Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Siempre las cadenas de valor

Cuando analizamos con cierta profundidad cómo se organizan las cadenas productivas de EE.UU. o de Canadá o de Australia o de Nueva Zelanda y de muchos otros países avanzados, y las comparamos con la organización de nuestras cadenas productivas de los mismos productos, apreciamos las notables diferencias que existen, las cuales repercuten para nosotros en menor valor agregado, menores precios, menor empleo, mayor vulnerabilidad y otras desventajas de nuestro modelo que se deducen de la débil complejidad e inteligencia de nuestras organizaciones.

En el caso de los países de vanguardia, el valor agregado, su consistencia, la cadena de innovaciones que le da continuidad a la ganadería o a los cultivos, es sin duda un resultado de las universidades, de los centros de investigación y extensión, de las organizaciones de agricultores y ganaderos. En definitiva, es la organización de las instituciones que influyen sobre el sector primario en lo que tiene que ver sobre la ingeniería aplicada en el campo, con notables rendimientos físicos en constante crecimiento de cantidad y calidad de productos.

Pero con toda la relevancia que tiene la construcción de un sector primario de origen rural basado en la innovación tecnológica, los resultados sobre la generación de riqueza y el empleo van mucho más allá y han transformado a la base agropecuaria de esos países en el principal motor del crecimiento económico.

Es que a partir de la base del ganado y cultivos basada en insumos y servicios sencillos, de origen rural, se ha construido una base industrial y de servicios de alta tecnología e innovación que ha permitido el despegue de la agricultura 4.0 cuya protección principal está sustentada en el conocimiento y la dificultad de acceso a la organización institucional. En el fondo, la derrota de la URSS se explica principalmente por la dificultad de acceso al modelo empresarial del mundo occidental que la URSS pretendió combatir con tanques y aviones como en 1930, o como hoy pretende hacerlo Corea del Norte, mientras el ahorro soviético se destinó a comprar equipos de fútbol y los chinos parecen emular las estrategias del capitalismo sin ablandar la autoridad. Todos esto dicho con bastante sorna, y especialmente siguiendo el precepto general de que "la única verdad es la realidad".

Asimismo, la realidad del notable éxito agropecuario de Occidente se basa en la biología, la genética, la transformación del conocimiento científico en procesos industriales, la organización de las empresas, la mecánica, la química… todo lo cual permite John Deere, Monsanto, Wrightson…. Y también el dominio del comercio, de la gestión, de la logística, de las finanzas y, especialmente, de la gobernanza global.

Entre quienes militamos en la "B", el Uruguay debe estar entre los países con mayores oportunidades, pero es probable que como la URSS hace 30 años y tantos otros que no juegan a ganador, se desaprovechen las posibilidades.

El negocio de UPM es el típico negocio de perfiles rentistas donde no se ponen en juego el conocimiento, el aprendizaje, la experiencia y el crecimiento de las capacidades. Tampoco se merece aplausos la gestión de las políticas públicas.

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