Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Por las dudas

El Uruguay es completamente distinto al Brasil y no se pueden hacer transposiciones, me dirán. Ya lo sé pero eso fue más cierto antes que ahora.

El Uruguay es completamente distinto al Brasil y no se pueden hacer transposiciones, me dirán. Ya lo sé pero eso fue más cierto antes que ahora.

El Uruguay en que yo nací (primer tercio del siglo XX) no tenía nada que ver con el Brasil ni con la mayoría de los países del continente. Después vinieron los promotores del latinoamericanismo y su prédica terminó latinoamericanizándonos. Vamos a no hacernos ahora los delicados y miremos con atención lo que pasa en nuestro entorno regional: ya no somos tan diferentes.

La derrota del P.T. en las recientes elecciones municipales del São Paulo fue tan contundente (perdieron, además, en todos los estados menos uno) que el Partido encomendó a la Fundación Perseu Abramo (ligada al P.T.) para que hiciera un estudio en los barrios más pobres de esa gran ciudad, otrora baluarte electoral, preguntando a los moradores mayores de 18 años, con ingresos familiares mensuales de hasta cinco salarios mínimos y que habían votado al P.T. en el 2002 y en el 2012, por qué se negaron a votar a Dilma Rousseff. El diario O Estado de São Paulo recoge los resultados de esa encuesta y los publicó en su editorial del 3 de abril.

Al menos 30% de los entrevistados que dejaron de votar al P.T. son o fueron beneficiarios de los programas sociales implementados por los gobiernos petistas. El estudio confirma que el padrón de vida en los barrios periféricos mejoró como resultado de esos programas sociales pero con la crisis económica esa mejoría llevó a los moradores a identificarse más con una ideología liberal y con la noción de que es necesario que cada uno trabaje duro para superar sus problemas.

De un modo general la encuesta concluyó que la política no es una prioridad para los entrevistados. Cuando son llevados al tema se refieren a los escándalos de corrupción. Se constató que las categorías analíticas utilizadas por la militancia política o por el medio académico, tales como confrontación izquierda-derecha o reaccionario-progresistas no figuran en el imaginario de la población encuestada como tampoco lo hace la escisión entre clase trabajadora y burguesía. Eso significa -agrega en este caso el editorialista del diario- que la división de la sociedad entre nosotros y ellos, promovida incesantemente por el P.T., solamente es significativa para las clases medias y sus redes sociales.

Ese estudio no tiene más remedio que reconocer “que la principal confrontación existente en la sociedad no es entre ricos y pobres, entre capital y trabajo o entre corporaciones y trabajadores sino entre estado y ciudadanos, entre la sociedad y sus gobernantes”(sic en el informe de la Perseu Abramo). Para los entrevistados todos son víctimas del estado.

El estudio de la Fundación Perseu Abramo le sugiere al P.T. (que fue quien le encomendó la encuesta) que “si quiser voltar a prevalecer nas urnas, o campo democrattico popular precisa produzir narrativas contra-hegemonicas mais consistentes e menos maniqueistas”.

Las motivaciones del voto me han resultado siempre enigmáticas y los pronósticos de desempeño electoral no han podido llegar a interesarme del todo; no obstante ello, al encontrarme con los resultados de este estudio me ha parecido interesante trasladarlos a la opinión interesada. Por lo menos podrá servir de lectura mientras se espera la llegada de los últimos rezagados de la vuelta ciclista.

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