Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Las épocas políticas II

En la región -como hemos visto la semana pasada- se han sucedido épocas políticas con cierta regularidad y sincronía. Nuestro país marchó al compás. La última ola fue el acceso al gobierno de partidos llamados de izquierda con presidentes populistas. Esa era ha quedado atrás.

En la región -como hemos visto la semana pasada- se han sucedido épocas políticas con cierta regularidad y sincronía. Nuestro país marchó al compás. La última ola fue el acceso al gobierno de partidos llamados de izquierda con presidentes populistas. Esa era ha quedado atrás.

Sería discutible afirmar que la causa del empuje populista fue la bonanza económica, pero no se puede discutir que hubo, de modo concomitante con ese empuje político, un ingreso torrencial de dinero y un crecimiento impresionante del PBI originado por la compra de commodities por parte de China.

En el Uruguay la ola política que llevó al Frente Amplio al gobierno tenía antecedentes y preparativos notorios, es cierto, pero cobró ímpetu cuando coincidieron el gobierno frenteamplista y la suba de los precios de la soja.

Tampoco se puede hablar de causas al revés, pero también es notorio que el declinar político del Frente Amplio comienza cuando empiezan a bajar los precios de nuestra producción primaria. (Hablando de concomitancias tampoco se puede ocultar que el menguante de los populismos corre paralelo al destape de los casos de corrupción administrativa y despilfarro: en Uruguay tiene nombres conocidos: Pluna; Ancap; Fondes, etcétera)

El vacío que deja una era que languidece abre camino a otros discursos, otras figuras políticas, otras influencias sociales. La condición de posibilidad que marca el espacio abierto es tan importante como la voluntad de los actores aspirantes al relevo. Es importante percibir este matiz, así como el efecto que A. Garcé llama de bola de nieve de los sucesos de Brasil y Argentina (Cfrt. “Permanencias, transiciones y rupturas” pág. 17, Fin de Siglo, 2016)

Un cambio de época no significa una marcha atrás ni una vuelta a lo de antes. Por más nostálgicos que seamos los uruguayos, algo nuevo va a tomar forma tarde o temprano ocupando el espacio del Frente Amplio hegemónico. Creo que lo nuevo se inscribirá en el espacio del sistema de partidos de nuestro país y no fuera de él. Sin embargo un número considerable de uruguayos no piensa así y ha generado una respuesta disonante representada por Novick.

La aparición de Novick puede explicarse de dos maneras. Una manera es ver a Novick sobre el trasfondo del escenario político mundial, o por lo menos, de occidente. En Europa se han registrado, aun es países de tradición política asentada, movimientos desafiantes de las antiguas formas de hacer política y competidores relativamente exitosos enfrentados a las dirigencias establecidas. Aconteció en Grecia (Syrisa), pasó en España (Podemos), está muy cerca de pasar en Francia y si Usted quiere meter a Trump en esta bolsa puede hacerlo. El caso más emblemático porque su-braya la discontinuidad más tajante con el establishment es el de Beppe Grillo en Italia y su propuesta “Vaffanculo Day”.

Novick y su nuevo Partido de la Gente puede ser categorizado como un fenómeno político del tipo de los arriba mencionados porque algo de eso tiene.

Sin embargo hay otro modo de interpretarlo, también válido, que es considerar a Novick como un episodio estrictamente local, que tiene raíces propias y que no se parece en nada a los protagonistas europeos del desafío a la política convencional. Lo veremos la semana que viene.

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