esas inversiones necesarias se calcularon tan mal y terminaron costando tres veces más de lo previsto, amén de que algunas, como la planta de cal de Treinta y Tres o el remolcador, muy necesarias, no funcionan. El senador De León, proveniente del corazón mismo del llamado complejo sucroalcoholero (es decir, del epítome de la ruina presentada como modelo) dice junto a Lucía Topolansky que lo que está en juego es la filosofía de las empresas del estado: tienen una función social y no están par ganar plata. La explicación es asombrosa. La función social de Ancap, bajo el comando de Martínez y Sendic, ha sido encarecer con su ineficiencia absolutamente a toda la producción nacional que tiene que cargar con el costo de un combustible carísimo. Nuestras exportaciones sufren porque tienen que competir en desventaja con productos de otros países elaborados con energía más barata. Hablar de que el Frente Amplio defiende la producción nacional demanda una ceguera sumisa o muestra exquisito descaro. La mayor dificultad que ha enfrentado el productor nacional -sea industrial, agrícola, o lo que sea- son los costos arbitrarios del estado y las pérdidas de las empresas públicas. ¡Cuánto despilfarro, cuánto empobrecimiento, se ha extendido por el mundo en aras de una lealtad partidaria o a un ideal político degradado a pomposa obstinación! En el mundo y en el Uruguay.

Vázquez dijo que no le temblaría la mano si tenía que cesar a algún director de Ancap. ¡Pobre Vázquez! No le tiembla la mano porque la tiene atada por el MPP. Todos los legisladores frentistas minimizan el desastre y dicen que sólo fueron problemas de gestión. Pero algo gordo debe haber porque Mujica le echa la culpa a Astori y éste a él y los dos se hacen los malos, revolean el poncho y se encocoran como dos guapos orilleros de algún cuento de Borges y no son más que un par de viejos, que no atinaron a hacer lo que debían en su momento, y ahora no saben ni dónde dejaron los lentes (o los dientes postizos).

En fin; estos son los regalos de fin de año que nos han dejado nuestros gobernantes frenteamplistas. De lo que ellos no se quieren hacer cargo nos vamos a tener que hacer cargo todos nosotros. ¡Festejen uruguayos!

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