Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Confiar en la política

De cuando en cuando reaparece en la superficie del escenario político un reclamo-invitación a un acuerdo nacional. Se basa en la presunción de que el próximo gobierno no contará con mayorías propias y va a necesitar de una coalición para poder gobernar.

De cuando en cuando reaparece en la superficie del escenario político un reclamo-invitación a un acuerdo nacional. Se basa en la presunción de que el próximo gobierno no contará con mayorías propias y va a necesitar de una coalición para poder gobernar.

Que el próximo gobierno no vaya a contar con mayoría propia parece evidente. Que de allí se siga una urgencia para preparar una coalición dos años antes de las elecciones es pegar un salto en la lógica y presuponer un montón de cosas. Además se trata de una propuesta que no dice todo, oculta aspectos importantes (a sabiendas o no). Es una propuesta hecha sobre la base de una incompatibilidad radical con el Frente Amplio. Sin decirlo está diciendo que quien gane en la próxima elección no será el Frente, y que el ganador debe juntarse con todo el resto para excluir al FA (que como va a estar derrotado y rabioso sólo pensará en hacer daño). En otras palabras esta propuesta está diciendo que con el FA que supo ser casi medio país (y va a seguir siendo algo parecido aunque pierda las elecciones que vienen) no conviene tener ningún trato.

Plantear de entrada, con dos años de anticipación, que el imaginado futuro gobierno no vaya a tener relación ni voluntad de acuerdo con casi la mitad del país me parece democráticamente poco consistente y políticamente muy peligroso. Parece asimismo una anticipada confesión de debilidad en cuanto a poder establecer relaciones políticas con quienes piensan diferente. Por último me parece que es una propuesta basada en la equivocada presunción de que el millón de votos que sacó el FA en la última elección corresponde exactamente a un millón de compatriotas indoctrinados e intolerantes: la composición interna del electorado frentista es más matizada. Y no sólo para gobernar: para ganar la próxima elección se va a necesitar de muchos exvotantes del Frente que no son constitutivamente frentistas.

Los partidos políticos del Uruguay son diferentes entre sí: todos ellos. Lo normal es que haya que negociar; las negociaciones derivarán en alianzas, sean electorales (eso es la segunda vuelta), sean de gobierno, sean permanentes, sean circunstanciales. Las alianzas de gobierno se tejerán cuando se sepa quién es el gobierno, es decir, después de las elecciones. Lo único que se debe establecer, desde antes y desde siempre (y demostrar fehacientemente), es la disposición a la negociación. La política es esencialmente negociación. El éxito de la política es conseguir resultados sobre la negociación.

Lo que el Uruguay va a necesitar para el próximo período de gobierno no es lo que hoy proponen quienes invitan a este acuerdo anticipado, sino todo lo contrario. El Uruguay va a necesitar, en función de la composición política existente, a un Presidente y un partido de gobierno con capacidad y decisión de negociar todos los acuerdos posibles con los partidos minoritarios y con el que, en los últimos tiempos, fue receptor del voto de la mayoría de los orientales.

Mucho más importante que imaginar y proponer acuerdos con exclusiones a priori (que sería funcional a la resignación respecto a un país definitivamente partido en dos) es mostrar la visión y la convicción de un partido que empieza -eso sí, dos años antes de las elecciones- por no excluir a priori negociaciones con nadie. Eso es lo que el Uruguay va a necesitar para el próximo período de gobierno.

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